Historias para no dormir: el fin de los días

Estos días he estado al borde de la muerte. He visto la luz al final del túnel. Ya me imaginaba yo firmando un triste testamento para dejar a mi descendencia una hipoteca y algún anillo barato, tirándome en puenting para hacer algo arriesgado antes del día final, preparando un entierro biutiful, lleno de coronas de peonías rosas, pompones más rosas y galletas de colores, y dando en adopción a la NSN, con la mano en el pecho jurando que tendrá un buen futuro…

¿El PNSN quedarse a cargo de ella? También cayó en las redes de la enfermedad…

Cuando el PNSN se pone malo habla menos aún de lo habitual y ya es difícil. Te mira desafiante como si la culpable de sus males fueses tú. Durante sus días de convalecencia hace alguna mueca y se escucha a lo lejos algún gemido, se desplaza por Truman silencioso con pasos cortos, casi levitando. Tiene un método de recuperación que siempre cumple: la enfermedad en cuestion da igual, él cuando está malo se obsesiona con meterse en la cama, taparse hasta las orejas y sudar, sudar mucho, como un cochinillo. A principios de vacaciones se puso malísimo y con 35 grados se tapó con un edredón y con una manta de pelo persa. Yo no podía ni preguntarle como estaba, por miedo a que me echara una mirada del mal. Pero a la mañana siguiente, después de perder dos kilos bajo esa manta, ya era otro, estaba recuperándose.

Los hombres se toman las enfermedades muy a pecho, las interiorizan de una manera extraña. Sin embargo, nosotras cuando estamos malas (que me gusta generalizar) somos ángeles caídos del cielo. Llevo dos días arrastrándome por la vida, sobreviviendo en la agencia no sé cómo y metiéndome en la cama a las 9 de la noche. Y yo tengo que estar muy mala, mala a morir, para meterme en la cama a esa hora… El primer día fue el peor. La NSN se acercaba a mi lecho con cara compungida para darme besos de despedida, un adiós prematuro pero necesario. Alternaba sus besos con paseos al salón para traerme libros, quería escuchar mi voz leyéndole por última vez a su Pepe o a su Lulú. Al rato me cogía la mano, intentando, en un esfuerzo desesperado, que saliese de la cama para atender sus necesidades lúdicas. Sin éxito alguno, me abandonaba y se iba con su padre.

Pero yo por muy mala que esté, no me callo, no, al revés, yo me quejo. Pero porque me da la sensación de que si no me quejo me dejan morir sin pena ni gloria. Y yo no quiero una muerte triste, en soledad, quiero una muerte sufrida, acompañada y vivida.

Penurias a parte, está intoxicación, virus maligno, mal de ojo o como queráis llamarlo me ha venido que ni pintado para sentirme como una pluma. La dieta a base de esa bebida que la gente sólo compra cuando está al borde de la muerte (Aquarius) hace su efecto y se me está quedando un cuerpecito que ni antes del embarazo. Eso sí a la cara no me miren, que doy miedo.

Rosalind Russell and Robert Donat in The Citadel

* A mi señor Doctorsito, que dista mucho del de la foto, algún día le dedicaré un post, se lo merece. Él me mira con cara de indiferencia, mientras yo le cuento que esta vez sí que es el fin. Pese a su frialdad ante mis males, es compasivo y si yo le dijese que me chute morfina, lo haría, lo sé, le delata su Parkinson y sus ronchas. Es una copia mejorada de Chris Peterson en Algo pasa con Mary. Con cara de pena he conseguido que me repita un análisis de hace un par de meses. Pero yo no me fío de que esto sea un virus, me temo lo peor.

La niña sin nombre y sin madre.

Historias para no dormir: guerra de almohadas

Siempre he hablado en sueños. Bueno lo que se dice hablar, no, más bien murmurar, decir palabras inconexas, que no las entiende nadie y que le dan un susto de muerte a cualquiera que duerma conmigo.

A veces sólo se queda en eso, otras veces voy más allá, en un acto de enajenación y actuó en la penumbra, dándome más miedo a mí misma que al PNSN.

Antes de anoche me desperté con un sobresalto de:

– Joder, ¿qué haces? – frase entonada con “un amor celestial” por parte del PNSN.

Sin darme cuenta había reptado por la cama hacia la izquierda, lugar del PNSN, le había empujado y quitado la almohada de un tirón seco.

Aclaración: dormimos con almohadas separadas, una de esas decisiones importantes en tu vida. Normalmente, cuando me acuesto, me quedo un ratito durmiendo con almohada, luego la estrello contra la pared o el suelo y duermo plácidamente boca abajo y sin almohada. Así que la almohada que le quité era la suya, sí. 

