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Diario de #malamadre: te quielo mamá…

La NSN y su media lengua me tenían enamorada y desquiciada a partes iguales. Igual que es capaz de tirarse toda la tarde del sábado con una gorra de vaca puesta en la cabeza  o un gorro de lana, sudando la gota gorda porque a cabezota no le gana nadie (bueno sí, su padre), también es capaz de repetir una palabra, tantas veces que se te erizan los pelos de las piernas (esos que no tienes tiempo de quitarte) y quieres morir de locura transitoria. Hasta hace poco no la hubiera entendido ni la Supernanny y la insistencia infinita, para que le hicieras caso a lo que decía, era de querer huir. Menos mal que lo suplía con una media lengua, un ceceo que me tenía rendida a sus pies.

Cuando una se convierte en madre por primera vez piensa que va a desarrollar habilidades que le harán superar muchos momentos: cocinar como las madres (como tu madre), coser un botón o un bajo (como tu madre), solucionar crisis y ataques de niña-croqueta en un pis pas (esto no lo recuerdas, pero seguro que tu madre lo hacía la mar de bien), tener la razón en todo (como tu madre), adivinar el futuro inmediato (tipo «te vas a caer», como tu santa madre) y entender el lenguaje de los bebés (como tu madre te entendía a ti y hasta entiende a tu hija mejor que tú).

¿Yo? Soy un fracaso de madre, cada día lo tengo más claro porque soy incapaz de todo eso y más. Cuando la NSN hablaba, me miraba fijamente y ponía cara de: «mamá, ¿tú te enteras de algo?». Su frustración, normalmente terminaba con un episodio de niña-croqueta. Pero ella, que es más lista que yo, ha decidido de repente dejar de hablar en swahili y comenzar a repetir todo con una dicción de matrícula, pero dándome el gustazo de mantener ese ceceo.

Es un auténtico papagayo. Eso desquicia un poco porque es cansina a más no poder. Pongámonos en situación. Viernes por la tarde, trayecto en coche:

– «El lunes me pongo a tope con eso…». – Le digo al PNSN sobre un tema de trabajo.

Seguidamente: – a to pe, a to pe, a to pe… Y así los 10 min siguientes se pasa la NSN…

– «Eres tonto hijo…». Una también tiene sus defectillos y lo de llamar tonto al PNSN, con amor, ya es algo innato en mí. Y una vocecilla comenzó «ton-to- ton-to- ton-to…» con el «incomprensible» cabreo del padre sin nombre.

Sí, tengo que corregirlo y tener cuidado  con lo que digo. Ha llegado ese momento. Todo llega en Truman, menos el dormir.

Así que dejé de decir improperios y opté por dar amor a mi familia. Abracé a la NSN y le dije «te quiero». La debilidad de una semana dura, la sensibilidad del sueño acumulado sacaron lo mejor de mí. Y ella seguidamente me abrazo y me dijo:

TE QUIELO mami…

Joan Barry Kissing Her Daughter

* «Mamá, quita, no te aproveches, que yo sólo me dedicaba a repetir tus frases, no sé lo que decía…».

La niña sin nombre y sin corazón.

Historias para no dormir: el día que me descubrieron en Truman

Era una mañana cualquiera. De esas que llegan después de una noche de despertares nocturnos a la voz de «mami, mami, mamiiiii». Una mañana de ojeras profundas y neuronas vacías. Una mañana como otra cualquiera, de las que salgo pitando, como autómata, cojo la bolsa de la comida, abro la puerta y ¡zas!

– Buenos días. – Me decían.

– Buenos días. ¿Qué tal estás pequeña? Qué guapa vas….

Así comenzaba la situación más surrealista de las últimas semanas. No, no han descubierto que soy «la niña sin nombre» y han venido a pegar a mi puerta para rendir cuentas por lo dicho y hablado sobre Truman a punta de pistola. Y no, tampoco he sido asaltada en pleno Mercadona, mientras elijo los pimientos a la voz de: «alto, es ella…». Ni tampoco, gracias a Dios, ha llegado una circular para convocar una reunión para discutir en público los problemas que acarrean mis posts. Cualquier cosa de estas hubiese sido mucho más admirable y dramática, como a mí me gusta.

– ¿Vas al colé? – En un intento desesperado de cortar el silencio ensordecedor al tiempo que bajamos al submundo en ascensor.

(Silencio. La niña pasa de mí).

– Anda tienes un bebé como la hermanita , qué bonito. – Era un comentario al aire para seguir en la sucesión de estupideces profundas, pero no, ese comentario fue EL COMENTARIO.

