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Suspiros de amor: por lo que vendrá…

– NSN, tengo algo muy importante que decirte, que va a cambiar tu futuro a medio plazo…

– Mamá es viernes, estoy cansada y quiero gusanitos, un helado e irme a la piscina… No te me pongas trascendental. Que sí, que estás de depre prevacacional. Ya te has dedicado a dar el coñazo (perdón) a todo Dios con la dichosa cuenta atrás… Que me has creado hasta ansiedad a mí. Mírame que he perdido hasta la barriga de la tensión de que lleguen ya las vacaciones. Cosa que me viene muy bien, todo sea dicho de paso, que ya no me veía yo tan mona con esas curvas, pero…

– Pero NSN, ¿puedo hablar yo?

– ¡¡Ya!! Que no es eso, que es lo otro… A ver mamá yo no te lo quería decir pero sí, entiendo que estés un poco preocupada con la cercanía del día fatídico… El lunes te caen 32 tacos y ya no eres una chavala. Vaya que estas un poquito desmejorada. Pero ya sabes que tú eres la única culpable de que parezcas mi abuela… Deja un poquito el blog o las láminas o los diseños o… Y cuídate un poco, que no se puede bajar a la piscina con antiojeras y gafas antifaz… ¡Ah! y muévete un poco.

– NSN, vas a acabar por deprimirme y esto no es lo que quería contarte… Te he dicho que cambiará tu vida a medio plazo…

– Ajá… ¿No???? Pues entonces no me vayas a venir diciendo que Miss Nicaragüense se va porque nos mudamos a un país exótico en busca de un futuro mejor, que sé que tienes ganas de coger la puerta sin mirar atrás. O que nos vamos a tierrasanta porque tengo que hacerme el cuerpo, que la familia me agota. Soy un espíritu libre.

– NSN lo que yo quería contarte, es que hoy es un día muy especial porque dentro de unos meses seremos una familia más…

– Venga hombre lo que me faltaba, que aún no he cumplido 20 meses, ya me vas a traer otro vástago al que tenga que ignorar para mantener mi estatus. Mamá, no estoy preparada… Esto antes se pregunta, existen medios, ¿sabes?

– NSN, ¡que es el Hada Madrina!!!! ¡Que va a ser mamá!!!!

– ¡Ah! Pero, dilo antes, mira qe eres tentona. ¡Que ilusión! Un primito/ a al que manejar a mi antojo y enseñarle las las leyes de la vida.

– Claro!!! Ayyyy voy a ser Tita!!!

– Oye mamá, pero la primera nieta es la primera nieta ¿verdad? ¿Seguiré siendo la preferida?

– La primera siempre será la primera NSN.

No vamos a darle un disgusto a mi pobre niña… La NSN cada día habla más, pero sólo yo la entiendo y por supuesto sólo sé traducirla yo (como hoy).

Para el resto de los mortales su lenguaje es único, basado en acortar las palabras diciendo sólo la primera sílaba:

PA > «pa» son tantas cosas: papilla, patatas, parque, papá…
CO > coche.
CA > calle, carro.
CHU > chuche.
ABUA > abuelo/ abuela.

Algunas palabras se salen de la norma:

MA > comida. Ma es «más».
PE > chuPEte

Y también es capaz de decir algunas palabras completas:

MAMÁ, PAPÁ, AGUA, BAILA, NENA, TITA…

Mientras ella va mejorando su lenguaje escrito y hablado, yo le daré la palabra en los momentos importantes como hoy.

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La niña sin nombre.

El Hada Madrina: El Show de Truman y el barrio de mi hermana

Mi hermana vive en un barrio pijo. Es un barrio irreal, tan poco creíble que me lo he recorrido de punta a punto buscándole el fallo o parte del atrezzo del decorado donde se rodó el Show de Truman porque creedme  la pelicula se hizo allí.

Todos los niños son rubios y de ojos azules, de anuncio, y siempre van, como mínimo, de tres en tres. Si hay un bebé va bien acomodado en un carrito de esos del circulito, a ser posible en tonos tierras y ya todo es felicidad, si ya andan, los niños llevan bermuditas y calcetines largos con mocasines y ellas vestidos de piqué con leotardos calados y merceditas rosas. Fenomenal.

Las madres y padres,  de sonrisas perpetuas ellos y mechas rubias ellas, no parecen ni cansados ni nada. Son guapos, delgados y visten a la ultima aunque vayan cargados de niños que apenas se llevan un año. Y todo es algarabía. Ideal.

Hasta Mercadona es distinto. Allí una gran variedad de productos gourmet, que en mi barrio pobretón ni existen, rellenan estantes y estantes. Pero hacer la compra allí cansa y mucho, los fabulosos padres y madres contratados por la productora van perfectamente vestidos, peinados y maquillados en todo momento. Allí no vale eso de me pongo el chandita y bajo a por el pan y unas naranjas, allí hay que hacer estilismo preshopping y eso agota.

Los edificios, que no superan los cinco pisos de altura, son todos iguales y se disponen en filas simétricas por donde se reparten tiendas de todo tipo y restaurantes demasiado limpios, demasiado bonitos, demasiado elegantes, demasiado todo. Me hace sospechar. Lo único que falta es el lechero sonriente o el muchacho que va en su bici lanzando periódicos a los vecinos hagan acto de aparición de un momento a otro. ¡Oh, danger!

Por ahora, gordi no dice nada pero yo pienso que ella es Truman y aun no lo sabe. No es rubia, tiene la cejas pelirrojas y una madre morena de rizos y andaluza. Inquietante. Habrá que usurparle a mi hermana el contrato de compra-venta de la vivienda si no quiero que gordi se haga mayor descubriendo que su novio es un actor. Menudo drama.