“Hombre, PNSN, esas no son maneras de despertar a una medio sonámbula… Hay que despertar con cariño, un abracito, un achuchón, un quéséyo…”.

Pues ahí que nos metimos en una discusión absurda a las 4 de la mañana:

– Ha sido sin querer. Estaba dormida, que pareces tonto hijo (léase “tonto” con amor incondicional).
– Sí, encima insúltame.
– Que no es un insulto…

(y bla bla bla…).

En fin… El caso es que para una noche que tenemos la suerte de que la NSN no me llame a grito limpio, nosotros a fastidiamos.

A la mañana siguiente, mi Alzheimer y yo no nos acordábamos del suceso (ya he dicho que soy medio sonámbula) hasta que vi el careto del PNSN. Mira que es susceptible este hombre.

Así que anoche, me acosté con el miedo en el cuerpo, concentrándome para que no se repitiese un episodio de tal índole y para tener la suerte de nuevo de que la NSN no se despertara. Pero parece que esta semana no es mi semana. ¡Ay! ¡Qué de disgustos me llevé anoche en sueños! El PNSN tenía doble vida, ¿qué digo? No era doble vida, llevaba a la vez 3, 4 o 5 vidas paralelas, ya hay que ser listo para eso, pensé yo y yo muy tonta. Yo vivía en el limbo hasta que un día lo descubrí y aquello eran tantas infidelidades que mi vida se desmoronó… Cuando me debatía entre coger las maletas y dejarlo solo, con la NSN claro, sin mirar atrás o hacer una lista negra de todas las pelandruscas que iban a morir… me desperté, con un mal cuerpo, mirando al PNSN con odio mortal y haciéndole jurar de camino al trabajo: “dime que no me eres infiel”.

“Te lo prometo amor…”. 

 

Kids Having a Pillow Fight

 

* La próxima vez, PNSN te declaro una guerra de almohadas…

To be continued.

La niña sin nombre en este post poco tiene que ver. 

Historias para no dormir: estilista en casa…

Como buena #malamadre que soy, al principio me afanaba en dejar los conjuntos de la NSN preparados la noche antes. Su conjuntito diario, sus zapatitos, sus calcetines y hasta sus complementos para el pelo. Todo colocado simétricamente sobre la cama como en esas fotos de diseño nórdico, que todo está perfectamente alineado y combinado. No hay ni un color que sobre ni una flor que falte.

Pero todo tiene una fecha de caducidad y eso me duró unos meses. A medida que iba creciendo mi estrés diario, todo fue más caótico, cogía lo primero que pillaba, pero, como personal shoppeor que soy, más o menos la niña seguía vistiendo decente, así los pequeños trumanianos malignos no dejarían de jugar con ella en el parque o en las zonas comunes.

En algún día de descuido o cansancio extremo dejé esa tarea en manos de Miss Nicaragüense, pensando: “es una chica joven, la ropa de la NSN es la que es, así que no será tan difícil, otra cosa sería si fuese ella quien la comprase…”.

Así que le fui cogiendo el gustillo a quitarme otra tarea de mi mochila pesada. Al principio parecía que recordaba los outfits que yo en su momento le creaba o que simplemente le invadía la prudencia, pero todo se tornó oscuro en las últimas instantáneas que me mandaba de la NSN…

He buscado durante unas horas minutos en internet información sobre la moda en Nicaragua. Necesito comprender las influencias y patrones que sigue el vestir en esta tierra lejana… Tras mi estudio en profundidad, puedo afirmar que hay tres aspectos fundamentales en esta manera de comprender la moda, a cual más peligrosa:

> Es una moda colorista. Muy colorista, por no llamarla hortera. Claro que es ropa que la NSN tiene. Pero si tiene un vestidito fucsia y lo combinas con algo pastel o blanco puede funcionar que mi niña es así, tiene su punto atrevido, pero si lo combinas con zapatos rojos, rebequita azul turquesa y lazo verde oscuro… ahí ya la hemos liado. La NSN, la mayoría de los días, parece un árbol de Navidad de estos de polígono que llevan mil luces de colores. Se que es un crimen aquí en Truman porque atenta, sin lugar a duda, contra la salud visual de sus perfectos habitantes. ¡Ay! Pero es tan cómodo no pensar en la ropa de la NSN, bastante tengo con pensar en la mía. Así que aceptamos colorista como corriente de moda.