Y ahora pasamos al momento, por todos interpretado en alguna ocasión, en el que el padre se pone a hablar como si fuera ella:

– Anda hija, dile como se llama el bebé. Dile como se llama el bebé…

– No, no, no… – Y así, hasta mil noes seguidos.

(Sin entender la insistencia del hombre, llegábamos al final del trayecto… Los dos minutos más largos de la historia…).

– ¿No tiene nombre el bebé? ¿No? ¡Pero cómo va a ser eso! – Y dale, ¡qué fijación! No pasa nada. Déjalo estar… Podemos terminar sin incidentes hablando del tiempo, como todo buen vecino…

– No será que se llama El Niño sin nombre, ¿no? – Silencio sepulcral. Sí, han leído bien. El vecino dirigió la conversación hasta acabar diciendo eso. Estaba clara la estrategia.

(Mi cara lo decía todo. Aunque yo intenté disimular y cambiar de tema).

Se abrieron las puertas. Y todo acabó.

¡Hola vecino! Si ahora me lees aprovecho para saludarte, un placer. Y sobra decir que todo lo que aquí se escribe es producto de mi enajenación imaginación…

Man Speaking to a Woman on Her Porch

* Sí, es ella… La pobre no está bien de la cabeza, pero no hace daño a nadie…

Adiós niño sin nombre.

Diario de malamadre: sin ti no soy nada…

Sin ti no soy nada / una gota de lluvia mojando mi cara / mi mundo es pequeño y mi corazón pedacitos de hielo / solía pensar que el amor no es real…

Vale, la canción es mala y no tiene ningún sentido… Pero me quedo con lo de:

SIN TI NO SOY NADA…

– Le haces peinados imposibles, que le hacen parecer una niña-payaso.

– Le abrigas hasta el cuello cuando aún hace calor. O la llevas de paseo con abrigo y sandalias.

– La coges en brazos cada vez que dice «ay».

– Le das mango en trozos inmasticables, si ella lo pide. Y ella pedir pide mucho.

– La has aficionado a la poda de flores, preparándola para un futuro laboral.

– La inmortalizas, día si y día también, en todas sus poses, acompañada de pequeños trumanianos.
– Combinas el rosa con el rojo y el amarillo con el azul como nadie.- Le dejas que tire toda la ropa al suelo mientras planchas y luego la recoges y vuelta a empezar.

– Cambias las cosas de sitio, un día si y otro también, jugando al despiste o a volverme loca.

– Me repites las cosas tantas veces que se me desconecta el cerebro. Una y otra vez, en un bucle infinito sin sentido. Porque sí, ya me he enterado que se lo ha comido todo… y te estoy preguntando otra cosa.

….

La semana pasada fue un auténtico caos en Truman, los virus atacaron por primera vez a Miss Nicaragüense, primero con una gastroenteritis y luego, sin compasión por esta familia abandonada, con un resfriado.

Con el miedo en el cuerpo de que no volviese, de que los virus no la dejasen tranquila o que encontrase un lugar mejor, miraba cada noche mi estampita de El Cautivo pidiendo porque no me faltes, porque si me faltas, esto es el fin o no… pero ¡cuánta pereza me daría tener que buscarte una sustituta! Porque aunque no lo creáis Miss Nicaragüense lleva ya en Truman Residence casi un año, haciendo del día a día toda una aventura.

Sé que lo habéis pensado, este post es por interés propio… tengo sospechas de haber sido descubierta en Truman y ya lo que me faltaba es que Miss Nicaragüense me lea y piense que nos pone muy muy un poquito de los nervios, Dios no lo quiera, nada más alejado de la realidad…
Baby (6-11 months) attached to clothesline
* Tú ni caso Miss, con lo bien que nos lo pasamos tú y yo, es envidia todo lo que tiene y si no que se quede ella, que a saber donde va todas las mañanas tan pronto…

La niña sin nombre.

Historias para no dormir: festival del humor

Anoche era de esas noches que me las prometía felices.

El PNSN y yo, que a metódicos, rozando el estado psicópata de la disciplina férrea, no nos gana nadie, avanzábamos en la tarde noche de ayer con las tareas cumplidas en el horario marcado, según mandan las normas trumanianas.

Pero a las 8 de la tarde, cuando ya nos quedaba una hora de obligaciones para empezar a vivir o seguir trabajando, que lo mismo es, la NSN comenzaba su festival del humor. Todo empezó con una cena accidentada, donde el pescado acabó en todos los rincones menos en la boca de mi «querida hijita».

