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Historias para no dormir: el día que me descubrieron en Truman

Era una mañana cualquiera. De esas que llegan después de una noche de despertares nocturnos a la voz de “mami, mami, mamiiiii”. Una mañana de ojeras profundas y neuronas vacías. Una mañana como otra cualquiera, de las que salgo pitando, como autómata, cojo la bolsa de la comida, abro la puerta y ¡zas!

– Buenos días. – Me decían.

– Buenos días. ¿Qué tal estás pequeña? Qué guapa vas….

Así comenzaba la situación más surrealista de las últimas semanas. No, no han descubierto que soy “la niña sin nombre” y han venido a pegar a mi puerta para rendir cuentas por lo dicho y hablado sobre Truman a punta de pistola. Y no, tampoco he sido asaltada en pleno Mercadona, mientras elijo los pimientos a la voz de: “alto, es ella…”. Ni tampoco, gracias a Dios, ha llegado una circular para convocar una reunión para discutir en público los problemas que acarrean mis posts. Cualquier cosa de estas hubiese sido mucho más admirable y dramática, como a mí me gusta.

– ¿Vas al colé? – En un intento desesperado de cortar el silencio ensordecedor al tiempo que bajamos al submundo en ascensor.

(Silencio. La niña pasa de mí).

– Anda tienes un bebé como la hermanita , qué bonito. – Era un comentario al aire para seguir en la sucesión de estupideces profundas, pero no, ese comentario fue EL COMENTARIO.

Y ahora pasamos al momento, por todos interpretado en alguna ocasión, en el que el padre se pone a hablar como si fuera ella:

– Anda hija, dile como se llama el bebé. Dile como se llama el bebé…

– No, no, no… – Y así, hasta mil noes seguidos.

(Sin entender la insistencia del hombre, llegábamos al final del trayecto… Los dos minutos más largos de la historia…).

– ¿No tiene nombre el bebé? ¿No? ¡Pero cómo va a ser eso! – Y dale, ¡qué fijación! No pasa nada. Déjalo estar… Podemos terminar sin incidentes hablando del tiempo, como todo buen vecino…

– No será que se llama El Niño sin nombre, ¿no? – Silencio sepulcral. Sí, han leído bien. El vecino dirigió la conversación hasta acabar diciendo eso. Estaba clara la estrategia.

(Mi cara lo decía todo. Aunque yo intenté disimular y cambiar de tema).

Se abrieron las puertas. Y todo acabó.

¡Hola vecino! Si ahora me lees aprovecho para saludarte, un placer. Y sobra decir que todo lo que aquí se escribe es producto de mi enajenación imaginación…

Man Speaking to a Woman on Her Porch

* Sí, es ella… La pobre no está bien de la cabeza, pero no hace daño a nadie…

Adiós niño sin nombre.

Historias para no dormir: festival del humor

Anoche era de esas noches que me las prometía felices.

El PNSN y yo, que a metódicos, rozando el estado psicópata de la disciplina férrea, no nos gana nadie, avanzábamos en la tarde noche de ayer con las tareas cumplidas en el horario marcado, según mandan las normas trumanianas.

Pero a las 8 de la tarde, cuando ya nos quedaba una hora de obligaciones para empezar a vivir o seguir trabajando, que lo mismo es, la NSN comenzaba su festival del humor. Todo empezó con una cena accidentada, donde el pescado acabó en todos los rincones menos en la boca de mi “querida hijita”.

Aún había esperanza. Le enchufamos el bibi y pasamos al rato de juegos y risas en el sofá. Pero se nos fue de las manos… La NSN estaba desaforada, hiperactiva, no paraba de dar saltos… Nosotros felices pensábamos: “a ver si se cansa y duerme toda la noche, TODA del tirón…”. Cuando ya estaba agotada pasamos al momento “vamos a momir”. Rutina básica y necesaria: osito, cancioncita y cunita. A los 5 minutos la NSN comenzó a cantar, su última afición. Pero bueno, sólo cantaba, así que decidimos pasar a nuestro momento cena relajada, amenizada por sus cánticos en la lejanía.