> Intemporal. No me refiero a que sus vestimentas no pasen de moda, no, sino que vale para todas las temporadas del año. En tierra lejana no hace frío y estos días de entretiempo son difíciles de manejar para todos, que así vamos vestidos, con chaqueta y sandalias… Para Miss Nicaragüense se convierte en ardua tarea. La semana pasada hubo días que me encontraba a la NSN con leggings gorditos y camisetas de cuello cerrado. La pobre mía, que es todo menos friolera, ha sudado la gota gorda. Pero bueno, esto malo, lo que se dice malo, no es, y al fin y al cabo a la NSN le viene bien quemar grasas saturadas. Aceptamos atuendos invernales en verano porque ayudan a mantener la línea (o a que te de una lipotimia, ¡Dios no lo quiera!).

> Insinuante. O la moda de las “pelagartas”. Aquí podemos entrar en el debate erótico – pornográfico tan recurrente. Una tarde de primavera llegué a casa y cuando subió Miss con la NSN vi este atuendo: pantalón corto y body, si body interior de los de encajito y tiranta fina. Mi cara fue para grabarla. Según Miss una madre trumaniana había decidido ella misma decirle a la NSN que hacía mucho calor y que se quitase la camiseta… Por aquí si que no paso, porque primero es esto y luego el día de mañana no habrá nada que hacer: faldas cinturón, escotes hasta el ombligo o bikinis para salir a la calle. La habremos perdido y será expulsada de todos los colegios trumanianos.

He tomado las riendas del estilismo de la NSN. Pero ya no hay vuelta atrás… Esta mañana le he dejado preparado un conjuntito cómodo, a la par que elegante para su mañana ajetreada de parque y paseo. Emocionada por recibir la foto matutina, se me han caído los palos del sombrajo. No había caído en la cuenta de que Miss Nicaragüense además de florista-fotógrafa-estilista también es peluquera. Y en esto Miss me llevas ventaja, no lo niego, pero tu visión de los peinados infantiles dista mucho de mis peinados diarios de “un cepillado y a correr”, como mucho un ganchillo para quitarle el flequillo de la cara o una coleta sencilla.

La NSN es la envidia del parque, sus peinados son de nota, ahora dos colas, ahora tres, ahora una arriba y otra abajo, ahora de lado… Porque las niñas trumanianas que no salen de su raya al lado ven a la NSN como la personificación de lo exótico y eso siempre crea recelo. Estoy temiendo que le crezca el pelo y comencemos con las trenzas de espiga y los moños italianos…

El caso es que a la NSN se le ve feliz… Mientras tanto yo he tomado dos decisiones fundamentales para el buen transcurso de nuestras vidas:

> El año que viene la NSN irá a colegio con uniforme. Porque una cosa es ir al parque así y otra al colegio.

> Esta semana me la llevo a la peluquería… Hay que quitar pelo para evitar el trabajo laborioso de Miss, aunque no se le pueda poner puertas al campo…

1930s 1940s Girl Playing Dress-Up Looking At Herself In Hand Mirror

* Pues yo me veía más guapa de colores y enseñando un poquito el escote… Mamá está obsesionada últimamente con los tocados, ¿tú qué dices?

La niña sin nombre a la última. 

Diario de malamadre: tardé en olvidarte…

lo que duran dos peces de hielo
en un güisqui on the rocks,

En menos de una semana, la familia sin nombre ya está totalmente adaptada a su horario trumaniano. Somos rápidos, ni atisbo de lo que era la vida sureña. A disciplinados no nos gana nadie, pero en Truman la vida es así, el toque de queda es estricto y poco podemos hacer.

Miss Nicaragüense ha cogido las riendas de nuestras vidas, gracias a Dios, y la NSN se ha convertido de nuevo en un ser rutinario, alienado, que duerme siestas de tres horas y no se salta ni una comida. Gloria bendita. ¿Las noches? Esto ya es otra cosa… siguen el mismo patrón de conducta para que malamadre se vuelva loca. Un día duerme bien, otro no, un día no se le escucha en once horas, otro día es una fiesta… Por ahora lo sobrellevo, dame un par de semanas más así y el PNSN me irá buscando hueco en San Juan de Dios de tierrasanta.

Debería estar feliz, pero no negaré que yo esperaba un poquito de dolor por parte de la NSN.

Tampoco quería yo que la NSN se tirara días llorando por la separación de su madre, pero después de tres semanas de intensidad alta media al menos una lagrimita, un “Noooo, mamá. No me dejes con Miss Nicaragüense. Con ella la vida no es igual…”.

