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Historias para no dormir: El ataque del biberón.

5 días. 8 horas de gritos por día. 2 padres a punto del divorcio. 1 denuncia a la policía por la comunidad de propietarios (bueno ésto no, pero yo veo la intención de los vecinos en sus ojos acusadores cuando me ven salir). 2 ojeras profundas en el rostro. 1 caja de paracetamol en vena. 1 bebé de 3 meses a punto de la huída. 800 ml de leche por el desagüe. 100 euros mal gastados en chupetes, tetinas y leches de fórmula de todas las marcas. La pobre acaba tan agotada que no puede ni respirar… Afónica de los gritos, prefiere quedarse dormida y no comer, porque ella, que es muy lista, sabe que dormida no le ataca el biberón. Lo cuento así, con un humor- ¿qué le vamos a hacer? -pero para mí se queda el fin de semana que estamos pasando el PNSN y yo, idílico como antesala al Día del Padre (menos mal que le he comprado, en nombre de la NSN, unos calzoncillos y unos calcetines, la mar de monos…).

El miércoles comenzó la misión… Seamos realistas, por mucho que me cueste hacerme a la idea, en 21 días me separo de la NSN. Podría comentar en el trabajo si les importa que me lleve a la NSN y compaginar la crianza con el diseño de campañas, eventos, organización de trabajo, reuniones de clientes… También podría, cada 3 horas, teletransportarme a casa y darle el pecho… O, lo que sería mucho mejor, si la ciencia no fuera tan lentísima, clonarme y así nos ahorraríamos muchos problemas… Después de valorar estas opciones con el PNSN, él, que es mucho más sensanto que yo, ha decidido que nos pongamos manos a la obra e intentemos en estos 21 días hacer que el bibi sea el mejor amigo de la NSN. Lo hemos hablado con ella y nos ha dicho que «ni mijita»… Que ella se opone y mostrará resistencia… Que por las buenas, nada… ¡Ays! Qué carácter hija…

FASE 1 «Si no es por las buenas, por las malas»:

Así que ahí me véis el miércoles… Ni el perfume de Guerlain (de esos pestosos que llevaban las abuelas) ni la careta del PNSN que me puse sirvieron para que la NSN olvidara su tetita amada y se lanzase hacia el biberón cual animalillo hambriento. Yo aguanté, maginando que ella lloraba de alegría y no de sufrimiento… Pero cuando ya el dolor de cabeza era insoportable, el PNSN estaba a punto del suicidio, los vecinos pensando si llamar a la policía, y las glándulas mamarias a punto de explotar.. Me rendí… Tenía dos opciones: llorar desconsoladamente por mi fracaso como madre o acercarla a su amada tetita… Al final hice las dos cosas a la vez. Y me sentí abatida, culpable y triste… muy triste.

FASE 2 «Después viene tu recompensa»:

Después del fracaso de la Fase 1, el jueves me levanté con energía renovada, analizando y tomando decisiones, como madre fuerte y madura:

1. El biberón de Baby Due, con esa tetina tan recta y larga no le gusta nada. Le da arcadas. Así que cambiamos a una tetina de látex más pequeñita, de agujero medio. De la marca NUK. No soy fan de Hello Kitty. Pero pensé que a ella le podía gustar. Ilusa de mí.

2. Si la NSN se pone a llorar y ya no hay quien la calme es mejor no volver a darle el bibi, porque puede ahogarse o coger su maleta e irse de casa. Así que ahora un poco de bibi y como recompensa un poco de tetita… El sentido común, eso que me falta a veces… ¿Cómo no se me ocurriría antes?

3. Si queremos acostumbrarla a la tetina, mejor primero con mi leche. Así que ahí me véis en la 4 de la madrugada del jueves ordeñándome: 1, 2, 1, 2… Que, oye, al final le cogí el tranquillo. Sí, no tenía un sacaleches a mano.

Y así comenzó el ataque del biberon fase 2: bibi molón de «la hello kitty», leche de mami rica y metodología nueva. Ahora sí que sí. A por todas… Mmmmm… Parece que le gusta, tontea con la tetina… 3, 2, 1… Noooooo!!!! A llorar como una loca… Y así las siguientes 2, 3, 4, 5 horas.