10 minutos y la música de acompañamiento continuaba. Pensábamos: “ya se aburrirá”. Yo pasé a mis aposentos de emprendedora nocturna para ponerne al día de mis biutifulzins. Pero de repente se calló y al momento empezó a llamarme “mamá, mamá, mamaaaaa”. Así que fui, con el pálpito de “¿qué habrá hecho?”.

Y así fue… Lo que había imaginado había pasado. Un olor a mierda rosas me echó para atrás de un bofetón y una escena escatológica donde las haya se quedó grabada en mi retina… La NSN desnuda con el pañal quitado y su caquita por todos sitios. Me ahorraré los detalles, la imaginación es poderosa. ¿Por qué me lo había imaginado? Porque es el tercer episodio similar, en una semana ha ocurrido lo mismo, una vez más con caca y otra con pipí… En casi dos años no he lavado tantas veces y con tanto detergente la funda del colchón y la ropa de la cuna. Ahora de tanta lejía están ya para jubilarse.

Así que la noche se tornó oscura, una horita limpiando y lavando la escena del crimen, bañando y rebañando a la señorita para quitarle el aroma embriagador y a las 12 comenzó la vida en Truman. Sobra decir que a esa hora ya lo único que pude hacer es sentarme a esperar que acabase la lavadora y a rezar para que esto no vuelva a pasar.

Girl (2-3 years ) sitting on lounge chair with drink and fan

* ¿Y lo a gustico que me he quedado, qué? ¿Eso no cuenta, mamá?

Observación: curiosamente, estos episodios han comenzado desde que entró en Truman el orinal. Pero eso lo contaremos en otra entrega, que ya para hoy es demasié. No quiero quitarles el sueño.

La niña sin nombre.

Historias para no dormir: LA LISTA

Me he pasado el fin de semana haciendo listas, listas para el bebé del Hada Madrina. Toda una juerga.

La semana pasada me llamó al borde de un ataque de nervios, mientras controlaba sus náuseas matutinas, diciéndome:
– Necesito que me hagas LA LISTA.

Unas horas después, la abuela desde tierrasanta me presionaba:
– Tienes que hacer LA LISTA.

Y yo que creía que por tratarse del segundo bebé en la familia, todo sería más relajado. Quedan 4 meses y ya estamos con las prisas. Pues no. Con más presión que en una presentación a cliente, comencé con LA LISTA.

Mi Alzheimer prematuro me ha hecho olvidar que un día tuve un recién nacido, pero me esforcé por empezar a recordar. Lo de LA LISTA es muy curioso, visto con la experiencia de #malamadre. Mi pobre hermana (como todas las embarazadas primerizas) piensa que una vez que des a luz, la vida se paraliza, los supermercados y las farmacias cierran para siempre y tienes prohibida la salida al exterior, porque TIENES UN BEBÉ y eso da pavor… Así que necesitas agenciarte con todas las gasas, discos de leche, sueros, botes de Mustela y compresas de maternidad que encuentres por el camino.

Lo peor no es eso, lo “más peor” es que arrasarás con todos esas cosas que nunca usarás, pese a que tu hermana te diga “son chorradas”. Eres primeriza y quieres caer en comprar:

– El termómetro de bañera más bonito, porque cuando el bebé esté llorando a grito “pelao”, tú sacaras el termómetro con forma de flor, que flota en el agua, lo pondrás dentro de la bañerita y la templarás hasta conseguir los 24 grados perfectos para su cuerpecito. “Pues no, con la mano y vas sobrada”.

– El sacaleches más potente del mercado. ¿Qué vas a dar pecho? ¡Qué más da mujer! ¿Y si no puedes? ¿Y si tu bebé no succiona y necesitas ordeñarte? Recuerda que las farmacias, cuando tú des a luz, habrán desaparecido de la faz de la tierra y entonces ¿qué harás? Además, probablemente el sacaleches no lo uses aún, pero qué gusta tenerlo todo, todo y todo.