Vale. Eso me hubiese hundido, bueno no tanto, pero si preocupado y hubiese cuestionado la vida que le da la floristera-fotógrafa, ahora estilista (esto lo tengo que contar en un post, que no se me olvide), pero al menos un recibimiento, uno sólo, por la tarde cuando una llega abatida a Truman. Imagino a la NSN corriendo entre la hierba mojada de las zonas comunes, con una flor cortada en la mano, para tirarse sobre mis brazos y fundirse en un eterno abrazo. Al menos un “hola mamá, te he echado de menos. Sin ti los días no tienen sentido”.

“Pero NSN,  ¿ya no echas de menos tierrasanta, los paseos del shérif, los cariñitos de la abuela, los juegos de la avita, estar junto a tu #malamadre viendo la vida pasar…?”. La adaptación de esta niña me da pavor… Abandonarla a los 4 meses ha producido en ella una frialdad pasmosa. La veo independizada en diciembre, cuando cumpla los dos años y se de cuenta de que tiene que seguir su camino.

Así que, pese a que me hubiese gustado dramatizar un pelin, llevarme las manos a la cabeza y gritar desesperada en el balcón de Truman: “¿Por qué yo? ¿Por qué yo he merecido tal vida?”, estoy feliz de este orden, de esta vida de tres, sin sobresaltos ni visitas inesperadas. Con comidas programadas y risas contadas, con telefonillos que no suenan y silencios que dan escalofríos, con una cocinita de cartón que huele a lata de atún y pizza del Mercadona. Pero somos felices, aunque no sé por cuánto tiempo. 

1960s Baby In Leopard-Spotted Tarzan Strongman Caveman Costume

* “Mamá, ¿qué dices que vas a contar en el próximo post? A mí me gusta los modelitos que me hace Miss Nicaragüense, soy la más fashion de Truman… 

Diario de malamadre: cosas que te das cuenta en vacaciones…

No sólo hay cosas que echas de menos de las vacaciones, sino cosas de las que te das cuenta una vez que han pasado, con la distancia del mar:

– Si eres malamadre, en vacaciones te lo pasarás genial, disfrutarás, todo lo que tú quieras… Pero no descansarás ni por asomo, a menos que te vayas sin hijos.

– Si eres malamadre, en vacaciones, dormirás menos. Se apoderará de ti más que nunca malamadre y no tendrás fuerzas para tácticas nocturnas… Te dejarás caer junto a tu hija noche tras noche sin mirar atrás, empeorando considerablemente la calidad de tu escaso sueño.

– Si eres malamadre, en vacaciones no se te quitarán las ojeras… Yo que soñaba con un rostro descansado y una piel con efecto perla. Ha sido aún peor. El antiojeras me ha acompañado hasta la playa. Cuando me mojaba, mi cara era un poema…

– Te darás cuenta de que eres una abuela prematura. Mi lugar preferido era el bar de abajo de casa. Sus GTs aliñados con pétalos, gominolas (sí, hasta gominolas había allí dentro), frutos del bosque, hojas, me cautivaron y hacían de cada noche una experiencia religiosa. Cualquier plan alejado de tu “zona de confort” (siempre he querido escribir esto) parecerá un deporte de riesgo innecesario.

– Disfrutarás de la maternidad compartida en los días de sol y playa. Eso sí que es un gustazo… Levantarte y soltar a la niña al shérif and co. para disfrutar del silencio o de ese que dicen es tu marido.

– Además de abuela prematura, compruebas que eres una madre oxidada, cuando decides enfundarte las mallas y lanzarte a la calle a correr o a dar saltitos con un estilazo que tira para atrás y con miedo de que se salten las costuras del atuendo de hace tres años.

– Si eres malamadre, en vacaciones leerás poco, nada o el Hola en un vistazo rápido mientras sujetas a la NSN con el pie izquierdo para que no te rompa el pintalabios rosa. Los tres libros que llevabas en la maleta, ilusa tú, vuelven con un poco de arena y olor a mar, pero con el marcapáginas en el mismo sitio. ¡Qué pena me doy!

– Si eres malamadre, en vacaciones tu hija engordará y se dará a la buena vida, pero los abuelos jurarán que ellos no le han dado ni un gusanito a su “pobre nieta”. Tú, por empatía, también vendrás con unas lorzas de más.

Además te darás cuenta de que nunca debiste ponerle nombre a la NSN, ni siquiera para dar el pego en Truman, porque ella ha decidido llamarse “a nena” y a ver quién es el guapo que le dice lo contrario. Pensándolo bien, “LA NENA” le abrirá las puertas de un futuro folclórico que podrá sacarnos de Truman y darnos una vida mejor…

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* LA NENA tras una actuación en petit comité…

La niña sin nombre.

Historias para no dormir: la mano que mece la cuna…

Sabía que mi humor y positividad de pose durarían lo que canta un gallo. 