Aún había esperanza. Le enchufamos el bibi y pasamos al rato de juegos y risas en el sofá. Pero se nos fue de las manos… La NSN estaba desaforada, hiperactiva, no paraba de dar saltos… Nosotros felices pensábamos: «a ver si se cansa y duerme toda la noche, TODA del tirón…». Cuando ya estaba agotada pasamos al momento «vamos a momir». Rutina básica y necesaria: osito, cancioncita y cunita. A los 5 minutos la NSN comenzó a cantar, su última afición. Pero bueno, sólo cantaba, así que decidimos pasar a nuestro momento cena relajada, amenizada por sus cánticos en la lejanía.

10 minutos y la música de acompañamiento continuaba. Pensábamos: «ya se aburrirá». Yo pasé a mis aposentos de emprendedora nocturna para ponerne al día de mis biutifulzins. Pero de repente se calló y al momento empezó a llamarme «mamá, mamá, mamaaaaa». Así que fui, con el pálpito de «¿qué habrá hecho?».

Y así fue… Lo que había imaginado había pasado. Un olor a mierda rosas me echó para atrás de un bofetón y una escena escatológica donde las haya se quedó grabada en mi retina… La NSN desnuda con el pañal quitado y su caquita por todos sitios. Me ahorraré los detalles, la imaginación es poderosa. ¿Por qué me lo había imaginado? Porque es el tercer episodio similar, en una semana ha ocurrido lo mismo, una vez más con caca y otra con pipí… En casi dos años no he lavado tantas veces y con tanto detergente la funda del colchón y la ropa de la cuna. Ahora de tanta lejía están ya para jubilarse.

Así que la noche se tornó oscura, una horita limpiando y lavando la escena del crimen, bañando y rebañando a la señorita para quitarle el aroma embriagador y a las 12 comenzó la vida en Truman. Sobra decir que a esa hora ya lo único que pude hacer es sentarme a esperar que acabase la lavadora y a rezar para que esto no vuelva a pasar.

Girl (2-3 years ) sitting on lounge chair with drink and fan

* ¿Y lo a gustico que me he quedado, qué? ¿Eso no cuenta, mamá?

Observación: curiosamente, estos episodios han comenzado desde que entró en Truman el orinal. Pero eso lo contaremos en otra entrega, que ya para hoy es demasié. No quiero quitarles el sueño.

La niña sin nombre.

Historias para no dormir: guerra de almohadas

Siempre he hablado en sueños. Bueno lo que se dice hablar, no, más bien murmurar, decir palabras inconexas, que no las entiende nadie y que le dan un susto de muerte a cualquiera que duerma conmigo.

A veces sólo se queda en eso, otras veces voy más allá, en un acto de enajenación y actuó en la penumbra, dándome más miedo a mí misma que al PNSN.

Antes de anoche me desperté con un sobresalto de:

– Joder, ¿qué haces? – frase entonada con «un amor celestial» por parte del PNSN.

Sin darme cuenta había reptado por la cama hacia la izquierda, lugar del PNSN, le había empujado y quitado la almohada de un tirón seco.

Aclaración: dormimos con almohadas separadas, una de esas decisiones importantes en tu vida. Normalmente, cuando me acuesto, me quedo un ratito durmiendo con almohada, luego la estrello contra la pared o el suelo y duermo plácidamente boca abajo y sin almohada. Así que la almohada que le quité era la suya, sí. 

«Hombre, PNSN, esas no son maneras de despertar a una medio sonámbula… Hay que despertar con cariño, un abracito, un achuchón, un quéséyo…».

Pues ahí que nos metimos en una discusión absurda a las 4 de la mañana:

– Ha sido sin querer. Estaba dormida, que pareces tonto hijo (léase «tonto» con amor incondicional).
– Sí, encima insúltame.
– Que no es un insulto…

(y bla bla bla…).

En fin… El caso es que para una noche que tenemos la suerte de que la NSN no me llame a grito limpio, nosotros a fastidiamos.

A la mañana siguiente, mi Alzheimer y yo no nos acordábamos del suceso (ya he dicho que soy medio sonámbula) hasta que vi el careto del PNSN. Mira que es susceptible este hombre.