– Un biberón, o dos o tres, por si las moscas, que dos años después seguirá intacto porque tu bebé llevará en los genes como la NSN (y no es un mal de ojo) repudiar los biberones buenos, carísimos con sistemas anticólicos y tetinas siderales, y moverás cielo y tierra hasta dar con el más básico, el de toda la vida, que será el que le guste… Y para llegar a ese día pasarán meses, pero, recuerda: “hay que tenerlo TODO”.

– El bolso del hospital. Ese oscuro objeto de deseo o terror con el que sueñas desde los dos meses antes de LA FECHA. Que sueñas que te pones de parto y no lo tienes listo. Crees, alma cándida, que ponerte de parto será de repente y tendrás que salir corriendo y sólo tendrás un microsegundo para coger el bolso y salir pitando, como alma que lleva el diablo. Luego, cuando te enteras que te puedes tirar con contracciones una semana y acabar yendo al hospital hasta 3 veces, antes de que te ingresen, te das cuenta de que si no hubieses tenido preparadísimo el bolso, al menos te hubieras calmado los nervios haciendo algo. Pero “el bolso es de vida o muerte. Ese que utilizas ese día y ya…”.

– Un camisón abierto por delante. Ahí llegaras con tu lista hecha de los cursos de preparto… Porque seamos realistas hermana, de la mía pasarás y te harás una paralela, clandestina con aquello que crees imprescindible. Y escribirás: camisón de hospital… Y te debatirás entre el salto de cama y la bata de transparencias para dar el cante en el hospital o moverás cielo y tierra, en busca de uno decente de algodón, cómodo, pero mono, para no asustar al personal, que ya tus ojeras ese día hablarán por sí solas. Luego llegará el día y te darás cuenta que el camisón del hospital, ese que te está enorme y que te deja las tetas fuera, es mucho más cómodo, más práctico y, total, atractiva no te vas a ver con nada.

Podría seguir aburriendo al personal con consejos prácticos como lavar y planchar TODO o dejar el congelador lleno de comida preparada, pero lo haremos en fases, según me vayas preguntando. Lo último hermana: LA LISTA se va a componer de CUATRO LISTAS, ya puestos, estoy que lo tiro.

LISTA 1) La lista de cosas que tu querido bebé suertudo (y tu economía más) heredarán de la primogénita. Ropa por doquier, todos los utensilios realmente imprescindibles para tu supervivencia, entre ellos, las estrellas son: la hamaca y la minicuna.

LISTA 2) La lista de cosas que tienes que comprar porque no se heredan: discos de leche, gasas, arsenal de pañales, toallas, etc., etc.

LISTA 3) Las cosas que tu madre te va a comprar aunque ya las tengas de la lista 1. No vamos a luchar contra los elementos, ahí déjate llevar.

LISTA 4)  La lista negra, compuesta de esas cosas que no te servirán y que te comprarás sin mi consentimiento.

Dios nos pille confesados.

Stressed Woman Doing Many Tasks

* Os dejo que tengo que seguir con LA LISTA, buenos LAS LISTAS.

La niña sin nombre y su primo/a que está al caer.

Historias para no dormir: guerra de almohadas

Siempre he hablado en sueños. Bueno lo que se dice hablar, no, más bien murmurar, decir palabras inconexas, que no las entiende nadie y que le dan un susto de muerte a cualquiera que duerma conmigo.

A veces sólo se queda en eso, otras veces voy más allá, en un acto de enajenación y actuó en la penumbra, dándome más miedo a mí misma que al PNSN.

Antes de anoche me desperté con un sobresalto de:

– Joder, ¿qué haces? – frase entonada con “un amor celestial” por parte del PNSN.

Sin darme cuenta había reptado por la cama hacia la izquierda, lugar del PNSN, le había empujado y quitado la almohada de un tirón seco.

Aclaración: dormimos con almohadas separadas, una de esas decisiones importantes en tu vida. Normalmente, cuando me acuesto, me quedo un ratito durmiendo con almohada, luego la estrello contra la pared o el suelo y duermo plácidamente boca abajo y sin almohada. Así que la almohada que le quité era la suya, sí. 

“Hombre, PNSN, esas no son maneras de despertar a una medio sonámbula… Hay que despertar con cariño, un abracito, un achuchón, un quéséyo…”.

