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Diario de #malamadre: te quielo mamá…

La NSN y su media lengua me tenían enamorada y desquiciada a partes iguales. Igual que es capaz de tirarse toda la tarde del sábado con una gorra de vaca puesta en la cabeza  o un gorro de lana, sudando la gota gorda porque a cabezota no le gana nadie (bueno sí, su padre), también es capaz de repetir una palabra, tantas veces que se te erizan los pelos de las piernas (esos que no tienes tiempo de quitarte) y quieres morir de locura transitoria. Hasta hace poco no la hubiera entendido ni la Supernanny y la insistencia infinita, para que le hicieras caso a lo que decía, era de querer huir. Menos mal que lo suplía con una media lengua, un ceceo que me tenía rendida a sus pies.

Cuando una se convierte en madre por primera vez piensa que va a desarrollar habilidades que le harán superar muchos momentos: cocinar como las madres (como tu madre), coser un botón o un bajo (como tu madre), solucionar crisis y ataques de niña-croqueta en un pis pas (esto no lo recuerdas, pero seguro que tu madre lo hacía la mar de bien), tener la razón en todo (como tu madre), adivinar el futuro inmediato (tipo «te vas a caer», como tu santa madre) y entender el lenguaje de los bebés (como tu madre te entendía a ti y hasta entiende a tu hija mejor que tú).

¿Yo? Soy un fracaso de madre, cada día lo tengo más claro porque soy incapaz de todo eso y más. Cuando la NSN hablaba, me miraba fijamente y ponía cara de: «mamá, ¿tú te enteras de algo?». Su frustración, normalmente terminaba con un episodio de niña-croqueta. Pero ella, que es más lista que yo, ha decidido de repente dejar de hablar en swahili y comenzar a repetir todo con una dicción de matrícula, pero dándome el gustazo de mantener ese ceceo.

Es un auténtico papagayo. Eso desquicia un poco porque es cansina a más no poder. Pongámonos en situación. Viernes por la tarde, trayecto en coche:

– «El lunes me pongo a tope con eso…». – Le digo al PNSN sobre un tema de trabajo.

Seguidamente: – a to pe, a to pe, a to pe… Y así los 10 min siguientes se pasa la NSN…

– «Eres tonto hijo…». Una también tiene sus defectillos y lo de llamar tonto al PNSN, con amor, ya es algo innato en mí. Y una vocecilla comenzó «ton-to- ton-to- ton-to…» con el «incomprensible» cabreo del padre sin nombre.

Sí, tengo que corregirlo y tener cuidado  con lo que digo. Ha llegado ese momento. Todo llega en Truman, menos el dormir.

Así que dejé de decir improperios y opté por dar amor a mi familia. Abracé a la NSN y le dije «te quiero». La debilidad de una semana dura, la sensibilidad del sueño acumulado sacaron lo mejor de mí. Y ella seguidamente me abrazo y me dijo:

TE QUIELO mami…

Joan Barry Kissing Her Daughter

* «Mamá, quita, no te aproveches, que yo sólo me dedicaba a repetir tus frases, no sé lo que decía…».

La niña sin nombre y sin corazón.

Diario de malamadre: sin ti no soy nada…

Sin ti no soy nada / una gota de lluvia mojando mi cara / mi mundo es pequeño y mi corazón pedacitos de hielo / solía pensar que el amor no es real…

Vale, la canción es mala y no tiene ningún sentido… Pero me quedo con lo de:

SIN TI NO SOY NADA…

– Le haces peinados imposibles, que le hacen parecer una niña-payaso.

– Le abrigas hasta el cuello cuando aún hace calor. O la llevas de paseo con abrigo y sandalias.

– La coges en brazos cada vez que dice «ay».

– Le das mango en trozos inmasticables, si ella lo pide. Y ella pedir pide mucho.

– La has aficionado a la poda de flores, preparándola para un futuro laboral.

– La inmortalizas, día si y día también, en todas sus poses, acompañada de pequeños trumanianos.
– Combinas el rosa con el rojo y el amarillo con el azul como nadie.- Le dejas que tire toda la ropa al suelo mientras planchas y luego la recoges y vuelta a empezar.