Así que anoche, me acosté con el miedo en el cuerpo, concentrándome para que no se repitiese un episodio de tal índole y para tener la suerte de nuevo de que la NSN no se despertara. Pero parece que esta semana no es mi semana. ¡Ay! ¡Qué de disgustos me llevé anoche en sueños! El PNSN tenía doble vida, ¿qué digo? No era doble vida, llevaba a la vez 3, 4 o 5 vidas paralelas, ya hay que ser listo para eso, pensé yo y yo muy tonta. Yo vivía en el limbo hasta que un día lo descubrí y aquello eran tantas infidelidades que mi vida se desmoronó… Cuando me debatía entre coger las maletas y dejarlo solo, con la NSN claro, sin mirar atrás o hacer una lista negra de todas las pelandruscas que iban a morir… me desperté, con un mal cuerpo, mirando al PNSN con odio mortal y haciéndole jurar de camino al trabajo: «dime que no me eres infiel».

«Te lo prometo amor…». 

 

Kids Having a Pillow Fight

 

* La próxima vez, PNSN te declaro una guerra de almohadas…

To be continued.

La niña sin nombre en este post poco tiene que ver. 

Historias para no dormir: estilista en casa…

Como buena #malamadre que soy, al principio me afanaba en dejar los conjuntos de la NSN preparados la noche antes. Su conjuntito diario, sus zapatitos, sus calcetines y hasta sus complementos para el pelo. Todo colocado simétricamente sobre la cama como en esas fotos de diseño nórdico, que todo está perfectamente alineado y combinado. No hay ni un color que sobre ni una flor que falte.

Pero todo tiene una fecha de caducidad y eso me duró unos meses. A medida que iba creciendo mi estrés diario, todo fue más caótico, cogía lo primero que pillaba, pero, como personal shoppeor que soy, más o menos la niña seguía vistiendo decente, así los pequeños trumanianos malignos no dejarían de jugar con ella en el parque o en las zonas comunes.

En algún día de descuido o cansancio extremo dejé esa tarea en manos de Miss Nicaragüense, pensando: «es una chica joven, la ropa de la NSN es la que es, así que no será tan difícil, otra cosa sería si fuese ella quien la comprase…».

Así que le fui cogiendo el gustillo a quitarme otra tarea de mi mochila pesada. Al principio parecía que recordaba los outfits que yo en su momento le creaba o que simplemente le invadía la prudencia, pero todo se tornó oscuro en las últimas instantáneas que me mandaba de la NSN…

He buscado durante unas horas minutos en internet información sobre la moda en Nicaragua. Necesito comprender las influencias y patrones que sigue el vestir en esta tierra lejana… Tras mi estudio en profundidad, puedo afirmar que hay tres aspectos fundamentales en esta manera de comprender la moda, a cual más peligrosa:

> Es una moda colorista. Muy colorista, por no llamarla hortera. Claro que es ropa que la NSN tiene. Pero si tiene un vestidito fucsia y lo combinas con algo pastel o blanco puede funcionar que mi niña es así, tiene su punto atrevido, pero si lo combinas con zapatos rojos, rebequita azul turquesa y lazo verde oscuro… ahí ya la hemos liado. La NSN, la mayoría de los días, parece un árbol de Navidad de estos de polígono que llevan mil luces de colores. Se que es un crimen aquí en Truman porque atenta, sin lugar a duda, contra la salud visual de sus perfectos habitantes. ¡Ay! Pero es tan cómodo no pensar en la ropa de la NSN, bastante tengo con pensar en la mía. Así que aceptamos colorista como corriente de moda.

> Intemporal. No me refiero a que sus vestimentas no pasen de moda, no, sino que vale para todas las temporadas del año. En tierra lejana no hace frío y estos días de entretiempo son difíciles de manejar para todos, que así vamos vestidos, con chaqueta y sandalias… Para Miss Nicaragüense se convierte en ardua tarea. La semana pasada hubo días que me encontraba a la NSN con leggings gorditos y camisetas de cuello cerrado. La pobre mía, que es todo menos friolera, ha sudado la gota gorda. Pero bueno, esto malo, lo que se dice malo, no es, y al fin y al cabo a la NSN le viene bien quemar grasas saturadas. Aceptamos atuendos invernales en verano porque ayudan a mantener la línea (o a que te de una lipotimia, ¡Dios no lo quiera!).

> Insinuante. O la moda de las «pelagartas». Aquí podemos entrar en el debate erótico – pornográfico tan recurrente. Una tarde de primavera llegué a casa y cuando subió Miss con la NSN vi este atuendo: pantalón corto y body, si body interior de los de encajito y tiranta fina. Mi cara fue para grabarla. Según Miss una madre trumaniana había decidido ella misma decirle a la NSN que hacía mucho calor y que se quitase la camiseta… Por aquí si que no paso, porque primero es esto y luego el día de mañana no habrá nada que hacer: faldas cinturón, escotes hasta el ombligo o bikinis para salir a la calle. La habremos perdido y será expulsada de todos los colegios trumanianos.