FASE 3 «No hay fase 3»:

Después de los dos fracasos anteriores, ya no sabemos qué hacer… Actuamos por impulsos, sin metodología, sin biberón definido… La casa es un caos… A la NSN la estamos volviendo loca: ahora bibi, ahora teta, ahora papá, ahora mamá. ¿Y si la chantajeamos con un viaje a Disney World que no podemos pagar? ¿Y si le prometemos una operación de pecho a los 18? ¿Y si le compramos una moto para ir a la guardería? ¿Y si le compramos 5 perros, 4 conejos, 3 gatos? ¿Y si le damos un hermanito para que lo estruje?… No, lo último no… Pero lo demás… ¡Qué buenas ideas!

A un día del Día del Padre… No sabemos si la NSN nos querrá como padres o si le crearemos un trauma y no podrá ver la leche ni en pintura. Lo que si tenemos claro es que:

Al próximo (si lo hay y sobrevivimos a ésto) le metemos el chupete y el biberón e en el minuto 0.

«Que no te va a coger el pecho». » Que le van a dar gases». «Que le van a salir los dientes torcidos»… Leyendas urbanas, que las matronas usan para acabar con la industria del chupete y el biberón, en un afán por la teta como salvadora del mundo…

Ni va a ser más guapa, ni va a ser más lista ni más graciosa por no usar chupete. Todo sea por evitar el divorcio de la MNSN y el PNSM, el desahucio de nuestro hogar, que me echen del trabajo por locura transitoria y la cárcel por supuesto maltrato a un bebé…

Actualidad de última hora. Domingo 14:50 horas. La NSN ha empezado su huelga de hambre… Yo estoy a la espera de la salvación: un biberón con forma de cuchara está en camino desde Málaga… El PNSN ha llegado de una farmacia de guardia a 10 km. con un sacaleches de la marca Chicco…

* (Link interesante para bebés más dóciles y padres más experimentados que quieran dar el biberón a sus hijos > aquí)

** (Link con un vídeo de un padre dando el bibi a su bebé. ¡Qué facil parece!, ¡eh! ¡eh! Yo creo que no es un bebé… es un muñeco > aquí).

*** (Link para comprar una teta postiza con leche materna y no sufrir más > aquí).

Si no os funciona el último link… Llamad al 901 000 000.

La niña sin nombre en facebook.

Suspiros de amor: una historia de pau i amor

Las que me seguís desde hace tiempo sabéis que para mí la lactancia fue una experiencia maravillosa, pero corta. Le di el pecho a la NSN durante 4 meses. La vuelta al trabajo, a una jornada completa y la distancia trabajo-casa me hacían imposible continuar. La primera idea fue mantener la lactancia por las noches, así no rompería el vínculo con ella tan bruscamente y la separación entre nosotras sería más fácil. Pues no fue así. Destetar a la NSN fue una tortura, para mí y seguramente más para ella. No quería el biberón. Ninguna tetina del mercado, ningún sistema alternativo, ni con mi leche ni con la de fórmula… Los gritos se escuchaban en todo Truman… Pero no os voy a aburrir recordándolo, así que para las que quieran saber mi experiencia pueden leer el ataque del biberón AQUÍ.

Al dejarlo de manera tan radical, lo eché mucho de menos, me costó dejar de sentirla tan cerca. Por eso, cuando recibí hace un mes el pedido de esta lámina se me pusieron los vellos de punta. ¿No os parece una foto maravillosa? Pero no, no es cualquier historia, es una historia muy especial. Y como yo nunca podría contarla como ella, os dejo con sus propias palabras:

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La espera para poder tener a nuestro bebé ha sido de casi 4 años. Durante este tiempo nunca me planteé la posibilidad de poder amamantarlo, pero cuando faltaba medio año aproximadamente, oí hablar de ello a una amiga y de repenté se encendió una luz. A partir de ese momento empecé a buscar información en Internet, cada vez me convencia más, hasta que un dia me puse en contacto con una asesora sobre lactancia de la Asociación “Alleta”. Ella me facilitó documentación seria, me supervisó y me presentó a una pediatra pro-lactancia que se ofreció encantada a seguir mi caso.

La lactancia inducida es dura, se necesita constancia, perseverancia y es imprescindible que alguien cercano te apoye moralmente. En mi caso, tenia mucho apoyo por parte de mi marido y de las profesionales que se ofrecieron a ayudarme a cambio de nada.