“Mamá, mamá, mamaaaaaa”.

Así comenzaba mi idilio con Morfeo la noche antes de la vuelta. Anoche me fui pronto a dormir. A las doce estaba lista en mi añorada cama. No llevaba ni dos minutos cuando comenzaron los gritos. Primero un mamá desconsolado, mientras el PNSN me decía “no vayas o estás perdida”. Yo aguantaba estoicamente, sabiendo a ciencia cierta que no duraría mucho sin ir a su rescate.

Después de la primera táctica, pasó al socorrido: “agua, agua, aguaaaaaaaaa…”. Ninguna malamadre puede negarle el agua a su hija, piensa la NSN cuando no se le hace caso. Lo hace a todas horas del día porque sabe que pedir agua es el medio para conseguir su propósito: conseguir aquello que quiere, que la cojas en brazos, que vayas en su auxilio o que le llenes el cubo en la orilla. Pero ya sé diferenciar cuando la pide de verdad y cuando por pedir… le traes su agua fresquita y te la tira a la cara. Así que hice oídos sordos durante… dos minutos más.

Pasé del PNSN, me enfundé en mi capa de madresalvadora y me personé en la habitación del mal…

– A ver NSN, tienes que dormir en tu cunita, eres una niña buena y grande…

– Ahhhhh buaaaaa noooo – a grito pelado, más fuerte que cuando estaba en la cama remordiéndome la conciencia. En ese instante deseé no haber ido.

– Tranquila, no pasa nada, toma a muñequito… – muñequito por los aires disparado y el ataque iba a más.

– Ahhhhh buaaaa nooo – señalando la cama para que me duerma con ella a voces de “sentaaaa” que es en su idioma: “siéntate y calla y a dormir juntas y punto y final. Hombre ya, a estas horas intentando educarme después del verano que me has dado”.

“Lo sé hija, he sido bastante malamadre en vacaciones. He dormido mucho contigo. Craso error, no me lo eches en cara ahora. Pero eso era en tierrasanta, en Truman sabes que no…”. Así que cedí a lo único que me parecía coherente para evitar dormir con ella y entrar en la espiral de las noches compartidas.

– Mamá no se va, se queda aquí y te da la manita.

El tatami es gloria bendita al lado del suelo de madera. Me pude acomodar con dos cojines, uno para no dejarme la cadera y otro en la cabeza. En una postura imposible de lado y con la mano colgandera, ya estábamos “felices”.

Hasta 5 veces intenté irme de la habitación… La NSN tiene un radar. Cada minuto levantaba su cabecita para comprobar que a su lado yacía la mano muerta de su madre y, a escasos metros en el subsuelo, su cuerpo débil. Yo intenté emular a Tom en Misión Imposible, saliendo de la habitación sin respirar, pero me falta fondo.

No flaquearon mis fuerzas. A la hora y media, conseguí caer abatida en mi cama, acompañada por los ronquidos del PNSN. Ahora estoy hecha un guiñapo, pero sé que el esfuerzo de los primeros días de adaptación a Truman Life merecerán la pena.

Y si no, siempre hay un plan B:

A) Mejorar mi técnica de huida, buscando la levitación, para que la NSN no se percate de que me voy de su lado.

B) Comprar una mano muerta pero que mantenga la temperatura con una manta eléctrica o qué sé yo…

C) Comprarme unos tapones y laralaralá lará…

¡Buenas noches! Que duerma quien pueda.

Lucille Ball Playing with Son Desi

* “Quieta ‘pará’ ahí ahora mismo. Hueles a perfume barato y a mí no me vas a engañar con una nana a estas alturas de la película. Ahí ‘sentá’ que te he preparado una colchoneta…”.

La niña sin nombre volviendo.

Diario de malamadre: cosas que echaré de menos cuando no te tenga…

Desde la clandestinidad escribo, despacio por el hábito perdido, emocionada por el reencuentro esperado, feliz por todo lo vivido y triste por lo que no pudo ser.

No soy yo de cumplir las promesas. ¿A quién quería engañar? Si siempre he sido un poco mentirosilla y tramposa en el parchís. Eso sí, cuando le prometí al PNSN que no escribiría en las tres semanas, cruce los dedos del pie. Las cosas como deben ser.