He tomado las riendas del estilismo de la NSN. Pero ya no hay vuelta atrás… Esta mañana le he dejado preparado un conjuntito cómodo, a la par que elegante para su mañana ajetreada de parque y paseo. Emocionada por recibir la foto matutina, se me han caído los palos del sombrajo. No había caído en la cuenta de que Miss Nicaragüense además de florista-fotógrafa-estilista también es peluquera. Y en esto Miss me llevas ventaja, no lo niego, pero tu visión de los peinados infantiles dista mucho de mis peinados diarios de «un cepillado y a correr», como mucho un ganchillo para quitarle el flequillo de la cara o una coleta sencilla.

La NSN es la envidia del parque, sus peinados son de nota, ahora dos colas, ahora tres, ahora una arriba y otra abajo, ahora de lado… Porque las niñas trumanianas que no salen de su raya al lado ven a la NSN como la personificación de lo exótico y eso siempre crea recelo. Estoy temiendo que le crezca el pelo y comencemos con las trenzas de espiga y los moños italianos…

El caso es que a la NSN se le ve feliz… Mientras tanto yo he tomado dos decisiones fundamentales para el buen transcurso de nuestras vidas:

> El año que viene la NSN irá a colegio con uniforme. Porque una cosa es ir al parque así y otra al colegio.

> Esta semana me la llevo a la peluquería… Hay que quitar pelo para evitar el trabajo laborioso de Miss, aunque no se le pueda poner puertas al campo…

1930s 1940s Girl Playing Dress-Up Looking At Herself In Hand Mirror

* Pues yo me veía más guapa de colores y enseñando un poquito el escote… Mamá está obsesionada últimamente con los tocados, ¿tú qué dices?

La niña sin nombre a la última. 

Diario de malamadre: tardé en olvidarte…

lo que duran dos peces de hielo
en un güisqui on the rocks,

En menos de una semana, la familia sin nombre ya está totalmente adaptada a su horario trumaniano. Somos rápidos, ni atisbo de lo que era la vida sureña. A disciplinados no nos gana nadie, pero en Truman la vida es así, el toque de queda es estricto y poco podemos hacer.

Miss Nicaragüense ha cogido las riendas de nuestras vidas, gracias a Dios, y la NSN se ha convertido de nuevo en un ser rutinario, alienado, que duerme siestas de tres horas y no se salta ni una comida. Gloria bendita. ¿Las noches? Esto ya es otra cosa… siguen el mismo patrón de conducta para que malamadre se vuelva loca. Un día duerme bien, otro no, un día no se le escucha en once horas, otro día es una fiesta… Por ahora lo sobrellevo, dame un par de semanas más así y el PNSN me irá buscando hueco en San Juan de Dios de tierrasanta.

Debería estar feliz, pero no negaré que yo esperaba un poquito de dolor por parte de la NSN.

Tampoco quería yo que la NSN se tirara días llorando por la separación de su madre, pero después de tres semanas de intensidad alta media al menos una lagrimita, un «Noooo, mamá. No me dejes con Miss Nicaragüense. Con ella la vida no es igual…».

Vale. Eso me hubiese hundido, bueno no tanto, pero si preocupado y hubiese cuestionado la vida que le da la floristera-fotógrafa, ahora estilista (esto lo tengo que contar en un post, que no se me olvide), pero al menos un recibimiento, uno sólo, por la tarde cuando una llega abatida a Truman. Imagino a la NSN corriendo entre la hierba mojada de las zonas comunes, con una flor cortada en la mano, para tirarse sobre mis brazos y fundirse en un eterno abrazo. Al menos un «hola mamá, te he echado de menos. Sin ti los días no tienen sentido».

«Pero NSN,  ¿ya no echas de menos tierrasanta, los paseos del shérif, los cariñitos de la abuela, los juegos de la avita, estar junto a tu #malamadre viendo la vida pasar…?». La adaptación de esta niña me da pavor… Abandonarla a los 4 meses ha producido en ella una frialdad pasmosa. La veo independizada en diciembre, cuando cumpla los dos años y se de cuenta de que tiene que seguir su camino.

Así que, pese a que me hubiese gustado dramatizar un pelin, llevarme las manos a la cabeza y gritar desesperada en el balcón de Truman: «¿Por qué yo? ¿Por qué yo he merecido tal vida?», estoy feliz de este orden, de esta vida de tres, sin sobresaltos ni visitas inesperadas. Con comidas programadas y risas contadas, con telefonillos que no suenan y silencios que dan escalofríos, con una cocinita de cartón que huele a lata de atún y pizza del Mercadona. Pero somos felices, aunque no sé por cuánto tiempo. 