Me prestaron dos sacaleches, uno doble eléctrico y otro manual, y así empecé con la estimulación: 10 minutos cada 3 horas, noche incluida. Dejando de lado la constancia que se necesita, es duro psicológicamente, porque no tienes la certeza de que van a asignarte un bebé de pocas semanas, cabe la posibilidad que sea un niño un poco más mayor , por lo tanto, puede ser que todo lo que estás haciendo no sirva para nada, aunque sentía que en la larga espera era lo único que yo podía hacer de manera activa.

A pesar de toda la información que había leído, era un poco escéptica. Me parecía rarísimo que pudiera producir leche. Hay gente que se estimula hormonalmente con anticonceptivos y domperidona para producir más rápido y más cantidad. Yo decidí no hacerlo, y probar solo con estimulación mecánica. A los 10 días aparecieron las primeras gotas. Esas gotas fueron aumentando muy poco a poco, día a día.

Recibimos la llamada de la asignación a los 2,5 meses de estimulación. Cuando el bebé llegó a casa se enganchó a la teta increíblemente bien, parecía un experto y eso que llevaba 10 días con biberón, de hecho, des de su nacimiento. A partir de entonces, supongo que empecé a segregar oxitocina de forma natural, porqué la producción se disparó. Un bebé siempre es mucho más efectivo que un sacaleches y más estimulante. Como mi producción era poca para poder alimentarle al 100%, empezamos con lactancia mixta: leche de fórmula combinada con leche materna. Así que me hice con dos relactadores o suplementadores de lactancia, (una especie de biberón con un pequeño conducto que va hacia el pezón, que sirve para que se tome la leche de fórmula a través del pecho de la madre, estimulándolo a la vez que se alimenta). Al principio daba mucha importancia a la cantidad que yo producía, me frustraba no poder alimentarlo al 100%. Más adelante, mi pediatra me hizo entender que no era importante el QUE le daba sino el COMO se lo daba. La teta es un 10% alimento, el 90% restante es amor, ternura, consuelo, vínculo, seguridad, etc. Realizamos controles pediátricos a menudo para comprobar peso.

He de decir que la lactancia la acompañamos de una crianza respetuosa y con apego, practicamos el colecho y el porteo exclusivo desde el primer día, creo que este tipo de crianza favorece el enormemente el vínculo.

A lo mejor, la parte más difícil es la pública, hay gente que cuando lo explicas lo ven muy natural, pero también hay gente que nos miran como si fuéramos alienígenas (la adopción en mi caso es interracial). No acaban de comprender el porqué de todo esto cuando “con biberón se crían igual”. Vivo en una ciudad pequeña dónde casi nadie portea a los bebés todo el tiempo, a parte, llevar un relactador a cuestas da que hablar (aunque ahora tenemos una técnica muy discreta y casi nadie se da cuenta que lo llevo ;-). Eso hace que tenga que dar explicaciones y justificarme constantemente.

Mi bebé y yo estamos muy felices, encantados y conectados para siempre.

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A mí este relato me sobrecogió, me parece de tal belleza, es ejemplo de esfuerzo, de lucha, pero sobre todo de un amor indescriptible. Lo más gracioso fue que a los 5 minutos me volvió a escribir porque pensaba que no le había quedado sensible, ella es de ciencias, se justificaba. Y añadió:
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Se me ha olvidado lo más importante: que el día que conocí a mi bebé fué el más importante de mi vida, que ni en mis mejores sueños me había imaginado un niño tan guapo (y había soñado con ello cantidad de veces), me enamoré al instante de él. Y desde entonces, no nos hemos separado. Es lo mejor que me ha pasado. 😉
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Me quedo sin palabras…
La niña sin nombre.

Historias para no dormir: LA LISTA

Me he pasado el fin de semana haciendo listas, listas para el bebé del Hada Madrina. Toda una juerga.

La semana pasada me llamó al borde de un ataque de nervios, mientras controlaba sus náuseas matutinas, diciéndome:
– Necesito que me hagas LA LISTA.

Unas horas después, la abuela desde tierrasanta me presionaba:
– Tienes que hacer LA LISTA.

Y yo que creía que por tratarse del segundo bebé en la familia, todo sería más relajado. Quedan 4 meses y ya estamos con las prisas. Pues no. Con más presión que en una presentación a cliente, comencé con LA LISTA.