Y es que tres semanas dan para mucho. En tres semanas te da tiempo a llenarle el cubo de agua a la NSN en la orilla del mar cientos de veces, bajo sus órdenes de “agua”. Tres semanas es tiempo suficiente para que la NSN amplíe su vocabulario, añadiendo palabras completas y hasta frases construidas llenas de amor como “¿quieres agua?” o “a la calle mamá”. 21 días es el número ideal para que la NSN se convierta en una pequeña tirana, que ha decidido comer todo lo que le da la gana y más, dormir pegada a mí, bajo amenaza de gritos y llantos, chantajear a los abuelos con cara de perro pachón y obligarte a poner el pie en la calle a las 4 de la tarde con el solano y el cuerpo débil de la sobremesa. Tres semanas es el tiempo necesario para que tu mente huya de tu cuerpo y te des a la comida, a la bebida y a la pereza hasta el punto de que te das hasta cuenta de que si sigues con este ritmo acabarías postrada en una cama, siguiendo el zumbido de un mosquito, interrumpido sólo los miércoles para ir a comprar el Hola y los viernes para ver el Sálvame Deluxe.

Tres semanas es el tiempo mínimo para que mi mente haya vuelto a mi cuerpo, pidiéndole marcha y activación. Pero tres semanas es el tiempo para que te lleves la maleta llena de recuerdos, de cosas que se que echaré de menos cuando no te tenga… Cuando te diga adiós. 

Su risa.

No la que nos regala cada día, sino la que comparte con los abuelos al despertarse, con las titas cuando las persigue, con los primos cuando la achuchan… Esa risa nueva, contagiosa que te da energía para superar las noches perrunas que te da.

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Su olor.

El olor de su hogar, el olor de sus besos, el olor de su cuello en un abrazo. Ese olor que se te queda clavado en la mente y que sólo recuerdas cuando vuelves a olerlo y que desaparece, oprimiéndote el pecho, cuando los dejas atrás.

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La luz.

La luz que entra por cada rincón. La luz del sol, de la calle, de los amigos que vuelves a ver… La luz de tus ojos que se iluminan de felicidad y la luz que se apaga cuando los cierras la noche antes del adiós.

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Mi sombrero.

Mi sombrero, mis chanclas, mi pareo, mi bikini… Ese atuendo de gitana que me ha acompañado cada día, dejando relegados a la más absoluta de las desdichas los “modelasos”, que un día atrás llenaron mi maleta.

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La familia.

Y esas comidas eternas. Da igual que no los veas o que no hables con ellos, están ahí y los sientes más cerca que nunca, con la ilusión de exprimir cada segundo, cada brindis, cada abrazo…

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Despertar juntas. 

Malamadre se ha apoderado de mí con una fuerza imbatible. He caído en sus redes, he colechado en busca del descanso y el relax merecido y he disfrutado de cada despertar a su lado, de los besos mañaneros y su risa, de sus bailes saltando encima mía y hasta de sus despertares nocturnos buscando mi abrazo.

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Las maletas están llenas de todo esto y más. El ruido del mar y cada instante vivido me acompañan hasta la próxima vez. Ahí te quedas vacaciones, que Truman, Miss Nicaragüense, mis #biutifulzins, las historias para no dormir, los nuevos proyectos, la rutina y todo lo bueno que está por llegar, nos espera… Porque ellos también nos han echado de menos.

¡Allá vamos! Yeahhhhhh.

P.D. No dejéis de ver el resto de cosas que echaré de menos cuando no te tenga en mi instagram @laninasinombre, esa red social a la que me he enganchado este verano y es que una drogadicta 2.0 como yo algo tenía que hacer…

La niña sin nombre, volviendo…

Biutifulzin: despedida y cierre…

Que sí, que todo llega, que cierro el chiringuito, que me piro vampiro, que desconecto y echo el cierre de este “tinglao” hasta septiembre. Que me despido de vosotras, que os dejo tranquilas tres semanas. Porque esta que escribe ha prometido a su consorte, a su hija y al mundo entero no escribir en el blog en vacaciones aunque me ocurra la mayor de las desdichas, aunque me pique una medusa, pise un erizo y me muerda una piraña al mismo tiempo. Y yo como soy una mandada, no puedo más que obedecer. Porque realmente, muy en el fondo, ahí donde casi no llego a divisar, en mi interior, sé o intuyo que necesito ese descanso, desconectar para volver con fuerzas renovadas. Así que iré apuntando en una libretita todas las aventuras para luego contároslas así de golpe y que os de un colapso.

A día de hoy soy la única superviviente en Truman Residence. La casa sin nombre se ha convertido en un hospital improvisado y tengo a la NSN y al padre de la criatura, que es muy envidioso él, en cuarentena. Las madres somos fuertes, no nos quejamos y seguimos cumpliendo nuestras tareas. Pienso firmemente que no se trata de una Brigada Secreta, sino que es un mal de ojo en toda regla, de esos de toda la vida, de con una mirada fulmino a tu familia y te quedas tú tirando del carro bonita, preparando maletas, conduciendo rumbo a tierra santa y sin rechistar, que como yo me queje esto se va a pique.