1960s Baby In Leopard-Spotted Tarzan Strongman Caveman Costume

* «Mamá, ¿qué dices que vas a contar en el próximo post? A mí me gusta los modelitos que me hace Miss Nicaragüense, soy la más fashion de Truman… 

Historias para no dormir: la mano que mece la cuna…

Sabía que mi humor y positividad de pose durarían lo que canta un gallo. 

«Mamá, mamá, mamaaaaaa».

Así comenzaba mi idilio con Morfeo la noche antes de la vuelta. Anoche me fui pronto a dormir. A las doce estaba lista en mi añorada cama. No llevaba ni dos minutos cuando comenzaron los gritos. Primero un mamá desconsolado, mientras el PNSN me decía «no vayas o estás perdida». Yo aguantaba estoicamente, sabiendo a ciencia cierta que no duraría mucho sin ir a su rescate.

Después de la primera táctica, pasó al socorrido: «agua, agua, aguaaaaaaaaa…». Ninguna malamadre puede negarle el agua a su hija, piensa la NSN cuando no se le hace caso. Lo hace a todas horas del día porque sabe que pedir agua es el medio para conseguir su propósito: conseguir aquello que quiere, que la cojas en brazos, que vayas en su auxilio o que le llenes el cubo en la orilla. Pero ya sé diferenciar cuando la pide de verdad y cuando por pedir… le traes su agua fresquita y te la tira a la cara. Así que hice oídos sordos durante… dos minutos más.

Pasé del PNSN, me enfundé en mi capa de madresalvadora y me personé en la habitación del mal…

– A ver NSN, tienes que dormir en tu cunita, eres una niña buena y grande…

– Ahhhhh buaaaaa noooo – a grito pelado, más fuerte que cuando estaba en la cama remordiéndome la conciencia. En ese instante deseé no haber ido.

– Tranquila, no pasa nada, toma a muñequito… – muñequito por los aires disparado y el ataque iba a más.

– Ahhhhh buaaaa nooo – señalando la cama para que me duerma con ella a voces de «sentaaaa» que es en su idioma: «siéntate y calla y a dormir juntas y punto y final. Hombre ya, a estas horas intentando educarme después del verano que me has dado».

«Lo sé hija, he sido bastante malamadre en vacaciones. He dormido mucho contigo. Craso error, no me lo eches en cara ahora. Pero eso era en tierrasanta, en Truman sabes que no…». Así que cedí a lo único que me parecía coherente para evitar dormir con ella y entrar en la espiral de las noches compartidas.

– Mamá no se va, se queda aquí y te da la manita.

El tatami es gloria bendita al lado del suelo de madera. Me pude acomodar con dos cojines, uno para no dejarme la cadera y otro en la cabeza. En una postura imposible de lado y con la mano colgandera, ya estábamos «felices».

Hasta 5 veces intenté irme de la habitación… La NSN tiene un radar. Cada minuto levantaba su cabecita para comprobar que a su lado yacía la mano muerta de su madre y, a escasos metros en el subsuelo, su cuerpo débil. Yo intenté emular a Tom en Misión Imposible, saliendo de la habitación sin respirar, pero me falta fondo.

No flaquearon mis fuerzas. A la hora y media, conseguí caer abatida en mi cama, acompañada por los ronquidos del PNSN. Ahora estoy hecha un guiñapo, pero sé que el esfuerzo de los primeros días de adaptación a Truman Life merecerán la pena.

Y si no, siempre hay un plan B:

A) Mejorar mi técnica de huida, buscando la levitación, para que la NSN no se percate de que me voy de su lado.

B) Comprar una mano muerta pero que mantenga la temperatura con una manta eléctrica o qué sé yo…

C) Comprarme unos tapones y laralaralá lará…

¡Buenas noches! Que duerma quien pueda.

Lucille Ball Playing with Son Desi

* «Quieta ‘pará’ ahí ahora mismo. Hueles a perfume barato y a mí no me vas a engañar con una nana a estas alturas de la película. Ahí ‘sentá’ que te he preparado una colchoneta…».

La niña sin nombre volviendo.

Historias para no dormir: a 3 días de la huida.