– Cambias las cosas de sitio, un día si y otro también, jugando al despiste o a volverme loca.

– Me repites las cosas tantas veces que se me desconecta el cerebro. Una y otra vez, en un bucle infinito sin sentido. Porque sí, ya me he enterado que se lo ha comido todo… y te estoy preguntando otra cosa.

….

La semana pasada fue un auténtico caos en Truman, los virus atacaron por primera vez a Miss Nicaragüense, primero con una gastroenteritis y luego, sin compasión por esta familia abandonada, con un resfriado.

Con el miedo en el cuerpo de que no volviese, de que los virus no la dejasen tranquila o que encontrase un lugar mejor, miraba cada noche mi estampita de El Cautivo pidiendo porque no me faltes, porque si me faltas, esto es el fin o no… pero ¡cuánta pereza me daría tener que buscarte una sustituta! Porque aunque no lo creáis Miss Nicaragüense lleva ya en Truman Residence casi un año, haciendo del día a día toda una aventura.

Sé que lo habéis pensado, este post es por interés propio… tengo sospechas de haber sido descubierta en Truman y ya lo que me faltaba es que Miss Nicaragüense me lea y piense que nos pone muy muy un poquito de los nervios, Dios no lo quiera, nada más alejado de la realidad…
Baby (6-11 months) attached to clothesline
* Tú ni caso Miss, con lo bien que nos lo pasamos tú y yo, es envidia todo lo que tiene y si no que se quede ella, que a saber donde va todas las mañanas tan pronto…

La niña sin nombre.

Historias para no dormir: festival del humor

Anoche era de esas noches que me las prometía felices.

El PNSN y yo, que a metódicos, rozando el estado psicópata de la disciplina férrea, no nos gana nadie, avanzábamos en la tarde noche de ayer con las tareas cumplidas en el horario marcado, según mandan las normas trumanianas.

Pero a las 8 de la tarde, cuando ya nos quedaba una hora de obligaciones para empezar a vivir o seguir trabajando, que lo mismo es, la NSN comenzaba su festival del humor. Todo empezó con una cena accidentada, donde el pescado acabó en todos los rincones menos en la boca de mi «querida hijita».

Aún había esperanza. Le enchufamos el bibi y pasamos al rato de juegos y risas en el sofá. Pero se nos fue de las manos… La NSN estaba desaforada, hiperactiva, no paraba de dar saltos… Nosotros felices pensábamos: «a ver si se cansa y duerme toda la noche, TODA del tirón…». Cuando ya estaba agotada pasamos al momento «vamos a momir». Rutina básica y necesaria: osito, cancioncita y cunita. A los 5 minutos la NSN comenzó a cantar, su última afición. Pero bueno, sólo cantaba, así que decidimos pasar a nuestro momento cena relajada, amenizada por sus cánticos en la lejanía.

10 minutos y la música de acompañamiento continuaba. Pensábamos: «ya se aburrirá». Yo pasé a mis aposentos de emprendedora nocturna para ponerne al día de mis biutifulzins. Pero de repente se calló y al momento empezó a llamarme «mamá, mamá, mamaaaaa». Así que fui, con el pálpito de «¿qué habrá hecho?».

Y así fue… Lo que había imaginado había pasado. Un olor a mierda rosas me echó para atrás de un bofetón y una escena escatológica donde las haya se quedó grabada en mi retina… La NSN desnuda con el pañal quitado y su caquita por todos sitios. Me ahorraré los detalles, la imaginación es poderosa. ¿Por qué me lo había imaginado? Porque es el tercer episodio similar, en una semana ha ocurrido lo mismo, una vez más con caca y otra con pipí… En casi dos años no he lavado tantas veces y con tanto detergente la funda del colchón y la ropa de la cuna. Ahora de tanta lejía están ya para jubilarse.

Así que la noche se tornó oscura, una horita limpiando y lavando la escena del crimen, bañando y rebañando a la señorita para quitarle el aroma embriagador y a las 12 comenzó la vida en Truman. Sobra decir que a esa hora ya lo único que pude hacer es sentarme a esperar que acabase la lavadora y a rezar para que esto no vuelva a pasar.