Pues ahí que nos metimos en una discusión absurda a las 4 de la mañana:

– Ha sido sin querer. Estaba dormida, que pareces tonto hijo (léase “tonto” con amor incondicional).
– Sí, encima insúltame.
– Que no es un insulto…

(y bla bla bla…).

En fin… El caso es que para una noche que tenemos la suerte de que la NSN no me llame a grito limpio, nosotros a fastidiamos.

A la mañana siguiente, mi Alzheimer y yo no nos acordábamos del suceso (ya he dicho que soy medio sonámbula) hasta que vi el careto del PNSN. Mira que es susceptible este hombre.

Así que anoche, me acosté con el miedo en el cuerpo, concentrándome para que no se repitiese un episodio de tal índole y para tener la suerte de nuevo de que la NSN no se despertara. Pero parece que esta semana no es mi semana. ¡Ay! ¡Qué de disgustos me llevé anoche en sueños! El PNSN tenía doble vida, ¿qué digo? No era doble vida, llevaba a la vez 3, 4 o 5 vidas paralelas, ya hay que ser listo para eso, pensé yo y yo muy tonta. Yo vivía en el limbo hasta que un día lo descubrí y aquello eran tantas infidelidades que mi vida se desmoronó… Cuando me debatía entre coger las maletas y dejarlo solo, con la NSN claro, sin mirar atrás o hacer una lista negra de todas las pelandruscas que iban a morir… me desperté, con un mal cuerpo, mirando al PNSN con odio mortal y haciéndole jurar de camino al trabajo: “dime que no me eres infiel”.

“Te lo prometo amor…”. 

 

Kids Having a Pillow Fight

 

* La próxima vez, PNSN te declaro una guerra de almohadas…

To be continued.

La niña sin nombre en este post poco tiene que ver. 

Historias para no dormir: estilista en casa…

Como buena #malamadre que soy, al principio me afanaba en dejar los conjuntos de la NSN preparados la noche antes. Su conjuntito diario, sus zapatitos, sus calcetines y hasta sus complementos para el pelo. Todo colocado simétricamente sobre la cama como en esas fotos de diseño nórdico, que todo está perfectamente alineado y combinado. No hay ni un color que sobre ni una flor que falte.

Pero todo tiene una fecha de caducidad y eso me duró unos meses. A medida que iba creciendo mi estrés diario, todo fue más caótico, cogía lo primero que pillaba, pero, como personal shoppeor que soy, más o menos la niña seguía vistiendo decente, así los pequeños trumanianos malignos no dejarían de jugar con ella en el parque o en las zonas comunes.

En algún día de descuido o cansancio extremo dejé esa tarea en manos de Miss Nicaragüense, pensando: “es una chica joven, la ropa de la NSN es la que es, así que no será tan difícil, otra cosa sería si fuese ella quien la comprase…”.

Así que le fui cogiendo el gustillo a quitarme otra tarea de mi mochila pesada. Al principio parecía que recordaba los outfits que yo en su momento le creaba o que simplemente le invadía la prudencia, pero todo se tornó oscuro en las últimas instantáneas que me mandaba de la NSN…

He buscado durante unas horas minutos en internet información sobre la moda en Nicaragua. Necesito comprender las influencias y patrones que sigue el vestir en esta tierra lejana… Tras mi estudio en profundidad, puedo afirmar que hay tres aspectos fundamentales en esta manera de comprender la moda, a cual más peligrosa:

> Es una moda colorista. Muy colorista, por no llamarla hortera. Claro que es ropa que la NSN tiene. Pero si tiene un vestidito fucsia y lo combinas con algo pastel o blanco puede funcionar que mi niña es así, tiene su punto atrevido, pero si lo combinas con zapatos rojos, rebequita azul turquesa y lazo verde oscuro… ahí ya la hemos liado. La NSN, la mayoría de los días, parece un árbol de Navidad de estos de polígono que llevan mil luces de colores. Se que es un crimen aquí en Truman porque atenta, sin lugar a duda, contra la salud visual de sus perfectos habitantes. ¡Ay! Pero es tan cómodo no pensar en la ropa de la NSN, bastante tengo con pensar en la mía. Así que aceptamos colorista como corriente de moda.