Historias para no dormir: Daños colaterales de la vuelta al trabajo…

Por mi salud mental los jueves no escribiré en el blog, a menos que sea algo excepcional como un día de fiesta o consiga un clon (estoy en ello…). La NSN tan sólo tiene 4 meses y, aunque últimamente piense que puede vivir perfectamente sin mí, gracias o por culpa de una Mary Poppins que es más Poppins que la real, no me sentiría a gusto entre cuatro paredes de un hospital mental, mandándole cartas, que no sabe leer, y recibiéndola en un vis a vis.

Así que aquí estoy, de Love Friday, reventaita pero de finde y eso es todo felicidad. Así que vamos a hacer un repaso rápido de mi primera semana de vuelta al cole.

Volver al metro siempre me sorprende y ahora más, que con el tarifazo me estoy planteando colocarme las zapas y cruzarme la M30 por las mañanas. Las caras tristes del metro, mirando al suelo, evitando cruzar miradas con una preñati o un anciano, que ose acercarse a sus asientos. Yo creo que, por empatía, me convierto en un zombie igual o mombie, como dice una mami bloguera (término que no me puede gustar más), menos en lo de los asientos, que ya me tocó a mí y te hace una gracia que nadie te ceda el puesto, aunque seas una bola andante, que, porque te controlas que si no te ponías con la metralleta y te quedabas sola en este mundo subterráneo gris y cruel. Y ahí me véis, en el vagón, triste y compungida, aunque por dentro me esté partiendo de risa con alguno de vuestros post o tweets diarios.

Salgo del metro y empieza el maratón. Me voy a poner cachas, ya os lo digo. En el próximo Maratón de Nueva York arraso. Las carreras, por el metro, por la calle, por la oficina, por el monte, por la playa… Que ya corre una por inercia, aunque vaya con la NSN en el carrito y sea día de fiesta. En la oficina, pese a llegar casi una hora antes, corro de un proyecto a otro, de una reunión a otra, con la sensación de no llegar a nada de nada. Y cuando me doy cuenta son las 5 y media, no he visitado el urinario ni una vez, no he comido, tengo los ojos a punto de salirse de sus órbitas y me tengo que tirar a la calle de nuevo a comenzar la huida a casa. Aquí es entonces cuando hago mi mejor marca, que me entra «la ansieté», como diría el Hada Madrina cuando ve comer a gordi, y me faltan piernas. Gracias a las alas supersónicas, que me han prestado, ayer jueves me hice el recorrido en tiempo récord. Un día me veo con la cara aplastada en el asfalto y entonces sí que nos vamos a reir.

Además de María Poppins con su reporte diario y una sonrisa de la NSN (que hace que se me salten las lagrimillas) me dan la bienvenida a casa un montón de ropa por planchar, la cesta de la ropa sucia a rebosar, polvo hasta en el baño, pelusas que se han hecho dueñas del hogar y un frigorífico que me dice: «¿qué pasa aquí, es que ya no se come?».

A esto de trabajar, que tanto dignifica el alma, tienes que unir que llevas bolso y este sin pañales, ni toallitas, ni gasas varias. Y que ahora el andar es distinto: «adiós Converse, hola tacones», al menos cuando tienes reunión importante, que ser madre no lo justifica todo, ¡ya les vale! Así que ahí te ves dando trompicones, metiendo el tacón en alguna alcantarilla, para, al final, llegar sudando a todos lados. Esto es un daño colateral o un valor añadido, depende como se mire, que mi operacion biquini ha empezado con más fuerza que nunca.

No soy capaz de llevar mi vida 1.0, así que imagínate la 2.0, que por la noche, cuando la tranquilidad se cierne sobre mí, no doy a basto. O un día de estos acaba mi cara moldeando una farola, por aprovechar el camino para el
Retwitteo. Y mi última obsesión el Cinegram este, que me tiene loquita. Estoy por tirar el IPhone y volver a uno de esos ladrillos de antaño con antena, gacheto-móvil, que sólo me permita llamadas de emergencia. ¡Dios! ¿Para qué inventaste el twitter y madresfera para qué me obligaste a activar la cuenta? Así estoy que mi avatar es negro como el tizón y sí, aunque no lo creáis, ya le he cogido cariño a la profundidad y misterio de ese cuadradito indefenso. ¿Qué queréis que lo abandone por un huevo de esos? ¡Ni mijita!

Pero hay dos daños colaterales que son los más preocupantes. El primero es el culpable de que los jueves nos lo tomemos como mudos en este blog, siguiendo la iniciativa de Miércoles mudos de otros blogs y retrasando un poco el tema del divorcio, que es crónica de una muerte anunciada. Ya pensaré algo visual que postear esos días, al menos para que no me olvidéis. Y ese daño es el no dormir. Bueno, el dormir tan poco. ¡Con lo que eramos! A las 11 al sobre y hasta las 8, se me cae la babilla de pensarlo. Ahora 6 horas con suerte y arriba, no hay más remedio. El segundo daño colateral preocupante es, sin duda, todo el tiempo perdido con la NSN. He pasado por todos los estados emocionales estos días, que en vez de bipolar parecía tripolar. El primer día, en las horas que estuve con ella, intenté condensar todo lo que antes hacíamos. Así se acostó la pobre, con ataques de hiperactividad y los ojos como platos hasta las 2 de la mañana. El nudo en el estómago, las lagrimillas y la locura transitoria al salir del trabajo creo que me van a durar, así que viviré con ello. Si no puedes con el enemigo, únete.