Girl (2-3 years ) sitting on lounge chair with drink and fan

* ¿Y lo a gustico que me he quedado, qué? ¿Eso no cuenta, mamá?

Observación: curiosamente, estos episodios han comenzado desde que entró en Truman el orinal. Pero eso lo contaremos en otra entrega, que ya para hoy es demasié. No quiero quitarles el sueño.

La niña sin nombre.

Historias para no dormir: LA LISTA

Me he pasado el fin de semana haciendo listas, listas para el bebé del Hada Madrina. Toda una juerga.

La semana pasada me llamó al borde de un ataque de nervios, mientras controlaba sus náuseas matutinas, diciéndome:
– Necesito que me hagas LA LISTA.

Unas horas después, la abuela desde tierrasanta me presionaba:
– Tienes que hacer LA LISTA.

Y yo que creía que por tratarse del segundo bebé en la familia, todo sería más relajado. Quedan 4 meses y ya estamos con las prisas. Pues no. Con más presión que en una presentación a cliente, comencé con LA LISTA.

Mi Alzheimer prematuro me ha hecho olvidar que un día tuve un recién nacido, pero me esforcé por empezar a recordar. Lo de LA LISTA es muy curioso, visto con la experiencia de #malamadre. Mi pobre hermana (como todas las embarazadas primerizas) piensa que una vez que des a luz, la vida se paraliza, los supermercados y las farmacias cierran para siempre y tienes prohibida la salida al exterior, porque TIENES UN BEBÉ y eso da pavor… Así que necesitas agenciarte con todas las gasas, discos de leche, sueros, botes de Mustela y compresas de maternidad que encuentres por el camino.

Lo peor no es eso, lo «más peor» es que arrasarás con todos esas cosas que nunca usarás, pese a que tu hermana te diga «son chorradas». Eres primeriza y quieres caer en comprar:

– El termómetro de bañera más bonito, porque cuando el bebé esté llorando a grito «pelao», tú sacaras el termómetro con forma de flor, que flota en el agua, lo pondrás dentro de la bañerita y la templarás hasta conseguir los 24 grados perfectos para su cuerpecito. «Pues no, con la mano y vas sobrada».

– El sacaleches más potente del mercado. ¿Qué vas a dar pecho? ¡Qué más da mujer! ¿Y si no puedes? ¿Y si tu bebé no succiona y necesitas ordeñarte? Recuerda que las farmacias, cuando tú des a luz, habrán desaparecido de la faz de la tierra y entonces ¿qué harás? Además, probablemente el sacaleches no lo uses aún, pero qué gusta tenerlo todo, todo y todo.

– Un biberón, o dos o tres, por si las moscas, que dos años después seguirá intacto porque tu bebé llevará en los genes como la NSN (y no es un mal de ojo) repudiar los biberones buenos, carísimos con sistemas anticólicos y tetinas siderales, y moverás cielo y tierra hasta dar con el más básico, el de toda la vida, que será el que le guste… Y para llegar a ese día pasarán meses, pero, recuerda: «hay que tenerlo TODO».

– El bolso del hospital. Ese oscuro objeto de deseo o terror con el que sueñas desde los dos meses antes de LA FECHA. Que sueñas que te pones de parto y no lo tienes listo. Crees, alma cándida, que ponerte de parto será de repente y tendrás que salir corriendo y sólo tendrás un microsegundo para coger el bolso y salir pitando, como alma que lleva el diablo. Luego, cuando te enteras que te puedes tirar con contracciones una semana y acabar yendo al hospital hasta 3 veces, antes de que te ingresen, te das cuenta de que si no hubieses tenido preparadísimo el bolso, al menos te hubieras calmado los nervios haciendo algo. Pero «el bolso es de vida o muerte. Ese que utilizas ese día y ya…».