> Intemporal. No me refiero a que sus vestimentas no pasen de moda, no, sino que vale para todas las temporadas del año. En tierra lejana no hace frío y estos días de entretiempo son difíciles de manejar para todos, que así vamos vestidos, con chaqueta y sandalias… Para Miss Nicaragüense se convierte en ardua tarea. La semana pasada hubo días que me encontraba a la NSN con leggings gorditos y camisetas de cuello cerrado. La pobre mía, que es todo menos friolera, ha sudado la gota gorda. Pero bueno, esto malo, lo que se dice malo, no es, y al fin y al cabo a la NSN le viene bien quemar grasas saturadas. Aceptamos atuendos invernales en verano porque ayudan a mantener la línea (o a que te de una lipotimia, ¡Dios no lo quiera!).

> Insinuante. O la moda de las “pelagartas”. Aquí podemos entrar en el debate erótico – pornográfico tan recurrente. Una tarde de primavera llegué a casa y cuando subió Miss con la NSN vi este atuendo: pantalón corto y body, si body interior de los de encajito y tiranta fina. Mi cara fue para grabarla. Según Miss una madre trumaniana había decidido ella misma decirle a la NSN que hacía mucho calor y que se quitase la camiseta… Por aquí si que no paso, porque primero es esto y luego el día de mañana no habrá nada que hacer: faldas cinturón, escotes hasta el ombligo o bikinis para salir a la calle. La habremos perdido y será expulsada de todos los colegios trumanianos.

He tomado las riendas del estilismo de la NSN. Pero ya no hay vuelta atrás… Esta mañana le he dejado preparado un conjuntito cómodo, a la par que elegante para su mañana ajetreada de parque y paseo. Emocionada por recibir la foto matutina, se me han caído los palos del sombrajo. No había caído en la cuenta de que Miss Nicaragüense además de florista-fotógrafa-estilista también es peluquera. Y en esto Miss me llevas ventaja, no lo niego, pero tu visión de los peinados infantiles dista mucho de mis peinados diarios de “un cepillado y a correr”, como mucho un ganchillo para quitarle el flequillo de la cara o una coleta sencilla.

La NSN es la envidia del parque, sus peinados son de nota, ahora dos colas, ahora tres, ahora una arriba y otra abajo, ahora de lado… Porque las niñas trumanianas que no salen de su raya al lado ven a la NSN como la personificación de lo exótico y eso siempre crea recelo. Estoy temiendo que le crezca el pelo y comencemos con las trenzas de espiga y los moños italianos…

El caso es que a la NSN se le ve feliz… Mientras tanto yo he tomado dos decisiones fundamentales para el buen transcurso de nuestras vidas:

> El año que viene la NSN irá a colegio con uniforme. Porque una cosa es ir al parque así y otra al colegio.

> Esta semana me la llevo a la peluquería… Hay que quitar pelo para evitar el trabajo laborioso de Miss, aunque no se le pueda poner puertas al campo…

1930s 1940s Girl Playing Dress-Up Looking At Herself In Hand Mirror

* Pues yo me veía más guapa de colores y enseñando un poquito el escote… Mamá está obsesionada últimamente con los tocados, ¿tú qué dices?

La niña sin nombre a la última. 

Historias para no dormir: la mano que mece la cuna…

Sabía que mi humor y positividad de pose durarían lo que canta un gallo. 

“Mamá, mamá, mamaaaaaa”.

Así comenzaba mi idilio con Morfeo la noche antes de la vuelta. Anoche me fui pronto a dormir. A las doce estaba lista en mi añorada cama. No llevaba ni dos minutos cuando comenzaron los gritos. Primero un mamá desconsolado, mientras el PNSN me decía “no vayas o estás perdida”. Yo aguantaba estoicamente, sabiendo a ciencia cierta que no duraría mucho sin ir a su rescate.