Necesito un hogar inteligente, que funcione sólo a golpe de click. Un clon para quedarse con la NSN y no sentir este vacío emocional. Un caza para mis desplazamientos y algunos de estos daños colaterales estarán resueltos.

Ahora en Love Fridays intentaré que las agujas del reloj se detengan el mayor tiempo posible, para que la segunda semana se haga de rogar.

Si es que hay cosas que no aprecias hasta que las pierdes… snif snif

La niña sin nombre en facebook.

 

El Hada Madrina: Cuando una gordi llega a tu vida haces cosas raras

El Hada Madrina de la NSN llega para alegrarnos el lunes terrorífico antes de que acabe. Yo lo he superado, no sin alguna lagrimilla por aquí y por allá. Y con algún tropezón de vuelta a casa, porque no veía el momento de llegar y estrujar a la NSN hasta que dijera: «¡Basta!». Como los lunes son muy duros para todos, el HNSN me ha prometido que, de vez en cuando, os concederá algún deseo, de esos que se sienten tan tan fuerte que acaban cumpliéndose…

* Un día ella también será un Hada y convertirá a su sapo en un príncipe…

Hoy viene a contarnos que…

Cuando una gordi llega a tu vida haces cosas raras.

Yo que he sido siempre una persona de primera impresión seria, más bien distante y observadora y con las emociones bien controladas, cada una en su casillero no vaya a ser que pudiera parecer demasiado cursi, o ñoña o todo a la vez, me descubro de un tiempo a esta parte un poco cursi, un poco ñoña y todo a la vez.

Motivos algunos,  la gordi, uno de ellos, ha cambiado  mi particular esquema emocional. La subjetividad se ha apoderado de mí y ahora me creo que la gordi es el ser con 4 meses más inteligente de mundo o, por lo menos, de mil kilómetros a la redonda, cualquier avance desde hacer pedorretas con la boca, cogerse los pies o moverse como una loca poseída cuando escucha sus temazos parece un hecho inusual, extraordinario, anda que…

Si me echa toda la leche sobrante sobre el jersey recién estrenado me parece adorable; si echa sus gases, sonido celestial,  maravilloso; si me echa cinco litros de baba encima, mejor aún, todo sea por cogerla y no soltarla no vaya a ser que los abuelos acechantes quieran quitármela, porque aquí cada uno hace lo que sea por atraer su atención, en eso mi madre sabe un rato que le canta infinidad de canciones o le da la vuelta al carrito para que la niña no tenga más ángulo de visión que el suyo, en fin madres con nietos…

Y lo mejor de todo esto, es que ahora hago algo que he criticado siempre, y no sabéis con que ferocidad. Siempre he puesto a caer de un burro, a ese colectivo de gente pesadilla que va mostrando por ahí las fotos de sus hijos, mujer, perro o lo que se tercie, siempre buscando ojos y oídos vírgenes, vamos  como el que va de viaje y te somete a 4 horas de video con imágenes de lo mas insospechadas y, por lo general, mal grabadas.

Pues resulta que llevo alrededor de 300 fotos de la niña en sus 4 meses de vida, la friolera de 10 fotos diarias desde que salió del apaleado cuerpo de su madre, y algo así como 30 vídeos de la gordi, el iPhone da mucha calidad de imagen  y mi hermana de baja maternal y a 500 kilómetros de distancia ha tenido a bien ilustrarnos hasta el más mínimo avance de little. E incluso informarme vía whatsapp, a modo de muro de las lamentaciones,  a las 2, 3 o 4 de la madrugada si estaba haciendo un bibi, o si estaba muy alterada la gordi, o si ella era la que no podía más con la nocturnidad. Que sí que estoy para lo que necesites hermana pero cuéntamelo al día siguiente y despierta al padre de la criatura que lo tienes al lado.

Bueno a lo que iba, que me dedico a atacar a todo ser viviente que me pregunte por mi sobrina con un  «espera que te enseño..» poniendo mis fotos y vídeos preferidos en los que gordi luce mejor. Y ahí pierdo el norte haciendo lo que siempre he criticado y acordándome de las sabias palabras de mi madre que cuando me oye cuestionar algo siempre me dice «igual algún día te tienes que tragar tus propias palabras».

Puedo prometer y prometo que antes no era tan así, todo lo tenía guardado en la casilla núm. 16 de las emociones derivadas de que una gordi entre en tu vida. Y la verdad sea dicha es que gordi es tan guapa, tan lista, tan despierta…

Me ha vuelto a pasar.

La niña sin nombre en facebook.

Historias para no dormir: 10 cosas que sólo hacen los abuelos… (primera entrega)

Reinterpretamos este libro infantil, que seguro que es precioso, no lo voy a poner en duda yo.

Pero es que el título lo dice todo: «40 cosas que solo hacen los abuelos». Cuando uno viaja a la ciudad de los abuelos, sólo ellos te inspiran. Aquí la primera entrega con las 10 primeras cosas que sólo ellos son capaces de hacer:

1. Sólo ellos son capaces de licenciarse en Medicina y sacarse el MIR en pediatría en 9 meses. Durante el embarazo ellos van desarrollando esta habilidad. Se apuntan a la Universidad, se examinan todos los días, estudian de madrugada… Sin que ni tú ni nadie lo sepa. Que ellos nos quieren hacer creer que han nacido con ese don. Y lo ponen en práctica desde el minuto cero. Sobre todo, lo desarrolla la abuela materna, la abuelita, que pasa a ser nombrada como Doctora en casa (término acuñado por mi hermana, que no puede ser más acertado. También tiene el título de Meteoróloga en casa, pero ésto no le afecta por ahora a la NSN). Yo visualizo a mi madre como la Doctora Quinn moderna y entonces la NSN no puede parar de reír.