Mi Alzheimer prematuro me ha hecho olvidar que un día tuve un recién nacido, pero me esforcé por empezar a recordar. Lo de LA LISTA es muy curioso, visto con la experiencia de #malamadre. Mi pobre hermana (como todas las embarazadas primerizas) piensa que una vez que des a luz, la vida se paraliza, los supermercados y las farmacias cierran para siempre y tienes prohibida la salida al exterior, porque TIENES UN BEBÉ y eso da pavor… Así que necesitas agenciarte con todas las gasas, discos de leche, sueros, botes de Mustela y compresas de maternidad que encuentres por el camino.

Lo peor no es eso, lo «más peor» es que arrasarás con todos esas cosas que nunca usarás, pese a que tu hermana te diga «son chorradas». Eres primeriza y quieres caer en comprar:

– El termómetro de bañera más bonito, porque cuando el bebé esté llorando a grito «pelao», tú sacaras el termómetro con forma de flor, que flota en el agua, lo pondrás dentro de la bañerita y la templarás hasta conseguir los 24 grados perfectos para su cuerpecito. «Pues no, con la mano y vas sobrada».

– El sacaleches más potente del mercado. ¿Qué vas a dar pecho? ¡Qué más da mujer! ¿Y si no puedes? ¿Y si tu bebé no succiona y necesitas ordeñarte? Recuerda que las farmacias, cuando tú des a luz, habrán desaparecido de la faz de la tierra y entonces ¿qué harás? Además, probablemente el sacaleches no lo uses aún, pero qué gusta tenerlo todo, todo y todo.

– Un biberón, o dos o tres, por si las moscas, que dos años después seguirá intacto porque tu bebé llevará en los genes como la NSN (y no es un mal de ojo) repudiar los biberones buenos, carísimos con sistemas anticólicos y tetinas siderales, y moverás cielo y tierra hasta dar con el más básico, el de toda la vida, que será el que le guste… Y para llegar a ese día pasarán meses, pero, recuerda: «hay que tenerlo TODO».

– El bolso del hospital. Ese oscuro objeto de deseo o terror con el que sueñas desde los dos meses antes de LA FECHA. Que sueñas que te pones de parto y no lo tienes listo. Crees, alma cándida, que ponerte de parto será de repente y tendrás que salir corriendo y sólo tendrás un microsegundo para coger el bolso y salir pitando, como alma que lleva el diablo. Luego, cuando te enteras que te puedes tirar con contracciones una semana y acabar yendo al hospital hasta 3 veces, antes de que te ingresen, te das cuenta de que si no hubieses tenido preparadísimo el bolso, al menos te hubieras calmado los nervios haciendo algo. Pero «el bolso es de vida o muerte. Ese que utilizas ese día y ya…».

– Un camisón abierto por delante. Ahí llegaras con tu lista hecha de los cursos de preparto… Porque seamos realistas hermana, de la mía pasarás y te harás una paralela, clandestina con aquello que crees imprescindible. Y escribirás: camisón de hospital… Y te debatirás entre el salto de cama y la bata de transparencias para dar el cante en el hospital o moverás cielo y tierra, en busca de uno decente de algodón, cómodo, pero mono, para no asustar al personal, que ya tus ojeras ese día hablarán por sí solas. Luego llegará el día y te darás cuenta que el camisón del hospital, ese que te está enorme y que te deja las tetas fuera, es mucho más cómodo, más práctico y, total, atractiva no te vas a ver con nada.

Podría seguir aburriendo al personal con consejos prácticos como lavar y planchar TODO o dejar el congelador lleno de comida preparada, pero lo haremos en fases, según me vayas preguntando. Lo último hermana: LA LISTA se va a componer de CUATRO LISTAS, ya puestos, estoy que lo tiro.

LISTA 1) La lista de cosas que tu querido bebé suertudo (y tu economía más) heredarán de la primogénita. Ropa por doquier, todos los utensilios realmente imprescindibles para tu supervivencia, entre ellos, las estrellas son: la hamaca y la minicuna.

LISTA 2) La lista de cosas que tienes que comprar porque no se heredan: discos de leche, gasas, arsenal de pañales, toallas, etc., etc.

LISTA 3) Las cosas que tu madre te va a comprar aunque ya las tengas de la lista 1. No vamos a luchar contra los elementos, ahí déjate llevar.

LISTA 4)  La lista negra, compuesta de esas cosas que no te servirán y que te comprarás sin mi consentimiento.