Después de la primera táctica, pasó al socorrido: “agua, agua, aguaaaaaaaaa…”. Ninguna malamadre puede negarle el agua a su hija, piensa la NSN cuando no se le hace caso. Lo hace a todas horas del día porque sabe que pedir agua es el medio para conseguir su propósito: conseguir aquello que quiere, que la cojas en brazos, que vayas en su auxilio o que le llenes el cubo en la orilla. Pero ya sé diferenciar cuando la pide de verdad y cuando por pedir… le traes su agua fresquita y te la tira a la cara. Así que hice oídos sordos durante… dos minutos más.

Pasé del PNSN, me enfundé en mi capa de madresalvadora y me personé en la habitación del mal…

– A ver NSN, tienes que dormir en tu cunita, eres una niña buena y grande…

– Ahhhhh buaaaaa noooo – a grito pelado, más fuerte que cuando estaba en la cama remordiéndome la conciencia. En ese instante deseé no haber ido.

– Tranquila, no pasa nada, toma a muñequito… – muñequito por los aires disparado y el ataque iba a más.

– Ahhhhh buaaaa nooo – señalando la cama para que me duerma con ella a voces de “sentaaaa” que es en su idioma: “siéntate y calla y a dormir juntas y punto y final. Hombre ya, a estas horas intentando educarme después del verano que me has dado”.

“Lo sé hija, he sido bastante malamadre en vacaciones. He dormido mucho contigo. Craso error, no me lo eches en cara ahora. Pero eso era en tierrasanta, en Truman sabes que no…”. Así que cedí a lo único que me parecía coherente para evitar dormir con ella y entrar en la espiral de las noches compartidas.

– Mamá no se va, se queda aquí y te da la manita.

El tatami es gloria bendita al lado del suelo de madera. Me pude acomodar con dos cojines, uno para no dejarme la cadera y otro en la cabeza. En una postura imposible de lado y con la mano colgandera, ya estábamos “felices”.

Hasta 5 veces intenté irme de la habitación… La NSN tiene un radar. Cada minuto levantaba su cabecita para comprobar que a su lado yacía la mano muerta de su madre y, a escasos metros en el subsuelo, su cuerpo débil. Yo intenté emular a Tom en Misión Imposible, saliendo de la habitación sin respirar, pero me falta fondo.

No flaquearon mis fuerzas. A la hora y media, conseguí caer abatida en mi cama, acompañada por los ronquidos del PNSN. Ahora estoy hecha un guiñapo, pero sé que el esfuerzo de los primeros días de adaptación a Truman Life merecerán la pena.

Y si no, siempre hay un plan B:

A) Mejorar mi técnica de huida, buscando la levitación, para que la NSN no se percate de que me voy de su lado.

B) Comprar una mano muerta pero que mantenga la temperatura con una manta eléctrica o qué sé yo…

C) Comprarme unos tapones y laralaralá lará…

¡Buenas noches! Que duerma quien pueda.

Lucille Ball Playing with Son Desi

* “Quieta ‘pará’ ahí ahora mismo. Hueles a perfume barato y a mí no me vas a engañar con una nana a estas alturas de la película. Ahí ‘sentá’ que te he preparado una colchoneta…”.

La niña sin nombre volviendo.

Historias para no dormir: mi culamen y yo, amores que matan…

La última vez que me puse a dieta fue hace poco más de dos años, 28 meses para ser más exactos. Desde que una es madre desarrolla una habilidad impresionante de contar todo en meses y me parece una juerga. Hace 19 meses que nació la NSN (corto plazo), hace  39 meses que me casé (medio plazo), hace 120 meses que empecé a salir con el PNSN y paro mejor de contar…

A lo que iba, mi última dieta… Por aquel entonces, con apenas 30 años, me asocié con una compañera de culamen y decidimos darle a la dieta Dukan como si no hubiera un mañana. Iba hasta al supermercado a hacerme con las viandas oportunas y me organizaba los días. No me reconocía ni yo… Cuando ya llevaba unos meses días de dieta y me sentía más ligera y lozana, pero con más mala cara que los pollos del Pryca (y no es coña) llegó la GRAN NOTICIA, la niña sin nombre venía de camino.