Las frases estrella, que demuestran sus logros en medicina son: (apunto algunas)

– «¿No le das agua a esta niña, no?  ¿Ni manzanilla? Se va a deshidratar». La Doctora en casa es de la escuela antigua de pediatría.

– «¿Y cuándo empieza a comer fruta? ¿Y purés? ¿Y hasta los 6 meses sólo leche? La niña de mi vecina con 4 meses ya comía hasta «guisaillo» pasado». Que si por ella fuera, me hubiese llevado al hospital un termo con puré de verduras o papilla de frutas… Menos mal que La Paz es como La Aduana y no dejan pasar alimentos de contrabando.

– «Esta niña tiene sueño». Y cuando se duerme, por fin, después de dos horas paseándola tú, no ellos, escuchas de fondo: «si ya lo sabía yo, que tenía sueño, se le veía en los ojillos…».

– «A esta niña le pasa algo, ¡eh!». Esta afirmación es científica. Ellos se basan en su larga experiencia como médicos para formularla. Pero no dan un pronóstico adelantado. Va en contra de su «modus operandi».

– «Esta niña necesita un chupetillo que le consuele. Claro como no tiene nada, pues se mete todo lo que pilla. Pobrecita». Después de la operación biberón, como sabéis, la niña ha cogido el chupete. Así que esta frase repetida hasta que uno esta a punto del colapso ha pasado a: «¿dónde está el chupetillo? ¿No quiere el chupetillo? Mójaselo en miel, ¿no?». Que a la niña le da un subidón de azúcar un día y nos llevamos un susto… La estamos convirtiendo en carne de cañón de la dieta Dukan.

– Cuando era recién nacida: «Esta niña necesita una ayuda, se queda con hambre». Al ver que su diagnóstico no tuvo éxito y la niña ha crecido lozana y hermosa sin ayuda, ahora el diagnóstico pasa a ser: «Uffff, esta niña esta muy gorda, no le achuches si no quiere. A ver si le vas a poner demasiado gorda». Como si fueras tú la que le metieses biberones dobles a la NSN a escondidas o le chutaras en vena la leche en polvo…

2. Dejar de preguntar por la madre, por la fecundadora, por la causante de que estén tan dichosos. Sólo ellos son capaces de olvidarse que algún día, no muy remoto, fuiste hija, su hija. Todavía recuerdo que hasta la semana después del parto no escuche un «¿cómo estás hija?». Y yo lo entiendo, que ahora pasas a ser la madre de su nietísima y nada más. Que cuando llegas casi te apartan unos y otros para ver a la niña.

3. Sólo ellos son capaces de rejuvenecer 15 años cuando se convierten en abuelos… Los carrerones que se pegan, las dos horas para dormir a la niña, con el balanceo y las nanas incluidas lo demuestran… que desaparecen la
hernia discal, la artrosis y los achaques varios.

4. Sólo ellos son capaces de olvidar que la educación es un pilar fundamental en su educación y la malcrían hasta límites insospechados, haciéndole promesas de todo lo que le van a comprar y regalar, sin motivo alguno, que se olvidan que a ti nunca te compraron la moto o el perro o la caravana de la Barbie, que te pasaste años sacando las mejores notas para ver si en una de estas caía de una vez por todas. Y a ella con 3 meses le han prometido la piscina más grande de Málaga. Que miedo me da con qué aparecerán cuando la niña cumpla un año, haga la comunión o se gradué.

5. Sólo a ellos les cambia el olfato. A un bebé de 3 meses no se le regaña, pero eso no quita que pueda apestarte su caquita, crisparte los nervios que la acabes de cambiar y te vomite en la ropa, el suelo y vuelta a empezar. «Su caquita huele a rosas y sus vómitos son de felicidad». Sólo a ellos, los abuelos, les cambia el olfato.

6. Sólo ellos tienen el poder de la ubicuidad. Estás en el baño, ahí están; estás dándole el pecho, no es que yo sea muy pudorosa, pero ahí están besando su cabecita y tu tetamen casi ahí diciendo: ¡oye! Estás bañándola y ahí están, haciéndole una foto, dos fotos, tres fotos… Te acabas de despertar, con los pelos tiesos y las legañas y ahí están, al borde de la cuna saludando a la pequeña… Y así en todos los momentos de las 24 horas de la NSN.

7. Pierden la objetividad hasta límites insospechados. Que la NSN es la más guapa, la más lista y la más gorda, simpática y espabilada para su edad. Que si te despistas, te das la vuelta un segundo, huyen con ella a un casting o a 100 al día. Y se te convierte la niña en una mini estrella al nivel de Marisol o La niña de los peines.

8. Sólo ellos se repiten más que los ajos. Que te dicen las cosas repitiéndolas hasta la saciedad… Como unos auténticos discos rayados. Ellos saben que la insistencia es igual al éxito de sus propuestas, por agotamiento del PNSN, de la NSN y de una servidora.

He aquí sus dos hits del verano son:

1. «Dale el chupetillo». Reproducida 1.000 veces/día.
2. «Esta niña está muy grande/ gorda para 4 meses». Reproducida 500 veces/día.

9. Sobre protectores. Se les olvida que en su juventud nos llevaban en el coche sin silla o en la moto delante de pie, cogiendo las curvas en plan fitilpaldi. Y ahora, sólo ellos ven peligro donde no lo hay: «se te va a caer», «uy, le vas a hacer daño, cogiéndola así»… Muy desarrollado en el abuelo.