– Un camisón abierto por delante. Ahí llegaras con tu lista hecha de los cursos de preparto… Porque seamos realistas hermana, de la mía pasarás y te harás una paralela, clandestina con aquello que crees imprescindible. Y escribirás: camisón de hospital… Y te debatirás entre el salto de cama y la bata de transparencias para dar el cante en el hospital o moverás cielo y tierra, en busca de uno decente de algodón, cómodo, pero mono, para no asustar al personal, que ya tus ojeras ese día hablarán por sí solas. Luego llegará el día y te darás cuenta que el camisón del hospital, ese que te está enorme y que te deja las tetas fuera, es mucho más cómodo, más práctico y, total, atractiva no te vas a ver con nada.

Podría seguir aburriendo al personal con consejos prácticos como lavar y planchar TODO o dejar el congelador lleno de comida preparada, pero lo haremos en fases, según me vayas preguntando. Lo último hermana: LA LISTA se va a componer de CUATRO LISTAS, ya puestos, estoy que lo tiro.

LISTA 1) La lista de cosas que tu querido bebé suertudo (y tu economía más) heredarán de la primogénita. Ropa por doquier, todos los utensilios realmente imprescindibles para tu supervivencia, entre ellos, las estrellas son: la hamaca y la minicuna.

LISTA 2) La lista de cosas que tienes que comprar porque no se heredan: discos de leche, gasas, arsenal de pañales, toallas, etc., etc.

LISTA 3) Las cosas que tu madre te va a comprar aunque ya las tengas de la lista 1. No vamos a luchar contra los elementos, ahí déjate llevar.

LISTA 4)  La lista negra, compuesta de esas cosas que no te servirán y que te comprarás sin mi consentimiento.

Dios nos pille confesados.

Stressed Woman Doing Many Tasks

* Os dejo que tengo que seguir con LA LISTA, buenos LAS LISTAS.

La niña sin nombre y su primo/a que está al caer.

Suspiros de amor: por los días bonitistas

Hay días negros, días grises y días llenos de color, que se llenan de luz con cosas bonitistas que pasan. Y hoy es uno de ellos.

Los viernes ya llevan ventaja de por sí, por lo que suponen, pero más si comienzan con un POST como el que me dedica el blog de los bonitismos mucho más. Recibir un correo de alguien que no conoces, a quien le gusta lo que haces y que quiere hablar de ello en su precioso blog, es para no poder quitarte la sonrisa de la cara durante horas y días.

Para empezar el DIA no está nada mal, ¿no os parece?

Además hoy es especial también por algo más. Hoy cumplen 10 años de casados una pareja muy especial. De esas que después de diez años, siguen volando juntos y lo celebran por todo lo alto. Ella es encantadora y quien la conocéis, pensaréis igual que yo, es la mamá más molona de la red.

Cuando me escribió para contarme su idea, una de tantas otras que me ha contado, me encantó. Porque ella es fan number one de las #biutifulzin. Quería una para ella y otra para su marido con motivo de su aniversario. Deseando estoy que me mande la foto de cómo quedan en su habitación. Mientras esperamos que eso llegue, os dejo con ellas:

NSN_lamina_mimamamemola

 

* Ahora que me doy cuenta, he puesto la lámina anterior, donde al papá molón le puse los ojos azules, creyendo que era el culpable de los ojazos de su hijo… Perdonenme pero a estas horas ya no me da la vida para cambiar el montajillo ;). En la foto de abajo sale con los ojos tipical spanish… 

Le dedico este post a ella para que pase un día precioso y siga con esa sonrisa 100 años más.

Aprovecho para daros las gracias a todos los que pensáis en mis #biutifulzins para momentos tan especiales y que hacéis del día a día un lugar para no dejar de soñar. Os dejo que tengo que laminar…

La niña sin nombre. 

Diario de malamadre: me gustan los feos

«No, PNSN esto no va por ti…».

No voy a hablar en todos los posts de ti, aunque sé que, aunque pongas el grito en el cielo cuando lees que te nombro, en el fondo te encanta.

Siempre hay una excepción que confirma la regla. Y tú eres guapo y guayabero. Pero hasta encontrarte a ti… Ayyy hasta que te encontré a ti. Estoy ya como las ancianas, recordando mis amores pasados, aquellos pasajeros, que te obsesionaban y cuando se los presentabas a tus amigas no lo podían entender… Eran interesantes, tenían su aquel, pero para ellas todos eran feos.