Dios nos pille confesados.

Stressed Woman Doing Many Tasks

* Os dejo que tengo que seguir con LA LISTA, buenos LAS LISTAS.

La niña sin nombre y su primo/a que está al caer.

(diario de) malamadre: «bocaítos» de amor…

Ayer llegó la primavera… Eso dicen… Yo miro a mi alrededor y no veo nada distinto. No veo más amor, ni más flores ni más nada… Aunque claro no estoy yo muy por la labor de ver nada…

Pero bueno, después de esta reflexión absurda e innecesaria… Una malamadre como yo, que ayer vio a su hija una hora en todo el día, venía a contaros que le preocupa la NSN, concretamente, la NSNdestroyer porque ha cogido un hábito poco saludable, sobre todo, para su malamadre.

Cual cobra de la selva abre la boca al máximo, moviendo su cabecita (preciosa, por cierto) lateralmente, como con ansia incontrolable, y me muerde. Esto al principio era en la cara y yo pues pensaba: «me quiere tanto, me echa tanto de menos, la pobre mía, que me quiere comer… Qué ricura…». Y lo dejaba pasar. Pero el lunes, ya se encendió la luz de emergencia…

Estaba yo intentando ponerme al día de mis emails en mi rinconcito del salón, ese que ella tanto odia y se vino a mi lado, como de costumbre. Como un perrillo pachón suele ponerse en mis pies jugando con algo, lo que me parece una postal de lo más entrañable… Aunque realmente después de todo el día un rato jugando con ella, ahora era el momento del PNSN, que se escuda en: «¿qué quieres que haga?, si quiere estar con su madre…

Así que nada, como de costumbre también, se desplazó hacia los cables… Y por ahí sí que no paso, que esta niña con lo que le gusta chupar los cables… nos lleva en un chupeteo sin maldad a la ruina. Rápidamente le dije «NSN no. Eso no se toca!!!!». En un tono medio, no os vayáis a pensar, y la pequeña, sin que me lo esperara, me pego un mordisco en la cadera, que aún me duele. Os prometo que me llevé tal susto que por poco tiro el portátil, y de la impotencia del ataque de mi little princess se me cayeron los lagrimones. Al ver mi cara, ipso facto, corrió a las piernas de su padre en busca de aliado, pero no lo encontró.

Sí, sí, yo sé que carácter tiene la muchacha, no es nada nuevo, es lo único que ha sacado a su santamadre, pero lleva unos días que tiene unas rabietas, que no sé de donde ha sacado. Sin previo aviso, me han cambiado a mi princesita, destroyer pero pacífica, y miedo me da. Porque vosotras decís que las rabietas son a los dos años y la NSN aún no tiene 16 meses…

Y lo peor de todo es que me estoy dando cuenta de que comienza en serio ya la educación y hay que ir estableciendo unas pautas que determinen el camino que queremos llevar en esto del educar y eso me da aún más pavor. Todo era más fácil hace unos meses, cuando bebía biberón, se movía poco y, sobre todo, no gritaba ni mordía.

Pero para acabar con un suspirito de amor, mi niña, la buena, me da unos besitos terminados en un «mua» que me derriten y ella toca las palmitas porque eso sí esta bien, muy bien.

Feliz segundo día primaveral.

Baby girl kissing baby boy (12-23 months)

* Desde que ha aprendido a dar besos, le da besos al Pocoyó, a Elephant y a los niños que se encuentra de vez en cuando, pero sobre todo a mí y muero de amor…

La niña sin nombre con colmillos afilados.

Post con estrella (que no pagado): ¿Jugamos al pollito inglés?

La NSN en su infancia no quiso ni biberón ni chupete. Claro, su querida madre primeriza se tomó a raja tabla lo de «vade retro chupete» como si el demonio se hubiera reencarnado en ese trozo de plástico con tetina. «No vaya a ser que no coja el pecho bien, no vaya a ser que se confunda succionando al innombrable» y luego… ¡Dios no lo quiera!, no coma y sea un bebé desnutrido.