10. Pero, sobre todo, lo que sólo ellos hacen: es quererla como nadie… Sólo ver como les brillan los ojos hace que merezca la pena relativizar las 9 cosas anteriores.

Que si la NSN les dice ven, lo dejan todo. Que ya la veo dentro de un par de años, cuando diga: «¡¡¡Abuelitos!!!» Llamada de socorro a las 8 de la mañana y a las 11 me veo a los abuelos con la maleta en Madrid… Que eso es poder de convocatoria y no lo de Justin Bieber.

La niña sin nombre en Facebook.

Diario de un viaje: sanos y salvos en tierra santa…

1 vómito. 4 paradas. 550 km. 1 bote de miel. 2 accidentes. 3 biberones. 7 horas. 1 bocadillo de lomo y queso. 2 discusiones sin violencia. 3 pañales. 20 minutos dormida. 3 caravanas. 1 padre muy hablador (*ver nota). 5 reproducciones del temazo de Michel Tello.

 
25 grados. 2 abuelos de lágrima fácil. 1 niña estupefacta. 20 bultos por desempaquetar. 10 amigas por ver. 5 comidas programadas. 1 promesa que cumplir. 1 biquini que me niego a usar. 15 espetos por comer. 50 de protección solar. 1 doctora en casa.

Pero merece la pena. ¿No creéis?

* foto tomada ayer a la llegada a tierra santa.

* Nota: En mis años mozos mi compañero de viaje me hablaba poco o nada cuando iba de copiloto, (pero no podía eludir los monosílabos). Ahora, que voy detrás con la NSN, se agarra a la excusa de que no me escucha, así que le cuento a la NSN mis problemas, impresiones sobre el viaje, mis especulaciones de cuánto queda por llegar. Ella, me entiende y siempre me responde con un gorgorito, unas burbujitas o una sonrisa de oreja a oreja.  (Que son mínimo 6 horas… ¡Oiga!).

Historias para no dormir: Me paso la vida empaquetando…

Yo no me paso la vida bailando como dice alguna canción. Desde que decidí emigrar, un día de poca lucidez, me paso la vida empaquetando. Creo que debería haber ido contabilizando cuántas horas he pasado en el Daibus, en el Talgo, luego en el AVE y desde hace un par de años en el coche viajando Madrid-Málaga, Málaga-Madrid. El total seguro que me daría escalofríos. Que yo creo que me he dejado algún año de vida por ahí suelto en la carretera. Y ahora a ver quién lo recupera. No, no fue una decisión pensada (otro día os lo cuento). Yo antes, en mis tiempos mozos, tardaba con exactitud 30 minutos en hacer la maleta para irme a Málaga, la mía y la del pariente, que el pobre mío no desarrolló la parte del cerebro que te permite hacer maletas, planchar, limpiar los cristales, comprar ropa y tantas cosas más. Lo que os digo, tenía una habilidad, muy mejorada con los años, que era asombrosa. Y cada vez las hacía más prácticas. Desde hace 3 meses las cosas han cambiado y mucho.
Por fin han llegado las esperadas y temidas vacaciones de semana santa. ¿Y dónde vamos a ir? Pues a casa, ¿dónde si no? Que sí, que tiene sus ventajas: vacaciones baratas y… para de contar. Pero, claro, cualquiera es el bonito que le da ese disgusto a los abuelos, que ya tienen sus achaques y no es plan de hacerles sufrir. Así que toca empaquetar toda la casa, de manera que ocupe el menor espacio y en el menor tiempo posible. Objetivos imposibles de cumplir con la NSN en mi vida.

20.00 horas. Cariñín, maridín, macizorro, luz que ilumina mi vida… (No desvelaré el seudónimo real con el que le nombro porque me parece excesivo aún, más adelante, cuando me suelte un poco más). ¿Puedes por favor subirme el maletón del trastero?

12.00 horas. El amor con el que formulé mi petición anterior no tuvo éxito. Últimamente noto como nuestra comunicación no es fluida, a menos que sea por WhatsApp. Esto tengo que decírselo a él, no a vosotros, pero bueno. Bajo al trastero. Abro la puerta. Cojo la maleta, que está, como no podía ser de otra manera, arriba del todo de la estantería. Con una manta encima de ella. En este trastero está todo meticulosamente ordenado y clasificado. Resultado de vivir con un ingeniero. La subo. Todo esto con la NSN apoyada en la cadera (un día no lo contamos). La abro sobre la cama. Y me digo: «hoy si que sí. No me pilla el toro». A la NSN la coloco dentro de la maleta. Es grande, ¿qué os pensáis? Y a ella le encanta la idea. Así va viendo a mami cómo mete las cosas en la maleta. Un pantalón, otro y ya ¿no? Cuando terminan las vacaciones siempre me doy cuenta que el vaquero (ese de H&M, prenda estrella de mi armario) se puede quedar de pie solo, porque de los 10 días me lo he puesto 10 y el resto (vestidos, faldas de por si acaso) vienen de vuelta tristes por su poco poder de persuasión.

12.20 horas. La NSN ha decidido que eso de estar dentro de la maleta no le parece ya tan divertido. Mira que es “esaboría”. Y decide que con 20 minutos ya he tenido que meter toda la casa dentro.

12.30 horas. Le doy el bibi. “Vámonos de paseo. Te relajas un pelín y luego ya seguimos”. No pasa nada, aún es pronto. Así vemos el ambientazo del barrio.