Pero me da igual, a un día de la huida, nada ni nadie va a perturbar mi paz interior, así que hoy voy a dormir ya con el biquini y la pamela puesta para ir haciéndome el cuerpo. Atrás queda el horror de la cuenta atrás, un año de mucho esfuerzo y trabajo y por delante llegan días de comidas familiares, quedadas con amigos, días con unos abuelos, días con otros abuelos, bodas, cumpleaños, comida con unos abuelos, comida con los otros abuelos, fiestas de guardar, playeo, rabietas, discusiones… ¡Ay!, me callo, que me estoy agobiando.

He pactado con el PNSN que no puedo desconectar 100% del mundo 2.0, que una drogadicta como yo necesita su dosis para no volverse tarumba-tarumbera. Así que me deja mantener en abierto el WhatsApp con mis socias y el Instagram. Sí, yo quiero ser como las blogueras famosas que quieren seguir mostrando su vida con filtros y postureo del bueno durante las vacances. Además lo hago por vosotras para que no sufráis demasiado mi ausencia.

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“Déjate de rollos y di el ganador” – Tengo poderes y escucho lo que pensáis.

Vale, vale… Si ya sé yo que me queréis por lo que me queréis. Por lo que tengo, no por lo que soy. Imposible sería elegir a uno de vosotros porque sí… Así que he tenido que acudir a Mr. Random para que él, de la mano del malogrado PNSN, elija el ganador, ¡qué digo!, los ganadores. Porque me habéis dicho cosas tan bonitas que me habéis llegado al alma y uno me parecía poco. Me encantaría haceros una a todas, pero bueno… Poco a poco iré haciendo más sorteos.

GANADORA 1. MOUSIKH. ¡YEAHHH!!!

Me hace mucha ilusión que sea una de las ganadoras porque es genial y siempre tiene bonitas palabras para todos, su blog fue el primero que seguía de maternidad y me regaló consejos muy buenos. ¡Enhorabuena!

Pues te admiro por haber creado un blog con un diseño tan chulo y tan bien organizadito y porque aunque digas que no sabes cocinar, con él has encontrado la receta perfecta combinando humor, amor, un poco de ironía y un mucho de inteligencia.
Feliz cumpleaños guapa!!!

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GANADORA 2. NOEMÍ.

Hay gente con suerte. Noemí me decía esto:

Felicidades guapísísima! Si es que hasta con ojeras tienes buen humor… Lo que más me gusta de tu blog es la NSN y luego tú. Porque le pones ese toque andaluz que a esta catalana tanto gusta a todo lo que cuentas. Y ahora voy a hacer presión, mañana es mi cumple así que podría tocarme a mí esa lámina, no? Porque a ver, la mayoría de edad no la alcanzo pero la adolescencia me sienta la mar de bien… Un beso!
Así que felicidades por tu cumple con una #biutifulzin y gracias por estar ahí, que eres de las que me siguen desde el principio. ¡SUPER YEAHHH!

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Escribidme un e-mail con la #biutifulzin que os gustaría tener. Y en septiembre la tendréis :).

A las demás, besos, abrazos, achuchones… ¡¡Disfruten de agosto!! YEAHHHHHH

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La niña sin nombre con el cerebro desconectado.

Historias para no dormir: a 3 días de la huida.

El verano ya llegó, ya llegó, ya llegó…

 

A 3 días de mi huida a tierrasanta, por fin siento el verano en mis carnes, siento el cosquilleo en el estómago y la piel de gallina al alejarme de Truman. Llego a las vacaciones en mi mejor momento, léase en tono de humor negro: borracha de Dalsy, con resaca de noches de juerga y una contractura que pronuncia mi chepa. Tengo claras sospechas de que hay una Brigada Secreta del más allá que quiere acabar conmigo para que no llegue viva al retiro espiritual. Su último intento ha sido esta tarde. Nos han mandado toda la tarde  y parte de la noche otra vez al hospital, pero la NSN es fuerte y no se deja achantar por virus veraniegos. Aunque a mí por poco me matan del susto.

La NSN sigue ahí, debatiéndose entre la vida y el delirio, con una fiebre que no baja de 38  y unos episodios de terror cuando ve acercarse el mejunje amarillo del demonio. Cuando llega la hora, el PNSN y yo nos ponemos nuestro disfraz esterilizado y blanco impoluto de enfermeros del mal, paralizamos cualquier movimiento de la NSN hasta que los dichosos 5 ml. acaban dentro de su maltrecha garganta. No me extrañaría que vinieran las Fuerzas Armadas de Truman a quitarnos la custodia de la niña, pero nosotros alegaremos que es por evitar un mal mayor. Damos gracias a que en Truman no hay ni Dios y los gritos desaforados de la pequeña hacen eco en el cartón piedra.