El verano ya llegó, ya llegó, ya llegó…

 

A 3 días de mi huida a tierrasanta, por fin siento el verano en mis carnes, siento el cosquilleo en el estómago y la piel de gallina al alejarme de Truman. Llego a las vacaciones en mi mejor momento, léase en tono de humor negro: borracha de Dalsy, con resaca de noches de juerga y una contractura que pronuncia mi chepa. Tengo claras sospechas de que hay una Brigada Secreta del más allá que quiere acabar conmigo para que no llegue viva al retiro espiritual. Su último intento ha sido esta tarde. Nos han mandado toda la tarde  y parte de la noche otra vez al hospital, pero la NSN es fuerte y no se deja achantar por virus veraniegos. Aunque a mí por poco me matan del susto.

La NSN sigue ahí, debatiéndose entre la vida y el delirio, con una fiebre que no baja de 38  y unos episodios de terror cuando ve acercarse el mejunje amarillo del demonio. Cuando llega la hora, el PNSN y yo nos ponemos nuestro disfraz esterilizado y blanco impoluto de enfermeros del mal, paralizamos cualquier movimiento de la NSN hasta que los dichosos 5 ml. acaban dentro de su maltrecha garganta. No me extrañaría que vinieran las Fuerzas Armadas de Truman a quitarnos la custodia de la niña, pero nosotros alegaremos que es por evitar un mal mayor. Damos gracias a que en Truman no hay ni Dios y los gritos desaforados de la pequeña hacen eco en el cartón piedra.

Si eres trumaniano de pro tienes casa en la Sierra, tienes un trabajo flexible que te permite tener un agosto entero para viajar y tienes, por supuesto, abuelos con destino vacacional. Si no cumples estos requisitos, deambularás por Truman como alma en pena, cayéndote encima el solano infernal de un barrio fantasma donde la tragedia se masca al doblar cada esquina.

A ver, ¿quién era el guapo que dijo que en Madrid agosto era la bomba, la repanocha, el paraíso… ??? Como he decidido volverme una positiva plasta, de «jiji», «jaja» que, aunque esté sudada y con las carnes lastimosas, sabe sacar lo positivo a estos días de agosto en Truman, he detectado pequeños placeres mundanos y me he visualizado como dueña y señora de las zonas comunes de Truman Residence. El sábado hasta nos bajamos nuestra cervecita fresca y una bolsa de patatas para disfrutar de nuestras dos horitas al sol, relajados, sin conversaciones chupipanderas ni más niños que la NSN. Por la tarde visitamos un Mercadona desértico, que te lleva la compra al instante porque no tienen nada mejor que hacer y después me dejé llevar hasta el centro comercial de la zona para que las chinas me hicieran un completo, sin tener que esperar la interminable cola como de costumbre.

El PNSN y la NSN me esperaban con cara de aburrimiento para luego dejarnos llevar por las avenidas despobladas, andando al ritmo de las bolas enormes de paja que recorren las calles hasta algún bar trumaniano, donde nos hicieron la ola al vernos llegar.

Todo un sinfín de pequeños lujos que hacen que me de una pena horrible, una tristeza infinita y un desazón sin cura el alejarme de este barrio hasta septiembre… ¡Ja!

1940s Baby Sherlock Holmes In Diaper

* La NSN tiene la mosca detrás de la oreja y sospecha quién puede estar detrás de la Brigada Secreta. 

Os recuerdo que aún podéis participar en el sorteo #biutifulzin del verano AQUÍ. Mañana o el jueves (según las actuaciones de la Brigada que busca mi muerte) comunicaré el ganador/ a. Me estáis emocionando con todos vuestros preciosos comentarios. Ay, la lagrimica… 

P.D. Parte del contenido de este post ha sido inspirado por una lectora trumaniana. ¡Gracias María! 

La niña sin nombre.

Diario de malamadre: ¿cuánto puede medir un culamen y no tener vida propia?

La barriga me hace ruido. No es la ansieté, aunque podría serlo, que la cuenta atrás hacia las vacaciones se me está haciendo terrorífica, no es la regla, no y no es un niño sin nombre, Dios no lo quiera que estoy yo como para un malvivir multiplicado por dos. Es el hambre que tengo… He decidido cortar de raíz con el crecimiento de mi culamen antes de tener que empadronarlo y educarlo como un miembro más de la familia, porque el muchacho está tan crecido que tiene identidad propia y reclama asilo político.

Antes de que esto se nos vaya de madre, que tres ya son multitud en Truman. He decidido poner medios. Y visualizar el verano… Visualizar los paseos por la orilla, moviéndose mis carnes sin ritmo alguno. Para mi el verano no llega hasta que estoy en tierrasanta, esto de ahora mismo es el  infierno, así que aún hay tiempo.