16.00 horas. Hemos paseado (ni atisbo de huelga en este barrio. Los piquetes no se atreven a venir por aquí. Hay demasiados Bugaboos sueltos). Hemos comido. Y nos ponemos a seguir empaquetando. Antes reviso el correo y… ¡¡¡OMG!!! El cargador del portátil empieza a echar humo. Y, claro, tú me dirás, que hago yo toda la semana santa sin poder encenderlo. ¡Ay! ¡Madre! No sabía si llamar a “los Geos”. A punto estaba cuando el informático, después de llamarle cien veces por segundo hasta que me coge el teléfono, me dice que no dramatice, que cierre el bidón de gasolina, que el está aquí en una hora.

2.00 horas. La maleta sigue abierta. La NSN ya no está dentro, no. Después de una tarde entera dando conversación al informático, claro, ¿qué vas a hacer? Encima que te ha hecho el favor y el muchacho viene con ganas de charla. Y una que esta muy sola, que ya se cansa de cantar “los cinco lobitos” y “los patitos en el agua” pues no lo deja vivo. Cuando se ha ido ya hemos entrado en el bucle baño, bibi, fuera gases, caquita, más gases, paseo, venga un poquito más de gases. La señorita ha decidido que hoy quería echarse unas copitas y trasnochar.

Total que aquí estoy con la maleta abierta, unas ojeras que ya me consumen. Y ahora ya es que no sé ni lo que tengo que empaquetar. Así que creo que voy a vaciar los armarios y que “salga el sol por Antequera”. Si mañana no hay quien meta todo esto en el coche, yo me quedo aquí, que total no sé si estoy preparada para pasar mi última semana de baja maternal en Málaga, con la doctora en casa, el “aelito, deala que es mu chica”, el din don venimos a ver a la niña, la locura transitoria de la NSN y el padre enganchado a los juegos del IPad.

Creía yo, ilusa de mí, que la baja maternal eran unas vacaciones bien pagadas. Ahí, tan contenta, descansando, viviendo la vida, paseando, yo tan mona, con tiempo para ir estupenda y con una niña en el carro llena de lazos y conjuntos de bien. ¡Ja! Vuelvo en 10 días (sólo 10, ¿os lo he dicho?) y estoy flácida, con más ojeras que nunca, con la espalda hecha añicos, con la peluca tiesa, las piernas sin depilar… Y no sigo, que me deprimo. Y digo yo, trabajando 8 horas (si hay suerte), siendo madre, ama de casa, bloguera, amante, ¿llegaré viva a los 31?

Siempre nos quedará la huida… ¿Alguien se viene? No se dónde, pero lejos, muy lejos…

11.00 horas. ¡Buenos días! Tres horas dormidas. 20 bultos. 8 horas de viaje (con suerte). 5 paradas. 1 coche. 1 marido. 1 niña. Allá voy. Playa espérame. I need you.

Ha quedado claro que yo me llevaría un premio a la más rápida en hacer maletas. Como de récords absurdos vive el mundo, atentas, esto os va a interesar:

Récord mundial de cambio de pañales de tela en Valencia.

¿Estamos locos? Pobres valencianos, ¿nadie les ha dicho que existen pañales desechables?.

(Próximo post con vistas al mar, prometo foto).

La niña sin nombre.

Historias para no dormir: «Doctor, doctor, mi niño no me come…»

17.00 horas me dirijo con la NSN al pediatra… Después de una semana intentando que coja el bibi, y pese a los avances lentos pero cuantitativos, necesitábamos una opinión médica, un «lo estás haciendo bien, sigue así», un «aquí tienes el bibi mágico, que a todos les gusta», una palmadita en la espalda… que te quite tu culpabilidad, que ya te está dejando una contractura en la espalda. Así que llena de esperanza entro en el centro de salud.

Como las madres de antes, pongo guapa a la NSN, con uno de sus conjuntitos de Neck&Neck para ir a ver al «doctorsito»… que nos recibe con una amplia sonrisa:

– «¿Julia Carmen? Pase, pase»… (Sí, tiene ese nombre compuesto, propio de las amigas de Topacio o Cristal… En otro momento os contaré el por qué de tan… precioso seudónimo para la NSN- su verdadero nombre).

Comienzo a relatar las penurias acaecidas en nuestro hogar durante la última semana, intentando explicar que está siendo traumático para mí y para la pequeña NSN. Que supongo que le dejará secuelas. «Pobre mía, no me come nada. Y claro, yo ya no sé que hacer. Sufro tanto por quitarle su tetita y que no quiera comer…». El no comer, como sabéis, es una de las mayores preocupaciones de las madres.

* Me encanta la frase, título de este libro.

Después de hacerle ver que «No, no puedo volver a casa a darle el pecho». «No, no puedo sacarme mi leche y congelarla…». «No, nuestra Mary Poppins particular es mágica pero no puede darle de mamar…». Además ese no es el problema, el problema es que no coge el biberón». Yo creo que no me escucharía bien. Y se lo repetí un par de veces (o diez).

«Pues siento decirte que tú no lo vas a conseguir, a ti te huele». «Que se lo de otra persona»… Yo hago un recorrido mental por las personas susceptibles de darle una mañana de trabajo el bibi a mi querida hija. Y en mi listado aparecen: el portero, el cajero del Mercadona o la dependienta de la tienda de ropa infantil de al lado de casa… ¡Ah! Y el cartero, sí, buena idea, le digo al doctor… «¿Y qué horario tienes? ¿Y en qué trabajas?» me pregunta… Como haciéndote sentir culpable por no sacarte la leche y tener el congelador con botes etiquetados de leche materna hasta que la NSN tenga 18 años, por trabajar, por no tener una jornada intensiva o no ser funcionaria y, al mismo tiempo, osar a ser madre. Ahí estamos fomentando la conciliación laboral-familiar.

