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Suspiros de amor: una historia de pau i amor

Las que me seguís desde hace tiempo sabéis que para mí la lactancia fue una experiencia maravillosa, pero corta. Le di el pecho a la NSN durante 4 meses. La vuelta al trabajo, a una jornada completa y la distancia trabajo-casa me hacían imposible continuar. La primera idea fue mantener la lactancia por las noches, así no rompería el vínculo con ella tan bruscamente y la separación entre nosotras sería más fácil. Pues no fue así. Destetar a la NSN fue una tortura, para mí y seguramente más para ella. No quería el biberón. Ninguna tetina del mercado, ningún sistema alternativo, ni con mi leche ni con la de fórmula… Los gritos se escuchaban en todo Truman… Pero no os voy a aburrir recordándolo, así que para las que quieran saber mi experiencia pueden leer el ataque del biberón AQUÍ.

Al dejarlo de manera tan radical, lo eché mucho de menos, me costó dejar de sentirla tan cerca. Por eso, cuando recibí hace un mes el pedido de esta lámina se me pusieron los vellos de punta. ¿No os parece una foto maravillosa? Pero no, no es cualquier historia, es una historia muy especial. Y como yo nunca podría contarla como ella, os dejo con sus propias palabras:

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La espera para poder tener a nuestro bebé ha sido de casi 4 años. Durante este tiempo nunca me planteé la posibilidad de poder amamantarlo, pero cuando faltaba medio año aproximadamente, oí hablar de ello a una amiga y de repenté se encendió una luz. A partir de ese momento empecé a buscar información en Internet, cada vez me convencia más, hasta que un dia me puse en contacto con una asesora sobre lactancia de la Asociación “Alleta”. Ella me facilitó documentación seria, me supervisó y me presentó a una pediatra pro-lactancia que se ofreció encantada a seguir mi caso.

La lactancia inducida es dura, se necesita constancia, perseverancia y es imprescindible que alguien cercano te apoye moralmente. En mi caso, tenia mucho apoyo por parte de mi marido y de las profesionales que se ofrecieron a ayudarme a cambio de nada.

Me prestaron dos sacaleches, uno doble eléctrico y otro manual, y así empecé con la estimulación: 10 minutos cada 3 horas, noche incluida. Dejando de lado la constancia que se necesita, es duro psicológicamente, porque no tienes la certeza de que van a asignarte un bebé de pocas semanas, cabe la posibilidad que sea un niño un poco más mayor , por lo tanto, puede ser que todo lo que estás haciendo no sirva para nada, aunque sentía que en la larga espera era lo único que yo podía hacer de manera activa.

A pesar de toda la información que había leído, era un poco escéptica. Me parecía rarísimo que pudiera producir leche. Hay gente que se estimula hormonalmente con anticonceptivos y domperidona para producir más rápido y más cantidad. Yo decidí no hacerlo, y probar solo con estimulación mecánica. A los 10 días aparecieron las primeras gotas. Esas gotas fueron aumentando muy poco a poco, día a día.

Recibimos la llamada de la asignación a los 2,5 meses de estimulación. Cuando el bebé llegó a casa se enganchó a la teta increíblemente bien, parecía un experto y eso que llevaba 10 días con biberón, de hecho, des de su nacimiento. A partir de entonces, supongo que empecé a segregar oxitocina de forma natural, porqué la producción se disparó. Un bebé siempre es mucho más efectivo que un sacaleches y más estimulante. Como mi producción era poca para poder alimentarle al 100%, empezamos con lactancia mixta: leche de fórmula combinada con leche materna. Así que me hice con dos relactadores o suplementadores de lactancia, (una especie de biberón con un pequeño conducto que va hacia el pezón, que sirve para que se tome la leche de fórmula a través del pecho de la madre, estimulándolo a la vez que se alimenta). Al principio daba mucha importancia a la cantidad que yo producía, me frustraba no poder alimentarlo al 100%. Más adelante, mi pediatra me hizo entender que no era importante el QUE le daba sino el COMO se lo daba. La teta es un 10% alimento, el 90% restante es amor, ternura, consuelo, vínculo, seguridad, etc. Realizamos controles pediátricos a menudo para comprobar peso.

He de decir que la lactancia la acompañamos de una crianza respetuosa y con apego, practicamos el colecho y el porteo exclusivo desde el primer día, creo que este tipo de crianza favorece el enormemente el vínculo.

A lo mejor, la parte más difícil es la pública, hay gente que cuando lo explicas lo ven muy natural, pero también hay gente que nos miran como si fuéramos alienígenas (la adopción en mi caso es interracial). No acaban de comprender el porqué de todo esto cuando “con biberón se crían igual”. Vivo en una ciudad pequeña dónde casi nadie portea a los bebés todo el tiempo, a parte, llevar un relactador a cuestas da que hablar (aunque ahora tenemos una técnica muy discreta y casi nadie se da cuenta que lo llevo ;-). Eso hace que tenga que dar explicaciones y justificarme constantemente.

Mi bebé y yo estamos muy felices, encantados y conectados para siempre.

