Historias para no dormir: “Doctor, doctor, mi niño no me come…”

17.00 horas me dirijo con la NSN al pediatra… Después de una semana intentando que coja el bibi, y pese a los avances lentos pero cuantitativos, necesitábamos una opinión médica, un “lo estás haciendo bien, sigue así”, un “aquí tienes el bibi mágico, que a todos les gusta”, una palmadita en la espalda… que te quite tu culpabilidad, que ya te está dejando una contractura en la espalda. Así que llena de esperanza entro en el centro de salud.

Como las madres de antes, pongo guapa a la NSN, con uno de sus conjuntitos de Neck&Neck para ir a ver al “doctorsito”… que nos recibe con una amplia sonrisa:

– “¿Julia Carmen? Pase, pase”… (Sí, tiene ese nombre compuesto, propio de las amigas de Topacio o Cristal… En otro momento os contaré el por qué de tan… precioso seudónimo para la NSN- su verdadero nombre).

Comienzo a relatar las penurias acaecidas en nuestro hogar durante la última semana, intentando explicar que está siendo traumático para mí y para la pequeña NSN. Que supongo que le dejará secuelas. “Pobre mía, no me come nada. Y claro, yo ya no sé que hacer. Sufro tanto por quitarle su tetita y que no quiera comer…”. El no comer, como sabéis, es una de las mayores preocupaciones de las madres.

* Me encanta la frase, título de este libro.

Después de hacerle ver que “No, no puedo volver a casa a darle el pecho”. “No, no puedo sacarme mi leche y congelarla…”. “No, nuestra Mary Poppins particular es mágica pero no puede darle de mamar…”. Además ese no es el problema, el problema es que no coge el biberón”. Yo creo que no me escucharía bien. Y se lo repetí un par de veces (o diez).

“Pues siento decirte que tú no lo vas a conseguir, a ti te huele”. “Que se lo de otra persona”… Yo hago un recorrido mental por las personas susceptibles de darle una mañana de trabajo el bibi a mi querida hija. Y en mi listado aparecen: el portero, el cajero del Mercadona o la dependienta de la tienda de ropa infantil de al lado de casa… ¡Ah! Y el cartero, sí, buena idea, le digo al doctor… “¿Y qué horario tienes? ¿Y en qué trabajas?” me pregunta… Como haciéndote sentir culpable por no sacarte la leche y tener el congelador con botes etiquetados de leche materna hasta que la NSN tenga 18 años, por trabajar, por no tener una jornada intensiva o no ser funcionaria y, al mismo tiempo, osar a ser madre. Ahí estamos fomentando la conciliación laboral-familiar.

– “Vamos a pesarla, para llevar un control”. Es entonces cuando bajo la capota del maxicosi donde se encuentra la niña sin nombre. Ella, con sus ojos orientales, le responde con una sonrisa. Sus voluminosos mofletes y su tez rosada delantan su desnutrición. Yo la desvisto, como me señala el doctor. Y ahí comienza el problema. Antes de salir le dije a la NSN: “Hija mía, mete barriga y estira las piernas, que así no se te marcan las roscas. Que si no el doctor no me creerá”. Pero ella, olvidadiza, no se acordó de la estrategia. Y ahí la véis desplegando todas sus carnes sobre el peso del pediatra.

– “Esta niña hambre, lo que se dice hambre no parece que esté pasando…”. “6.200 kilos con 3 meses y medio está muy requetebien” (tonito sarcástico).

– “Ya, pero es que no come… Muy poquito. No quiere bibi”. Redirigiendo el motivo de mi visita, que no era alardear de su sobrepeso.

* Foto vía Corbis.

– “¿Eres madre primeriza, verdad?”. La temida afirmación, que te hiere de verdad. Porque tú, aunque madre primeriza no estás sorda, loca o eres una insensible que pueda soportar que tu hija malcoma durante una semana con sus 7 largos días y sus 7 interminables noches.

Cabizbaja salgo de la consulta indignada, que parece como si no tuvieses otra cosa que hacer que ir al médico (que no lo pongo del todo en duda) o si tuvieses la culpa de tener una niña tan hermosa (¿qué hago yo si le alimenta el aire?, ¡eh!, ¡eh!).

¿Qué pasa que los bebés gorditos no pueden ir al médico? Entonces las madres de bebés gorditos tampoco tenemos por qué pagar la Seguridad Social.

La niña sin nombre.

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About La niña sin nombre

Las aventuras de la niña sin nombre con su globo volador y su #malamadre. Historias para no dormir, Diario de malamadre, la vida en Truman Residence y mucha biutiful zin. ¿Os venís?

6 responses to “Historias para no dormir: “Doctor, doctor, mi niño no me come…””

  1. vic says :

    Me encanta!!! 😉 tal y como lo relatas, me he visto ahí en plena consulta del dostor!!! Jaja!!! Y a esa julia que entran ganas de darle bocaitos!!! Bss super mami 😉

  2. mery says :

    jajajajajaja lo de mete barriga es muy bueno! jajajaja esta niña te ha salido lista Lauri!!! yo eso de q huelen a las madres lo tengo muy oído. Los enanos tienen esas cosas y su madre es su madre, se suelen aprovechar de la situación y ponen ojitos, lloran y un largo etc… después vendrán los pucheros sin lágrimas las caritas de niña buena y un porfi mami porfi!!! mano dura con la chinita!!!!

    • La niña sin nombre says :

      Ay! Mery es que esta niña me deja por mentirosa allá donde voy!!
      Ya verás cómo se toma ya sus bibis… No me lo creo!!!
      Tú con tus peques es que ya sabes mucho… Yo caigo en todas las torpezas de madre primeriza… La chinita me tiene cogida la medida, me mira con esos ojillos y claro… ¡Imagínate!

  3. Mercé says :

    Qué bonito Laura!! Te felicito, eres una artista!!! La avita

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