– «Vamos a pesarla, para llevar un control». Es entonces cuando bajo la capota del maxicosi donde se encuentra la niña sin nombre. Ella, con sus ojos orientales, le responde con una sonrisa. Sus voluminosos mofletes y su tez rosada delantan su desnutrición. Yo la desvisto, como me señala el doctor. Y ahí comienza el problema. Antes de salir le dije a la NSN: «Hija mía, mete barriga y estira las piernas, que así no se te marcan las roscas. Que si no el doctor no me creerá». Pero ella, olvidadiza, no se acordó de la estrategia. Y ahí la véis desplegando todas sus carnes sobre el peso del pediatra.

– «Esta niña hambre, lo que se dice hambre no parece que esté pasando…». «6.200 kilos con 3 meses y medio está muy requetebien» (tonito sarcástico).

– «Ya, pero es que no come… Muy poquito. No quiere bibi». Redirigiendo el motivo de mi visita, que no era alardear de su sobrepeso.

* Foto vía Corbis.

– «¿Eres madre primeriza, verdad?». La temida afirmación, que te hiere de verdad. Porque tú, aunque madre primeriza no estás sorda, loca o eres una insensible que pueda soportar que tu hija malcoma durante una semana con sus 7 largos días y sus 7 interminables noches.

Cabizbaja salgo de la consulta indignada, que parece como si no tuvieses otra cosa que hacer que ir al médico (que no lo pongo del todo en duda) o si tuvieses la culpa de tener una niña tan hermosa (¿qué hago yo si le alimenta el aire?, ¡eh!, ¡eh!).

¿Qué pasa que los bebés gorditos no pueden ir al médico? Entonces las madres de bebés gorditos tampoco tenemos por qué pagar la Seguridad Social.

La niña sin nombre.

Historias para no dormir: El ataque del biberón.

5 días. 8 horas de gritos por día. 2 padres a punto del divorcio. 1 denuncia a la policía por la comunidad de propietarios (bueno ésto no, pero yo veo la intención de los vecinos en sus ojos acusadores cuando me ven salir). 2 ojeras profundas en el rostro. 1 caja de paracetamol en vena. 1 bebé de 3 meses a punto de la huída. 800 ml de leche por el desagüe. 100 euros mal gastados en chupetes, tetinas y leches de fórmula de todas las marcas. La pobre acaba tan agotada que no puede ni respirar… Afónica de los gritos, prefiere quedarse dormida y no comer, porque ella, que es muy lista, sabe que dormida no le ataca el biberón. Lo cuento así, con un humor- ¿qué le vamos a hacer? -pero para mí se queda el fin de semana que estamos pasando el PNSN y yo, idílico como antesala al Día del Padre (menos mal que le he comprado, en nombre de la NSN, unos calzoncillos y unos calcetines, la mar de monos…).

El miércoles comenzó la misión… Seamos realistas, por mucho que me cueste hacerme a la idea, en 21 días me separo de la NSN. Podría comentar en el trabajo si les importa que me lleve a la NSN y compaginar la crianza con el diseño de campañas, eventos, organización de trabajo, reuniones de clientes… También podría, cada 3 horas, teletransportarme a casa y darle el pecho… O, lo que sería mucho mejor, si la ciencia no fuera tan lentísima, clonarme y así nos ahorraríamos muchos problemas… Después de valorar estas opciones con el PNSN, él, que es mucho más sensanto que yo, ha decidido que nos pongamos manos a la obra e intentemos en estos 21 días hacer que el bibi sea el mejor amigo de la NSN. Lo hemos hablado con ella y nos ha dicho que «ni mijita»… Que ella se opone y mostrará resistencia… Que por las buenas, nada… ¡Ays! Qué carácter hija…

FASE 1 «Si no es por las buenas, por las malas»:

Así que ahí me véis el miércoles… Ni el perfume de Guerlain (de esos pestosos que llevaban las abuelas) ni la careta del PNSN que me puse sirvieron para que la NSN olvidara su tetita amada y se lanzase hacia el biberón cual animalillo hambriento. Yo aguanté, maginando que ella lloraba de alegría y no de sufrimiento… Pero cuando ya el dolor de cabeza era insoportable, el PNSN estaba a punto del suicidio, los vecinos pensando si llamar a la policía, y las glándulas mamarias a punto de explotar.. Me rendí… Tenía dos opciones: llorar desconsoladamente por mi fracaso como madre o acercarla a su amada tetita… Al final hice las dos cosas a la vez. Y me sentí abatida, culpable y triste… muy triste.

FASE 2 «Después viene tu recompensa»:

Después del fracaso de la Fase 1, el jueves me levanté con energía renovada, analizando y tomando decisiones, como madre fuerte y madura:

1. El biberón de Baby Due, con esa tetina tan recta y larga no le gusta nada. Le da arcadas. Así que cambiamos a una tetina de látex más pequeñita, de agujero medio. De la marca NUK. No soy fan de Hello Kitty. Pero pensé que a ella le podía gustar. Ilusa de mí.

2. Si la NSN se pone a llorar y ya no hay quien la calme es mejor no volver a darle el bibi, porque puede ahogarse o coger su maleta e irse de casa. Así que ahora un poco de bibi y como recompensa un poco de tetita… El sentido común, eso que me falta a veces… ¿Cómo no se me ocurriría antes?

3. Si queremos acostumbrarla a la tetina, mejor primero con mi leche. Así que ahí me véis en la 4 de la madrugada del jueves ordeñándome: 1, 2, 1, 2… Que, oye, al final le cogí el tranquillo. Sí, no tenía un sacaleches a mano.