Así, con esa convicción de madre fuerte y obediente, no le di a probar el chupete hasta que no pasaron al menos 3 o 4 semanas, mis grietas del pecho desaparecieron y la lactancia y yo éramos uno, un tándem perfecto de paz y armonía. Pero, llegó el día que por no escuchar más la frase: «esta niña lo que necesita es un chupetillo», me lancé armada con un bebé llorón sobre la farmaceutica trumaniana para que me diera el chupete mágico, ese que la NSN cogería sin rechistar y que devolvería la paz a mis días…

Cargada con 6 tipos de chupetes distintos volví a casa triunfadora. El ataque del chupete fue un auténtico desastre. Yo probaba uno y otro y otro y otro y otro y otro… mientras la NSN me los escupía como diciendo: «a mí me vas a engañar tú, mujer que nos conocemos. Trae para acá la teta». Y es que ella es una glotona, eso no lo tengo que decir yo, su cara bien redondita y sus piernecitas rollizas delatan su debilidad por el zampar. A lo que se une un apodo que pone al shérif de muy mal humor: «haced el favor de dejar de llamar a la niña gordi. Ella no está gordi» y es que se enerva con el tema el pobre abuelo.

4 meses y medio me costó que la NSN hiciera del chupete su mejor amigo. Y hoy que ya es toda una mujercita de 13 meses la miro orgullosa y se me cae la lagrimica cuando lo coge y ella misma se lo pone. Hoy lo tengo clarísimo, si algún día me invade la enajenación mental y decido buscar un hermanito para la primogénita, un kit de supervivencia con chupete y biberón será lo primero que me acompañe al hospital. Ni bodys de distintos colores, ni cepillo, gel, etc, etc, etc. Cosas innecesarias, que al final con el conjuntito del hospital me basta. Y si alguien se atreve a contradecirme, lo pagará caro. No respondo de mis actos… Que con las hormonas disparadas se pone una muy nerviosa.

Desde que el chupete entró en nuestras vidas gracias al ataque del biberón, la NSN cuando tiene una rabieta infundada se consuela, cuando tiene sueño se relaja y cuando tiene hambre se calma. Y nuestros oídos y sistema nervioso lo agradecen y mucho. Yo no soy como el resto de madres, soy una #malamadre por necesidad, convicción y salud mental, así que no pienso quitarle el chupete, ¿qué pasa que no puede estar de moda el chupete como gadget de moda? Y si no pago a la Bunchen para que sea la próxima imagen de tuchupe.com y lance este objeto de culto al top ten. Para esto no nos vale cualquier chupete, sino unos molones de verdad. La NSN por su parte dice que pasa de otros chupetes, que no se deja llevar por modelos exclusivos, que combinan con la ropita, no, ella no cambia su chupete NUK de 0 a 6 meses (léase que tiene ya 13 meses la mozuela). Y mira que es feo el «jodío» chupete. Pues no hay manera.

¿Qué os pensabais que el cansineo que di con el tema de #acojamosalpollo #pollitofeliz era en vano? Pues no, muchas sois las que lo lucís en vuestro blog. Y qué preciosísisimo que queda, no es por nada. El pollo no viene solo, viene con regalos para todas. Así que si queréis ser #malasmadres y que vuestros retoños luzcan chupetes molones, ¡participad! Que la vida es muy dura sin ellos.

¡ES MUY FÁCIL!

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> Dejad un comentario en el blog, contándome si estáis a favor o no del CHUPETE y a qué os ayuda este objeto de deseo para los más pequeños o alguna anécdota. Si no decid lo que queráis: «Hola», «adiós» o lo que sea.

¡EL PREMIO!

> Sorteamos 3 packs de tres chupetes a elegir + un clip sujeta chupes + un porta chupes. Todo personalizado. Elegid color, nombre o modelo. ¡Ay! Qué bonitismo. Hay mil modelos que podéis ver en su web.

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¡Que la suerte os acompañe! Y el pollo reparta chupetes por doquier. ¡Vamos que nos vamos!

sello+nsn+amarillo

* Recordad que sigue habiendo pollitos huérfanos. Cógelo, sólo si vas a alimentarlo y alegrará tu blog :).

La niña sin nombre y con chupete.

Diario de malamadre: La vida era tan fácil con el biberón…

Todo llega. El tiempo vuela. Los tópicos no fallan. Y te plantas un 13 de diciembre con una niña de un año y 4 días en la revisión de niño sano. Se palpa la tensión en el ambiente. Intento eludir el tema, pero llega el momento temido:

– ¿QUÉ COME ESTA NIÑA?

