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Diario de malamadre: LA FOTO

Los optimistas ven la vida de color de rosa. Los perros la ven en blanco y negro. Los bebés desenfocada. Los pesimistas negra como el tizón. Y las #malasmadres como yo la vemos con filtros… Unos muy claritos, como en decapé, otros muy intensos como si estuviésemos todo el día recién bronceadas, que te dan un buen color que no tenías ni en pleno agosto; otros como si la vida fuera una película de cine mudo de los años 20, que te imaginas hablando sin sonido y bailando claqué; otros te quitan hasta las pecas y con otros no te reconoces ni tú misma, pero te deja monísima…

Desde que en verano prometiera que dejaba durante 3 semanas las redes sociales, en busca de una desintoxicación necesaria para mi salud mental, me agarré como a un clavo ardiendo a la red social que tenía abandonada, la veía como la única red social tranquila, pausada y nada adictiva. ¡Ja! Qué ilusa soy. Instagram es un vicio. De los malos. Una herramienta venida del mal. Vas por la calle, estás comiendo, te llega una #biutifulzin, el PNSN se toca un pie, estrenas camiseta y no puedes evitar pensar en el filtro Walden/ Sierra/ Valencia… que quedaría divino.

Pero no nos engañemos, que la mayoría de las fotos no salen a la primera. Que el carrete del movil parece un stop motion con todos los fotogramas tirados para conseguir LA FOTO. La foto que merece un puesto de honor en tu perfil. Esa en la que pareces divina, tu marido Matt Damon, tu casa del Hola y tu hija modelo del VOGUE niños. Porque para ver cosas feas ya está la rutina diaria y el telediario.

Admiro la gente que sigue un mismo patrón… Y todas las fotos las retoca igual, con sus márgenes blancos, con las mismas perspectivas y la misma distancia focal. Vistas todas juntas en su perfil son maravillosas, como salidas de un mundo más irreal aún, que te entran ganas de pedirle asilo y vivir congelada en sus fotos. Pero, seamos sinceros, a mí eso, además de no ser capaz de hacerlo, me aburre.

Así qué mi Instagram es un batiburrillo de mi vida diaria, cada una de su padre y de su madre. De vez en cuando limpio y dejo sólo las bonitas. Pero, sin duda, las que tienen más éxito son en las que aparece la NSN, aunque sólo enseñe un pie. «Si me retiras NSN no me importa que SIEMPRE me dejes relegada a un triste segundo plano. Soy tu madre y te quiero, por eso lo acepto y porque el día de mañana me hagas tu representante».

Pero la NSN ya es una niña «mayor» de casi 22 meses y no os creáis que pone tan fácil inmortalizarla. No, no. Cuando ve el móvil y escucha la palabra FOTO puede ocurrir:

> Que, después de convencerla media hora, esté a punto de matarse porque a su malamadre se le ha metido entre ceja y ceja una foto en el filo del sofá con unas zapatillas que pesan más que ella.

> Que no quiera ni para atrás una foto y entonces pase esto… Miles de fotos hasta conseguir una en la que esté bella como una camella.

> Que la persiga con la cámara y entonces nos caigamos al suelo las dos. Esto no es del todo malo porque al final cree que es un juego y se divierte. Ella no se hace nada y yo me hago un moratón.

> O que aquí una servidora opte por el chantaje barato, no emocional, que de ese pasa. Esta es mi última táctica. El otro día le prometí chocolate. Fue terminar e irse corriendo a señalar la nevera. Lo malo fue que no cerramos el pacto en qué cantidad de chocolate valía su posado, y después de la mísera pastillita de chocolate que le di, se tiró 20 minutos pidiendo más a grito «pelao».

Así qué he optado por LA FOTO improvisada. Sin decirle nada, saco el móvil rauda y veloz y que sea lo que Dios quiera…

Y para terminar, tres puntualizaciones:

> No sois nadie en instagram, si no controláis las apps. Las chicas de Bebestilo nos dicen las imprescindibles AQUÍ.

> Si quieren morir de amor y creerse la más guapa del Reino (en este caso de Truman) llamen o busquen a la mejor, Lucia M Photography, una maga de la luz y de las fotos más preciosas del mundo, que sin darte cuenta, consigue captar momentos llenos de vida para siempre. Y si no, por si alguien aún no la ha visto, mirad la que nos hizo este verano AQUÍ, deseando estoy de ver las demás.

> Lo más de Instagram es encontrarte con aquellas que sigues y querer achucharlas a ellas y a sus peques porque ya son como parte de tu día a día. Me pasó el otro día con @unpocodecanela y @marapazos, dos mamis reguapas.

1930s 1940s Boy With Camera On Tripod Taking Photograph Of Baby Girl Toddler Sitting On Stool

* «Tú si que sabes sacar lo mejor de mí, chato. Para ti poso todo el tiempo que quieras. Mi perfil bueno es este. Mi madre es que es muy cansina, chico» (la NSN y uno de sus novietes trumanianos).
P.D. Me gusta pensar que los perros ven en blanco y negro… Es más romántico.

La niña sin nombre.