Y así comenzó el ataque del biberon fase 2: bibi molón de «la hello kitty», leche de mami rica y metodología nueva. Ahora sí que sí. A por todas… Mmmmm… Parece que le gusta, tontea con la tetina… 3, 2, 1… Noooooo!!!! A llorar como una loca… Y así las siguientes 2, 3, 4, 5 horas.

FASE 3 «No hay fase 3»:

Después de los dos fracasos anteriores, ya no sabemos qué hacer… Actuamos por impulsos, sin metodología, sin biberón definido… La casa es un caos… A la NSN la estamos volviendo loca: ahora bibi, ahora teta, ahora papá, ahora mamá. ¿Y si la chantajeamos con un viaje a Disney World que no podemos pagar? ¿Y si le prometemos una operación de pecho a los 18? ¿Y si le compramos una moto para ir a la guardería? ¿Y si le compramos 5 perros, 4 conejos, 3 gatos? ¿Y si le damos un hermanito para que lo estruje?… No, lo último no… Pero lo demás… ¡Qué buenas ideas!

A un día del Día del Padre… No sabemos si la NSN nos querrá como padres o si le crearemos un trauma y no podrá ver la leche ni en pintura. Lo que si tenemos claro es que:

Al próximo (si lo hay y sobrevivimos a ésto) le metemos el chupete y el biberón e en el minuto 0.

«Que no te va a coger el pecho». » Que le van a dar gases». «Que le van a salir los dientes torcidos»… Leyendas urbanas, que las matronas usan para acabar con la industria del chupete y el biberón, en un afán por la teta como salvadora del mundo…

Ni va a ser más guapa, ni va a ser más lista ni más graciosa por no usar chupete. Todo sea por evitar el divorcio de la MNSN y el PNSM, el desahucio de nuestro hogar, que me echen del trabajo por locura transitoria y la cárcel por supuesto maltrato a un bebé…

Actualidad de última hora. Domingo 14:50 horas. La NSN ha empezado su huelga de hambre… Yo estoy a la espera de la salvación: un biberón con forma de cuchara está en camino desde Málaga… El PNSN ha llegado de una farmacia de guardia a 10 km. con un sacaleches de la marca Chicco…

* (Link interesante para bebés más dóciles y padres más experimentados que quieran dar el biberón a sus hijos > aquí)

** (Link con un vídeo de un padre dando el bibi a su bebé. ¡Qué facil parece!, ¡eh! ¡eh! Yo creo que no es un bebé… es un muñeco > aquí).

*** (Link para comprar una teta postiza con leche materna y no sufrir más > aquí).

Si no os funciona el último link… Llamad al 901 000 000.

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Crónica de un bautizo mágico (II)

El salón estaba preparado… Sobre el plato de cada comensal… una minuta divertida, que Limonar 40 nos preparó con una fotito de la NSN. Optamos por un menú con entrantes a compartir y arroz caldoso con bogavante. El precio estaba muy bien y me parecía más divertido que un primero y un segundo, tipo boda. La mesa sencilla, con un mantel precioso de toile de jouy en tonos rosados, que me encantó.

* Ensalada de Queso de Cabra… Buena pinta, ¿no?

* El postre: lo mejor el olor de las flores que llevaba.

Una de las cosas buenas del menú es que tanto el vino como el agua, los refrescos, las cervezas estaban incluidos. Y pedimos muchísimo. Que ahí estábamos dándole al codo, la mar de «a gustito», como diría el marido de La Más Grande… Menos yo, claro, sin alcohol… Todo sin alcohol. Que cuando me tome la primera copa de vino después de un año, me veo cantando por bulerías… No te digo ya cuando me tome un gin tonic… Mmmm… Un gin tonic… Me apetece y todo.

Que no sé yo si fueron las copas -o que realmente fue bonito- lo que desató las lágrimas cuando les sorprendí con el detalle que tenía preparado. Las típicas estampitas, peladillas o variados no son de mi devoción. Creo que tenemos que darle un toque personal. ¿Os acordáis la foto que publiqué con el detalle preparado?

Pues se trataba de unos marquitos muy monos con fotografías de la NSN. Cada detalle estaba personalizado para cada uno… Porque cada uno tenía un significado, acompañado de una cartita de la NSN… ¡Sí! Mi niña ya habla, ¿la vuestra no? Qué raro. Ella por las noches me cuenta cosas, que sólo entiendo yo, y me pidió que les escribiera unas palabras preciosas a sus titas y abuelos.

La verdad que me emocioné muchísimo porque no pensaba que les gustaría tanto… Ahí te das cuenta que las cosas hechas con cariño triunfan… Algunos (no diré nombres…) no pudieron ni leerla… Fue un momento muy especial, que siempre recordaremos. Cuando la NSN sea mayor, cada uno la leerá para ella en otra reunión familiar, ¿os parece?

* Me encanta el papel de seda rosa y los washi tapes!! :). Podéis comprarlos en soufflé, en madredemialma y en all washi tape.

* Y qué decir de los muñequitos de fieltro para pegar en una libreta, una camiseta. Son de Pórtico.

Pues nada, aquí acaba la crónica del bautizo… Deseando estoy que llegue el primer cumpleaños de la NSN, para organizar una fiesta con globos, chuches, tarta, detalles y mucho más. Sólo quedan 9 meses, eso no es nada ;). Yo ya estoy ahorrando. Reservad el día…

¿Y vosotros qué detalles habéis dado o habéis recibido en un bautizo? ¿Algo original? ¿Cuál os ha gustado más?

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