Bueno, una vez tuve un novio guapo. Guapo, guapo de verdad. Guapo de los que te tienes que pellizcar. Guapo de los que presentas a tus amigas y dicen: «joder qué tío ¿no?». Y eso pues no es bueno, no y no… ¿Dónde te deja a ti eso? ¿En ser la fea de la pareja? Pues como que eso no mola. Pero eso te das cuenta con 30, no con 20. Con 20 te enamoras, te obnubilas y te dejas llevar. Te vas de viaje con tu amiga al fin del mundo por él, te escribes cartas de amor y te ciegas… Hasta qué un día te dice: «bonita, si te he visto no me acuerdo». Se te derrumba el mundo, lloras con el corazón «encogío» y te imaginas siendo la tía solterona para toda la vida. Recuerdo el día que me mandó a tomar viento,  yo estaba en casa llorando desdichada y mi madre entró por la puerta en ese momento, la pobre pensó que me pasaba algo grave. «Pero, mamá ¿hay algo más grave?».

Desde entonces le puse la cruz a los guapos y me dije: «feos venid a mí».

Feos con personalidad, de los que conectas por algo, que tienen una belleza distraída diferente. Y no sabes muy bien por qué, pero para ti no son feos, ni mucho menos, son encantadores, con sex-appeal y embaucadores… Algún día podemos hablar de los encantadores de serpientes, eso es tema a parte y más escabroso.

Gracias a Dios la vida me puso en mi camino al PNSN con su porte y su sabiduría y me sacó de las garras de un mundo amoroso demasiado complicado para una mente enajenada como la mía.

Y pensaréis: ¿a qué viene hablar hoy de esto? Además de porque los jueves ya estoy delirando, se debe a algo tan simple como que me he enterado de que un feo, bajito, con gafas, que toca el clarinete y tiene voz de pito está estos dias por el Circulo de Bellas Artes con un ciclo de cine. Seguro que estabais al tanto. Daría uno de mis libros de diseño, de edición especial con encuadernación japonesa, por pasarme el fin de semana sola (sí, sola) en esa sala viendo sus obras maestras. Y él es feo, pero un feo de los que me podría enamorar… Aunque sólo un rato.

annie-hall

* #suspirosdeamor por esta pareja.

La niña sin nombre y que vivan los feos.

Historias para no dormir: guerra de almohadas

Siempre he hablado en sueños. Bueno lo que se dice hablar, no, más bien murmurar, decir palabras inconexas, que no las entiende nadie y que le dan un susto de muerte a cualquiera que duerma conmigo.

A veces sólo se queda en eso, otras veces voy más allá, en un acto de enajenación y actuó en la penumbra, dándome más miedo a mí misma que al PNSN.

Antes de anoche me desperté con un sobresalto de:

– Joder, ¿qué haces? – frase entonada con «un amor celestial» por parte del PNSN.

Sin darme cuenta había reptado por la cama hacia la izquierda, lugar del PNSN, le había empujado y quitado la almohada de un tirón seco.

Aclaración: dormimos con almohadas separadas, una de esas decisiones importantes en tu vida. Normalmente, cuando me acuesto, me quedo un ratito durmiendo con almohada, luego la estrello contra la pared o el suelo y duermo plácidamente boca abajo y sin almohada. Así que la almohada que le quité era la suya, sí. 

«Hombre, PNSN, esas no son maneras de despertar a una medio sonámbula… Hay que despertar con cariño, un abracito, un achuchón, un quéséyo…».

Pues ahí que nos metimos en una discusión absurda a las 4 de la mañana:

– Ha sido sin querer. Estaba dormida, que pareces tonto hijo (léase «tonto» con amor incondicional).
– Sí, encima insúltame.
– Que no es un insulto…

(y bla bla bla…).

En fin… El caso es que para una noche que tenemos la suerte de que la NSN no me llame a grito limpio, nosotros a fastidiamos.

A la mañana siguiente, mi Alzheimer y yo no nos acordábamos del suceso (ya he dicho que soy medio sonámbula) hasta que vi el careto del PNSN. Mira que es susceptible este hombre.