Si eres trumaniano de pro tienes casa en la Sierra, tienes un trabajo flexible que te permite tener un agosto entero para viajar y tienes, por supuesto, abuelos con destino vacacional. Si no cumples estos requisitos, deambularás por Truman como alma en pena, cayéndote encima el solano infernal de un barrio fantasma donde la tragedia se masca al doblar cada esquina.

A ver, ¿quién era el guapo que dijo que en Madrid agosto era la bomba, la repanocha, el paraíso… ??? Como he decidido volverme una positiva plasta, de “jiji”, “jaja” que, aunque esté sudada y con las carnes lastimosas, sabe sacar lo positivo a estos días de agosto en Truman, he detectado pequeños placeres mundanos y me he visualizado como dueña y señora de las zonas comunes de Truman Residence. El sábado hasta nos bajamos nuestra cervecita fresca y una bolsa de patatas para disfrutar de nuestras dos horitas al sol, relajados, sin conversaciones chupipanderas ni más niños que la NSN. Por la tarde visitamos un Mercadona desértico, que te lleva la compra al instante porque no tienen nada mejor que hacer y después me dejé llevar hasta el centro comercial de la zona para que las chinas me hicieran un completo, sin tener que esperar la interminable cola como de costumbre.

El PNSN y la NSN me esperaban con cara de aburrimiento para luego dejarnos llevar por las avenidas despobladas, andando al ritmo de las bolas enormes de paja que recorren las calles hasta algún bar trumaniano, donde nos hicieron la ola al vernos llegar.

Todo un sinfín de pequeños lujos que hacen que me de una pena horrible, una tristeza infinita y un desazón sin cura el alejarme de este barrio hasta septiembre… ¡Ja!

1940s Baby Sherlock Holmes In Diaper

* La NSN tiene la mosca detrás de la oreja y sospecha quién puede estar detrás de la Brigada Secreta. 

Os recuerdo que aún podéis participar en el sorteo #biutifulzin del verano AQUÍ. Mañana o el jueves (según las actuaciones de la Brigada que busca mi muerte) comunicaré el ganador/ a. Me estáis emocionando con todos vuestros preciosos comentarios. Ay, la lagrimica… 

P.D. Parte del contenido de este post ha sido inspirado por una lectora trumaniana. ¡Gracias María! 

La niña sin nombre.

Biutifulzin: un día especial para celebrarlo con vosotros…

Había pensado escribir una entrada maldiciendo al mundo por el nuevo año que me cae encima como una losa, en un momento de crisis existencial, trabajando y encima en lunes… Como sería propio de mi naturaleza dramática.

Eso hubiese sido lo más fácil, quejarme, quejarme y quejarme, dramatizando con la mano en el pecho y sintiéndome desdichada por cumplir años sin cumplir muchos sueños que me atormentan en la cabeza, pero NO… Estoy a 4 días de mis esperadas y merecidas (está mal que yo lo diga, pero es así) vacaciones, he recibido muchas felicitaciones bonitas y estoy feliz, aunque la NSN haya decidido ponerse mala, por primera vez, en mi cumpleaños y la fiebre nos haya acompañado toda la noche. Con más ojeras que nunca, malamadre pasará el cumpleaños brindando con un chupito de dalsy ahora y uno de apiretal después. Ay NSN que ya te olías tú que tu padre y yo nos queríamos dar al Gin Tonic esta noche y mirarnos a los ojos como dos chavales imberbes… No te culpo, sé que no te gustan las fiestas donde no eres bienvenida.

Así que pospondré la fiesta de estos 32 añazos a tierrasanta. Pero como un cumpleaños sin celebración no vale ná de ná, he decidido que os merecéis, por aguantarme, haciendo que el declive a la senectud no sea tan duro, UN SORTEO de #biutifulzin.

laninasinnombre_sorteo_summertime

Sólo tenéis que dejar un comentario en esta entrada, como dice la imagen, respondiendo a:

¿Qué es lo que más te gusta del blog? 

Y no me vengáis con respuestas estándar, de: “me gusta todo”, que no engañáis a nadie. A mojarse. Y si no hay nada que os guste, pues también.

Y rapidito, que desconecto en nada. El miércoles diré el ganador/a de una lámina personalizada. La que vosotros queráis. Eso sí, la tendréis la primera semanita de septiembre.

La niña sin nombre con más años que la tana.