Ser madre me ha llevado por una senda peligrosa del malvivir. El maldormir se ha apoderado de mi vida, pero el malcomer no tiene futuro conmigo. La maternidad me ha borrado la cintura, las curvas y el ombligo. Me he convertido en un trozo de carnes sin forma definida.

Me he concienciado, me da igual que el PNSN se ponga fino por las noches y encima diga convencido que «ha sido una cena ligerita», me da igual que la NSN se deje sobras apetitosas en sus cenas, me da igual que la compi tipazo de turno llegue a la agencia con bollos que son bocatidicardenale, me da igual que sea el santo de una, el cumpleaños de otra… Estoy concienciada. Y no lo digo por decir como cada lunes. Esta vez es distinto.

Superados los 30 grados, seguir llevando leggings, medias tupidas y mangas largas atenta contra tu salud y la de los demás, que pueden sufrir un colapso al verte de esa guisa. Tú argumentas que eres una persona friolera, que el aire acondicionado te sienta fatal, pero chica en junio esto ya no cuela, que tienes marcas en las sobaqueras, el flequillo húmedo y la respiración cortada.

Así que te dejas llevar y vas dejándote ver, mostrando, de poquito a poco, tus encantos. Eso sí, mueves cielo y tierra para encontrar pantalones cortos que no pasen el límite de la pierna normal a la pierna de mastodonte, evitas gasas, transparencias, telas de seda que dejan ver tu flacidez y vas avanzando por la senda del mal hasta que abren la piscina… Negada a caer en la tentación de una talla más (eso sería la perdición), coges el biquini y te metes en el baño. Sin que nadie te vea, te pones la parte de arriba, con esta nunca ha habido problema, no crece por más ciruelas que comas (¿eran ciruelas?), pero ¡ay la parte de abajo! Tiras de aquí, de allí para ensancharlo un poco… Y con más esfuerzo que si estuvieras haciendo spinning acabas sudando la gota gorda para meter tu culamen en la braguita. Ahora no puedes respirar, ni andar… A saltitos llegas a la puerta de casa donde la NSN y el PNSN te esperan para bajar a las zonas comunes con cara de «sabemos que no podemos ahora mismo ni toserte».

Con la cara de «ni me mires ni me toques» te dejas caer en la toalla en una postura contorsionista para que no se te note la celulitis, el michelín o los pelos que aún siguen ahí después de la depilación exprés que te has hecho mientras te embutías en el baño. Y así pasan los días y vas usando sólo el biquini de embarazada, relegando los otros a una vida en el olvido, hasta que el calendario marca la cuenta atrás.

1. Zumo de naranja y melocotón en trocitos. Desayuno. Triste.
2. Pescado con guisantes ó pollo con arroz. Almuerzo. Más triste.
3. Manzana ó zanahoria. Merienda. Esto sí que es triste.
4. Melón y cereales ó Verdura hervida y sandía. Vacío estomacal, pero llevas superados 3 días sin pecar.

Para controlar un poco el tema. He decidido bajar a pesarme hoy y he vivido un episodio terrorífico en mi vida. El peso incapaz de darme una cifra, ha decidido quedarse con mi mano enganchada. Había dos opciones de peso, sí, pero yo estoy al límite de mis fuerzas y no coordino bien. He metido 3 monedas de 20 porque creía yo que eso me daría un completo y la solución a mi problema. Así que después del peso y la altura, venía la tensión, que nunca está de más, he pensado. Pi piiii piiiiiiiiiiiiiii ha empezado hacer el aparato del mal y el flotador gris ese donde estaba mi mano ha empezado a hincharse tanto que me oprimía la muñeca. He intentado sacarla sin éxito, eso pitaba más, hasta que la boticaria me ha venido a salvar. Yo con la mano morada he sacado un hilo de voz para preguntar:

– ¿Y mi papel? El del peso ideal por el que tengo que seguir pasando hambre.

– ¡No hay papel! Se ha acabado. Y la máquina ha dado un error… Nos costará unos minutos que vuelva en sí…

Así que he pedido que me devolvieran mis 3 monedas de 20…

Sin peso, a punto de quedarme manca y con el susto en el cuerpo he tenido una visión… Aquí lo importante no es la dieta que hagas, no, no te equivoques…

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Me veo fuerte. Estoy que lo doy todo. Seré una madre triste, pero con algún centímetro de menos en el culamen mientras paseo por tierrasanta. Eso espero…

La niña sin nombre en el día 2.