Así que anoche, me acosté con el miedo en el cuerpo, concentrándome para que no se repitiese un episodio de tal índole y para tener la suerte de nuevo de que la NSN no se despertara. Pero parece que esta semana no es mi semana. ¡Ay! ¡Qué de disgustos me llevé anoche en sueños! El PNSN tenía doble vida, ¿qué digo? No era doble vida, llevaba a la vez 3, 4 o 5 vidas paralelas, ya hay que ser listo para eso, pensé yo y yo muy tonta. Yo vivía en el limbo hasta que un día lo descubrí y aquello eran tantas infidelidades que mi vida se desmoronó… Cuando me debatía entre coger las maletas y dejarlo solo, con la NSN claro, sin mirar atrás o hacer una lista negra de todas las pelandruscas que iban a morir… me desperté, con un mal cuerpo, mirando al PNSN con odio mortal y haciéndole jurar de camino al trabajo: «dime que no me eres infiel».

«Te lo prometo amor…». 

 

Kids Having a Pillow Fight

 

* La próxima vez, PNSN te declaro una guerra de almohadas…

To be continued.

La niña sin nombre en este post poco tiene que ver. 

Diario de malamadre: tardé en olvidarte…

lo que duran dos peces de hielo
en un güisqui on the rocks,

En menos de una semana, la familia sin nombre ya está totalmente adaptada a su horario trumaniano. Somos rápidos, ni atisbo de lo que era la vida sureña. A disciplinados no nos gana nadie, pero en Truman la vida es así, el toque de queda es estricto y poco podemos hacer.

Miss Nicaragüense ha cogido las riendas de nuestras vidas, gracias a Dios, y la NSN se ha convertido de nuevo en un ser rutinario, alienado, que duerme siestas de tres horas y no se salta ni una comida. Gloria bendita. ¿Las noches? Esto ya es otra cosa… siguen el mismo patrón de conducta para que malamadre se vuelva loca. Un día duerme bien, otro no, un día no se le escucha en once horas, otro día es una fiesta… Por ahora lo sobrellevo, dame un par de semanas más así y el PNSN me irá buscando hueco en San Juan de Dios de tierrasanta.

Debería estar feliz, pero no negaré que yo esperaba un poquito de dolor por parte de la NSN.

Tampoco quería yo que la NSN se tirara días llorando por la separación de su madre, pero después de tres semanas de intensidad alta media al menos una lagrimita, un «Noooo, mamá. No me dejes con Miss Nicaragüense. Con ella la vida no es igual…».

Vale. Eso me hubiese hundido, bueno no tanto, pero si preocupado y hubiese cuestionado la vida que le da la floristera-fotógrafa, ahora estilista (esto lo tengo que contar en un post, que no se me olvide), pero al menos un recibimiento, uno sólo, por la tarde cuando una llega abatida a Truman. Imagino a la NSN corriendo entre la hierba mojada de las zonas comunes, con una flor cortada en la mano, para tirarse sobre mis brazos y fundirse en un eterno abrazo. Al menos un «hola mamá, te he echado de menos. Sin ti los días no tienen sentido».

«Pero NSN,  ¿ya no echas de menos tierrasanta, los paseos del shérif, los cariñitos de la abuela, los juegos de la avita, estar junto a tu #malamadre viendo la vida pasar…?». La adaptación de esta niña me da pavor… Abandonarla a los 4 meses ha producido en ella una frialdad pasmosa. La veo independizada en diciembre, cuando cumpla los dos años y se de cuenta de que tiene que seguir su camino.

Así que, pese a que me hubiese gustado dramatizar un pelin, llevarme las manos a la cabeza y gritar desesperada en el balcón de Truman: «¿Por qué yo? ¿Por qué yo he merecido tal vida?», estoy feliz de este orden, de esta vida de tres, sin sobresaltos ni visitas inesperadas. Con comidas programadas y risas contadas, con telefonillos que no suenan y silencios que dan escalofríos, con una cocinita de cartón que huele a lata de atún y pizza del Mercadona. Pero somos felices, aunque no sé por cuánto tiempo. 