Ya estamos. Pero, ¿qué necesidad hay de poner las cosas más difíciles aún? Pues sí, todo puede ir a peor. DIETA LIBRE dice. Se te clavan esas dos palabras en el pecho como un trozo de pan duro, que ni «palante ni patrás». Cuando consigues tragar saliva, sale con voz de pito de tu boca:

– ¿Y eso qué quiere decir exactamente? A ver, explíquese.

La NSN ya hace dieta libre. Come lo que le parece, bueno, más bien, lo que me parece a mí, con total libertad. Esto es igual a puré con sabor a matarratas al mediodía, hecho por mí, con estas manitas que Dios me ha dado, que la NSN engulle con un poco de dificultad cucharada tras cucharada. O con suerte purés riquísimos, que se afana en preparar su abuelita cuando visita Truman Residence, dejando el congelador lleno de pequeños tuppers de colores, clasificados por: ternera, pollo, verduras, lentejas y una variedad que ni en los menús de la venta Las Navas (venta típica de tierra santa que me trae recuerdos de infancia). Entre nosotras, la abuelita no se fía de que su niña coma demasiado bien (la nieta, no yo, yo ya soy caso perdido y mis llagas me delatan). Pero, aquí salgo ganando yo, sus 9,920 kilitos y michelines varios me dejan vía libre. Y me permiten un acoso moderado y una repetición mínima de: «Ya tienes que ir dándole de cenar otras cositas». «Esta niña necesita ir probando otras cositas» (Léase «cositas» con tonito repelente de abuela que lo sabe todo).

¡Qué manía con el tema! Que esta niña es muy feliz, está redondita y sanísima con su bibi mañanero y su bibi nocturno. Y con las «cositas» que una le da entre horas: su frutita, que si su queso fresco, que si su pavito, que si un cachito de rosco de vino, que si un trocito de pan, unos macarrones sueltos, un trocito de queso del duro, una servilleta, vaya lo que una pilla a mano a las 7 de la tarde cuando llega a casa con ganas de un ratito de paz y juego sosegado. ¿Por qué tenemos que pasar a preparar cenas elaboradas, a hacer un planning semanal y a tener en la nevera los productos necesarios? Así, sin pensar mucho, se me ocurren las siguientes recetas elaboradas:

– Tortillita francesa con su huevo, su gotita de aceite y su poquito de jamón cocido cortadito.
– Su lenguadito en trocitos a la plancha, vuelta y vuelta. ¡Ah! Y su gotita de oro líquido.
– Un filetito de pollo con su pollito y… (¿El #pollohuérfano que busca hogar blogueril? ¡Qué mal pensadas! Ese no… Que es rosa, hombre).

– Y… (silencio sepulcral).

Juro que he seguido pensando 30 segundos más, pero no se me ocurre ninguna receta más. Ya me surgen dudas: ¿Puedo darle espinacas gratinadas? ¿Puede comer ensalada variada? ¿Puede comer sushi? Son tres recetas muy elaboradas (el sushi comprado, claro) que solemos cenar en Truman Residence. ¿Qué no? ¿Qué no son recetas para niños? ¡Ay! Madre del amor hermoso, la tormenta se cierne sobre Truman.

– ¡¡¡PNSN!!! Necesitamos un planning, necesitamos recetas y necesitamos respuestas. ¡Ah! Que no estás, que te has ido de cena navideña con los amigotes… ¡Qué poca consideración! Y aquí una devanándose los sesos pensando en la dieta de nuestra pequeña.

Yo a todo esto sigo dándole vueltas a la cabeza… ¿Qué malo tiene que la NSN cene su bibi de por vida? Con lo fácil, cómodo y agradecido que es. ¡Que tiemble Truman y alrededores que la cocina de cartón va a empezar a echar humo, pero de verdad! Con lo que nos costó instaurar el biberón en nuestro hogar y ahora te quieres ir así sin decir adiós, dejándonos el corazón «partío» y la cocina chamuscada. ¡Qué ingrato eres!

Por lo pronto, me voy a releer el blog enterito de Bizcocho de Chocolate, a ver si saco algo en claro.
Se admiten consejos, ideas, links, recetas o tuppers preparados y listos para congelar.

Baby boy (12-23 months) cleaning with vacuum cleaner

* Mamá ya paso yo el aspirador, pero dale ritmo a la candela hija, que a este paso me independizo y no pruebo un guiso tuyo.

La niña sin nombre y sin cenas a la vista.