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A mí este relato me sobrecogió, me parece de tal belleza, es ejemplo de esfuerzo, de lucha, pero sobre todo de un amor indescriptible. Lo más gracioso fue que a los 5 minutos me volvió a escribir porque pensaba que no le había quedado sensible, ella es de ciencias, se justificaba. Y añadió:
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Se me ha olvidado lo más importante: que el día que conocí a mi bebé fué el más importante de mi vida, que ni en mis mejores sueños me había imaginado un niño tan guapo (y había soñado con ello cantidad de veces), me enamoré al instante de él. Y desde entonces, no nos hemos separado. Es lo mejor que me ha pasado. 😉
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Me quedo sin palabras…
La niña sin nombre.

Opinión de las buenas: soy un dispensador de leche feliz…

9 de diciembre de 2011.

11:45 horas. Nace la niña sin nombre, después de 14 largas horas desde que comenzaron las dolorosas (mejor dicho, insufribles) contracciones.

11:46 horas. Me ponen en mi pecho a la niña sin nombre. Mientras yo intento recuperar la respiración después de la emoción de verla, sentirla y tocarla, ella comienza a buscar mi pecho y comienza a mamar. Si fuese por ella no se hubiese soltado nunca… Y cuando digo nunca, me refiero a que a día de hoy seguiría ahí. Toda una succionadora nata…

Y yo una dispensadora feliz… Al principio se hace más duro, pero pasadas las primeras semanas, la lactancia materna se convierte en la experiencia más bonita que he tenido junto a la NSN hasta ahora. Sentir que sólo contigo quiere estar, como si fueses su héroe. La única capaz de salvarla, no sólo cuando tiene hambre, también cuando está cansada o busca consuelo. El rostro de satisfacción cuando termina, con sus ojos orientales medio vueltos y su sonrisa automática, es emocionante. ¡Te sientes tan especial en ese momento!

* Foto de Ellen Moreira, vía Flickr.

Es por ello por lo que haber tenido que dejar de darle el pecho de un día para otro me ha parecido tan duro. De repente hemos roto (o, mejor dicho, he roto) la conexión que teníamos. Mi intención, como en los primeros días, era la lactancia mixta. Pero, sólo cuando he dejado de darle el pecho, ella ha decidido, por supervivencia, que tenía que coger el bibi. Que ese cuerpazo no se alimentaba con el aire.

Así que no me ha dado tiempo a despedirme, a decir adiós, de manera gradual, a esos momentos entre ella y yo, donde se podía parar el mundo porque todo lo demás no importaba. Se despertaba por la noche o estaba nerviosa y tú sabías, sólo tú, que tenías el poder de hacerla sentir bien. Y ahora lo añoro muchísimo, tanto que prefiero no pensarlo. Prefiero tomarlo como que este es el primer paso hacia la separación obligada por mi vuelta al trabajo. Quizás así sea menos duro.

A lo emocional, tengo que sumar otros beneficios de dar el pecho, que me han hecho la vida más fácil estos meses:

• Es económico. Pues sí que se gasta rápido un bote de leche de fórmula. Sin embargo, tu pecho no se agota nunca y es gratis, en tiempos de crisis, no está mal. Sobre todo, cuando tienes un bebé glotón, que se toma un bibi enterito en apenas 4 minutos de reloj, sin casi respirar.

• Es muy práctico. Sales a la calle sin más preocupación que no olvidarte de llevar contigo tu delantera, que, dicho sea de paso, se te pone de un volumen, que más quisiera que durara toda la vida. Qué bien te sientan ahora los escotes y camisetas ceñidas. Lo comento como anécdota, porque quizás sólo es un benficio para las que no estamos acostumbradas a tal despliegue y porque, está claro que además es perecedero (que a ver con qué aspecto se quedan luego. Miedito me da. Vivan los push-up y derivados).

• Fuera gases. Ha sido decir adiós a los llantos por los bibis y dar la bienvenida a los gritos por los gases. La NSN no es de bibis supersónicos, con válvulas especiales anticólicos. A ella le van los de tetina de látex de toda la vida, fuente maravillosa de gases. Así que tiene su barriga de ranita que va a explotar de un momento a otro. «Explota explota explo…».

• Lo mejor para las noches. Sí, dormir es increiblemente mejor cuando das el pecho:

* 3 de la madrugada. La NSN comienza con sus quejidos… La coges y en la cama sin casi moverte le das el pecho. Que más de una vez os quedáis las dos dormidas en esa posición. Y sin hacer muchos esfuerzos la dejas de nuevo en la cunita y hasta mañana. Ahora con el bibi es otro cantar.