1960s Baby In Leopard-Spotted Tarzan Strongman Caveman Costume

* «Mamá, ¿qué dices que vas a contar en el próximo post? A mí me gusta los modelitos que me hace Miss Nicaragüense, soy la más fashion de Truman… 

Historias para no dormir: la mano que mece la cuna…

Sabía que mi humor y positividad de pose durarían lo que canta un gallo. 

«Mamá, mamá, mamaaaaaa».

Así comenzaba mi idilio con Morfeo la noche antes de la vuelta. Anoche me fui pronto a dormir. A las doce estaba lista en mi añorada cama. No llevaba ni dos minutos cuando comenzaron los gritos. Primero un mamá desconsolado, mientras el PNSN me decía «no vayas o estás perdida». Yo aguantaba estoicamente, sabiendo a ciencia cierta que no duraría mucho sin ir a su rescate.

Después de la primera táctica, pasó al socorrido: «agua, agua, aguaaaaaaaaa…». Ninguna malamadre puede negarle el agua a su hija, piensa la NSN cuando no se le hace caso. Lo hace a todas horas del día porque sabe que pedir agua es el medio para conseguir su propósito: conseguir aquello que quiere, que la cojas en brazos, que vayas en su auxilio o que le llenes el cubo en la orilla. Pero ya sé diferenciar cuando la pide de verdad y cuando por pedir… le traes su agua fresquita y te la tira a la cara. Así que hice oídos sordos durante… dos minutos más.

Pasé del PNSN, me enfundé en mi capa de madresalvadora y me personé en la habitación del mal…

– A ver NSN, tienes que dormir en tu cunita, eres una niña buena y grande…

– Ahhhhh buaaaaa noooo – a grito pelado, más fuerte que cuando estaba en la cama remordiéndome la conciencia. En ese instante deseé no haber ido.

– Tranquila, no pasa nada, toma a muñequito… – muñequito por los aires disparado y el ataque iba a más.

– Ahhhhh buaaaa nooo – señalando la cama para que me duerma con ella a voces de «sentaaaa» que es en su idioma: «siéntate y calla y a dormir juntas y punto y final. Hombre ya, a estas horas intentando educarme después del verano que me has dado».

«Lo sé hija, he sido bastante malamadre en vacaciones. He dormido mucho contigo. Craso error, no me lo eches en cara ahora. Pero eso era en tierrasanta, en Truman sabes que no…». Así que cedí a lo único que me parecía coherente para evitar dormir con ella y entrar en la espiral de las noches compartidas.

– Mamá no se va, se queda aquí y te da la manita.

El tatami es gloria bendita al lado del suelo de madera. Me pude acomodar con dos cojines, uno para no dejarme la cadera y otro en la cabeza. En una postura imposible de lado y con la mano colgandera, ya estábamos «felices».

Hasta 5 veces intenté irme de la habitación… La NSN tiene un radar. Cada minuto levantaba su cabecita para comprobar que a su lado yacía la mano muerta de su madre y, a escasos metros en el subsuelo, su cuerpo débil. Yo intenté emular a Tom en Misión Imposible, saliendo de la habitación sin respirar, pero me falta fondo.

No flaquearon mis fuerzas. A la hora y media, conseguí caer abatida en mi cama, acompañada por los ronquidos del PNSN. Ahora estoy hecha un guiñapo, pero sé que el esfuerzo de los primeros días de adaptación a Truman Life merecerán la pena.

Y si no, siempre hay un plan B:

A) Mejorar mi técnica de huida, buscando la levitación, para que la NSN no se percate de que me voy de su lado.

B) Comprar una mano muerta pero que mantenga la temperatura con una manta eléctrica o qué sé yo…

C) Comprarme unos tapones y laralaralá lará…

¡Buenas noches! Que duerma quien pueda.

Lucille Ball Playing with Son Desi

* «Quieta ‘pará’ ahí ahora mismo. Hueles a perfume barato y a mí no me vas a engañar con una nana a estas alturas de la película. Ahí ‘sentá’ que te he preparado una colchoneta…».

La niña sin nombre volviendo.

Diario de malamadre: cosas que echaré de menos cuando no te tenga…

Desde la clandestinidad escribo, despacio por el hábito perdido, emocionada por el reencuentro esperado, feliz por todo lo vivido y triste por lo que no pudo ser.

