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Diario de malamadre: La vida era tan fácil con el biberón…

Todo llega. El tiempo vuela. Los tópicos no fallan. Y te plantas un 13 de diciembre con una niña de un año y 4 días en la revisión de niño sano. Se palpa la tensión en el ambiente. Intento eludir el tema, pero llega el momento temido:

– ¿QUÉ COME ESTA NIÑA?

Ya estamos. Pero, ¿qué necesidad hay de poner las cosas más difíciles aún? Pues sí, todo puede ir a peor. DIETA LIBRE dice. Se te clavan esas dos palabras en el pecho como un trozo de pan duro, que ni «palante ni patrás». Cuando consigues tragar saliva, sale con voz de pito de tu boca:

– ¿Y eso qué quiere decir exactamente? A ver, explíquese.

La NSN ya hace dieta libre. Come lo que le parece, bueno, más bien, lo que me parece a mí, con total libertad. Esto es igual a puré con sabor a matarratas al mediodía, hecho por mí, con estas manitas que Dios me ha dado, que la NSN engulle con un poco de dificultad cucharada tras cucharada. O con suerte purés riquísimos, que se afana en preparar su abuelita cuando visita Truman Residence, dejando el congelador lleno de pequeños tuppers de colores, clasificados por: ternera, pollo, verduras, lentejas y una variedad que ni en los menús de la venta Las Navas (venta típica de tierra santa que me trae recuerdos de infancia). Entre nosotras, la abuelita no se fía de que su niña coma demasiado bien (la nieta, no yo, yo ya soy caso perdido y mis llagas me delatan). Pero, aquí salgo ganando yo, sus 9,920 kilitos y michelines varios me dejan vía libre. Y me permiten un acoso moderado y una repetición mínima de: «Ya tienes que ir dándole de cenar otras cositas». «Esta niña necesita ir probando otras cositas» (Léase «cositas» con tonito repelente de abuela que lo sabe todo).

¡Qué manía con el tema! Que esta niña es muy feliz, está redondita y sanísima con su bibi mañanero y su bibi nocturno. Y con las «cositas» que una le da entre horas: su frutita, que si su queso fresco, que si su pavito, que si un cachito de rosco de vino, que si un trocito de pan, unos macarrones sueltos, un trocito de queso del duro, una servilleta, vaya lo que una pilla a mano a las 7 de la tarde cuando llega a casa con ganas de un ratito de paz y juego sosegado. ¿Por qué tenemos que pasar a preparar cenas elaboradas, a hacer un planning semanal y a tener en la nevera los productos necesarios? Así, sin pensar mucho, se me ocurren las siguientes recetas elaboradas:

– Tortillita francesa con su huevo, su gotita de aceite y su poquito de jamón cocido cortadito.
– Su lenguadito en trocitos a la plancha, vuelta y vuelta. ¡Ah! Y su gotita de oro líquido.
– Un filetito de pollo con su pollito y… (¿El #pollohuérfano que busca hogar blogueril? ¡Qué mal pensadas! Ese no… Que es rosa, hombre).

– Y… (silencio sepulcral).

Juro que he seguido pensando 30 segundos más, pero no se me ocurre ninguna receta más. Ya me surgen dudas: ¿Puedo darle espinacas gratinadas? ¿Puede comer ensalada variada? ¿Puede comer sushi? Son tres recetas muy elaboradas (el sushi comprado, claro) que solemos cenar en Truman Residence. ¿Qué no? ¿Qué no son recetas para niños? ¡Ay! Madre del amor hermoso, la tormenta se cierne sobre Truman.

– ¡¡¡PNSN!!! Necesitamos un planning, necesitamos recetas y necesitamos respuestas. ¡Ah! Que no estás, que te has ido de cena navideña con los amigotes… ¡Qué poca consideración! Y aquí una devanándose los sesos pensando en la dieta de nuestra pequeña.

Yo a todo esto sigo dándole vueltas a la cabeza… ¿Qué malo tiene que la NSN cene su bibi de por vida? Con lo fácil, cómodo y agradecido que es. ¡Que tiemble Truman y alrededores que la cocina de cartón va a empezar a echar humo, pero de verdad! Con lo que nos costó instaurar el biberón en nuestro hogar y ahora te quieres ir así sin decir adiós, dejándonos el corazón «partío» y la cocina chamuscada. ¡Qué ingrato eres!

Por lo pronto, me voy a releer el blog enterito de Bizcocho de Chocolate, a ver si saco algo en claro.
Se admiten consejos, ideas, links, recetas o tuppers preparados y listos para congelar.

Baby boy (12-23 months) cleaning with vacuum cleaner

* Mamá ya paso yo el aspirador, pero dale ritmo a la candela hija, que a este paso me independizo y no pruebo un guiso tuyo.

La niña sin nombre y sin cenas a la vista.

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