Alegué mi falta de voluntad y mi cariño a mi culamen para abortar, sin levantar sospechas, la operación culamen… No era plan de que mi pequeña niña sin nombre creciera sin alimento suficiente, así que me di a la dieta del comer con ansieté… Los que me conocen me habrán visto pocas veces o ninguna devorando una hamburguesa completa del VIPS, una tarta de zanahoria también completa de LIVING LONDON o unos brownies bocatidicardinale de cualquier lugar con el ansia que lo hacía en el embarazo. Llegaba a casa y atracaba el frigorífico a mano armada sin remordimiento. Pero eso ya pasó. Sólo engordé 10 kilos en el embarazo. Y me di margen del primer año para dejarme llevar. Comiendo poco, pero picando a deshora y desayunando bollería, un día sí y otro también.

Este verano iba a ser distinto. Mis días de sol en la hamaca sólo boca arriba, mis inexistentes paseos o mis vestidos vaporosos, porque el culamen no merece ser visto, llegaban a su ocaso. Me lo había tomado en serio. La semana pasada me sentía orgullosa y poderosa, encadenaba los días de dieta con una entereza que me veía protagonizando la portada de Interviú. Hasta llegué a adelgazar un kilito, cuando conseguí pesarme. Y me las veía victoriosa retomándolo esta semana con energías renovadas, después de un finde con sabor rural en el que me dejé querer por un GT, unas cerves y algún dulce mañanero.
Pero no… Este culamen, el mío, busca cualquier excusa para acabar con mis propósitos de conquistar el mundo y no parece que vaya a desaparecer de mi vida… Es un amor no correspondido, como los buenorros de 20 de los que me enamoraba y pasaban de mi culo, nunca sea mejor dicho.
 
RAZONES QUE ME LLEVAN A ABORTAR LA OPERACIÓN CULAMEN según vosotras en la Fan Page de la NSN:
 
> Embarazo del segundo niño sin nombre. ¿De verdad pensáis que lo contaría así? Tan a la ligera, sin una fiesta a lo grande para celebrar que la poca vida que hasta ahora tengo llegaría a su fin. ¡ERROR!
 
> En una semana he perdido los kilos sobrantes. Pues no… Sé que confías en mí, pero no. Siento decepcionaros… Más quisiera yo… ¿Os imagináis? Una semana de sufrimiento… y tipazo del verano. ¡ERROR!
> He decidido hacerme una lipo… Mmmmm esto me ha hecho pensar… Pero voy con poco tiempo. No lo descarto, pero con lo que me está costando llegar a las vacaciones, pasármelas postrada con el culamen vendado, no lo veo nada claro. ¡ERROR!
> He decidido, otra vez, que las dietas son un horror y que no merece la pena tanto sufrimiento. Que las delgadas no existen, son imaginaciones de nuestra mente perversa, hologramas de otro mundo. ¡ERROR!
¿Y entonces? ¿Y entonces? ¿Y entonces?…
> Soy una llaga andante… Lo sé, qué poco glamour. Y vaya excusa… ¡Ay! Almas de cántaro. Aquellas que sufráis esto, sabréis que es un horror… Ahora mismo soy una mudita andante, me comunico en la agencia con una pizarrita colgada al cuello y a través de muecas, señas y ruiditos varios… Menos mal que mis compis son un tesoro y no me mandan a paseo. ¡ACIERTO!
Por lo que, teniendo en cuenta que poco puedo abrir el pico ahora mismo, si lo abro es para zamparme un bollo, que es blandito y no hace daño.
El culamen ha ganado esta batalla, pero no la guerra. Espero que ustedes estén teniendo mejor semana que una servidora. Y no olviden un consejo: si están agotadas, estresadas y hasta los… deseando que lleguen las vacaciones, mejor no cierren el pico porque si no… aparecerá un mal mayor. Ya me lo avisó mi madre, el Hada Madrina, el PNSN y la Boticaria García, pero yo a ellos no les hago ni caso.
Four Senior Women on the Beach at Coney Island
* Si no puedes con el enemigo, no lo ocultes… La venganza se sirve en plato frío.
P.D. Se aceptan consejos, remedios milagrosos, ritos del más allá, lo que sea por curar estas llagas. Si quieres ganarte una lámina, ¡ayúdame! S.O.S.
La niña sin nombre y su culamen.