No soy yo de cumplir las promesas. ¿A quién quería engañar? Si siempre he sido un poco mentirosilla y tramposa en el parchís. Eso sí, cuando le prometí al PNSN que no escribiría en las tres semanas, cruce los dedos del pie. Las cosas como deben ser.

Y es que tres semanas dan para mucho. En tres semanas te da tiempo a llenarle el cubo de agua a la NSN en la orilla del mar cientos de veces, bajo sus órdenes de «agua». Tres semanas es tiempo suficiente para que la NSN amplíe su vocabulario, añadiendo palabras completas y hasta frases construidas llenas de amor como «¿quieres agua?» o «a la calle mamá». 21 días es el número ideal para que la NSN se convierta en una pequeña tirana, que ha decidido comer todo lo que le da la gana y más, dormir pegada a mí, bajo amenaza de gritos y llantos, chantajear a los abuelos con cara de perro pachón y obligarte a poner el pie en la calle a las 4 de la tarde con el solano y el cuerpo débil de la sobremesa. Tres semanas es el tiempo necesario para que tu mente huya de tu cuerpo y te des a la comida, a la bebida y a la pereza hasta el punto de que te das hasta cuenta de que si sigues con este ritmo acabarías postrada en una cama, siguiendo el zumbido de un mosquito, interrumpido sólo los miércoles para ir a comprar el Hola y los viernes para ver el Sálvame Deluxe.

Tres semanas es el tiempo mínimo para que mi mente haya vuelto a mi cuerpo, pidiéndole marcha y activación. Pero tres semanas es el tiempo para que te lleves la maleta llena de recuerdos, de cosas que se que echaré de menos cuando no te tenga… Cuando te diga adiós. 

Su risa.

No la que nos regala cada día, sino la que comparte con los abuelos al despertarse, con las titas cuando las persigue, con los primos cuando la achuchan… Esa risa nueva, contagiosa que te da energía para superar las noches perrunas que te da.

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Su olor.

El olor de su hogar, el olor de sus besos, el olor de su cuello en un abrazo. Ese olor que se te queda clavado en la mente y que sólo recuerdas cuando vuelves a olerlo y que desaparece, oprimiéndote el pecho, cuando los dejas atrás.

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La luz.

La luz que entra por cada rincón. La luz del sol, de la calle, de los amigos que vuelves a ver… La luz de tus ojos que se iluminan de felicidad y la luz que se apaga cuando los cierras la noche antes del adiós.

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Mi sombrero.

Mi sombrero, mis chanclas, mi pareo, mi bikini… Ese atuendo de gitana que me ha acompañado cada día, dejando relegados a la más absoluta de las desdichas los «modelasos», que un día atrás llenaron mi maleta.

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La familia.

Y esas comidas eternas. Da igual que no los veas o que no hables con ellos, están ahí y los sientes más cerca que nunca, con la ilusión de exprimir cada segundo, cada brindis, cada abrazo…

laninasinnombre_lafamilia

Despertar juntas. 

Malamadre se ha apoderado de mí con una fuerza imbatible. He caído en sus redes, he colechado en busca del descanso y el relax merecido y he disfrutado de cada despertar a su lado, de los besos mañaneros y su risa, de sus bailes saltando encima mía y hasta de sus despertares nocturnos buscando mi abrazo.

laninasinnombre_despertar

Las maletas están llenas de todo esto y más. El ruido del mar y cada instante vivido me acompañan hasta la próxima vez. Ahí te quedas vacaciones, que Truman, Miss Nicaragüense, mis #biutifulzins, las historias para no dormir, los nuevos proyectos, la rutina y todo lo bueno que está por llegar, nos espera… Porque ellos también nos han echado de menos.

¡Allá vamos! Yeahhhhhh.

P.D. No dejéis de ver el resto de cosas que echaré de menos cuando no te tenga en mi instagram @laninasinombre, esa red social a la que me he enganchado este verano y es que una drogadicta 2.0 como yo algo tenía que hacer…

La niña sin nombre, volviendo…