*3 de la madrugada… Tírate de la cama, arrastrándote por el pasillo, llega a la cocina, alcanza el biberón, llénalo de agua, échale los cacitos de leche (¿cuántos eran?), caliéntalo, pruébalo… Todo esto si lo consigues sin echar agua al suelo, espolvorear la vitro con la leche en polvo y no quemarte es que eres una superwoman. Vuelve al cuarto, dale el bibi, sácale los gases… Cuando acabas, sueltas a la niña sin nombre en la cuna y te mira ojiplática con una sonrisa de gamberra diciéndote: «Sí, ahora se va a dormir tu tía». Y ahí te ves cogiéndola, meciendo la cunita una hora hasta que no puedes más, la dejas quejarse y ya te da igual… Al final se duerme ella y tú, desvelada, no sabes si levantarte a escribir un post, ponerte a hacer un bizcocho de zanahoria, con sus nueces y todo o salir a la calle a gritar que los andaluces no somos imbéciles, en todo caso lo serán los que gobiernan (tenía que decirlo, sino la que explota soy yo…).

Siendo la mejor alimentación que le puedes dar, desde mi sesgada y particular visión de la maternidad, no concibes no dar el pecho y animas a todas las futuras mamis a disfrutar de la lactancia materna. Y no pertenezco a ninguna Liga de la Lactancia, que sólo conciba como válida la lactancia materna o grupo extremista que vea como un sacrilegio el no dar el pecho, pero pienso que (si es posible y no hay ningún problema) si no lo experimentas nunca podrás saber lo que te pierdes.

¡¡Bibi eres un ser maligno!! Pero necesario, muy necesario.

La niña sin nombre en facebook.

Opinión de las buenas… Colecho si o no. La reina de la cama.

La niña sin nombre de día no duerme demasiado, pero de noche sí… Desde que cumplió un mes suele dormir 10 horas, más o menos, con 1 o 2 interrupciones en la noche para comer. Esto lo tenemos a veces oculto porque hay padres que lo pasan tan mal que se alteran si saben que otros tienen tantas horas compartidas con Morfeo. Eso no significa que el proceso de dormir sea rápido ni mucho menos, a veces más y otras no tanto… A veces son dos horas hasta que la princesita decide retirarse a sus aposentos para dormir. Pero en este sentido somos unos afortunados y la NSN una niña consciente de que la noche es para dormir.

En el primer mes alguna vez practicamos el colecho (palabra fea donde las haya y que me sonaba a chino hasta que la aprendimos en una de las clases de preparto). Era muy chiquitina y necesitaba estar más arropada, pero tan sólo fue un par de veces. Animados por la matrona, que es de la opinión de que en esos primeros días pueden necesitarlo y por ello no quiere decir que vaya a durarle hasta los 30 y tener que mandar al padre al sofá. Ahora lo que si hacemos es meterla en la cama con nosotros cuando a lo mejor se despierta a las 7, mama y no quiere dormir. Se revoluciona y ponerla cerca nuestra, escuchando nuestra respiración y dándole calorcito, la tranquiliza muchísimo… Así nos da tregua a nosotros para descansar un poco más, sobre todo, cuando es sábado y las fuerzas nos fallan.

Ahora, cómodo lo que se dice cómodo en mi opinión no es… Que ahí te ves de lado, que si te mueves un centímetro te rompes una pierna del golpe que te das contra el suelo… Ella anda a sus anchas… La reina de la cama… Que esta ilustración es más que verídica y cuando me la pasaron me hizo muchísima gracia. Como para tener intimidad…

 

En este tema como en la lactancia y tantos otros de esta difícil tarea de la crianza hay siempre dos grupos. Lo que me llama la atención es lo extremista que son ambos. Que uno aboga por el colecho diario y otro por todo lo contrario. El primero son las madres de nueva generación y aquellas que apoyan el mimo al niño en todos los aspectos. Vaya que este es su reinado y come y duerme donde, cuanto y como quiere. Que tienes que plantearte hasta una reverencia a su paso. Como no nos pongamos serios la NSN va a creerselo y estamos perdidos para el futuro. Y las otras son las abuelas que ven los brazos, el colecho, los mimos, la lactancia a demanda como un auténtico sacrilegio. Que lo primero que te preguntan es: «¿no le dormirás en brazos no? Estás perdida, estás perdida… Que luego se acostumbran…». Que te visualizas por el pasillo (pasillo arriba, pasillo abajo) con la NSN ya toda una mujer de pelo en pecho, 30 kilos sobre tu dolorida espalda y cantándole el «duérmete niña de una vez».

Como en todo, en el término medio esta la razón. Ni hacer colecho a diario ni poner el grito en el cielo por hacerlo, ¿no creéis? Yo a priori soy más de no hacerlo, a menos que ella esté penosa, malita y eso la reconforte. Porque por el día lo doy todo por ella. Pero por la noche necesito descansar y recuperar fuerzas para estar al día siguiente estar otra vez preparada. Por esto me llamó la atención el artículo de este blog que os adjunto, donde señala los beneficios del colecho cuando hay lactancia materna. Además de por leer este artículo, este blog nos ha gustado porque toca otros temas interesantes, que iremos analizando.

• Beneficios del colecho I: la lactancia materna.

• Beneficios del colecho II: la lactancia materna.

Pues aquí os dejo hoy que me reclama la niña sin nombre para comenzar el día. A ver qué tal lleva el primer día después de las vacaciones, acostumbrada a estar todo el día de cachondeo y con una agenda social que ni las infantas.

La niña sin nombre en facebook.