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Diario de malamadre: sin ti no soy nada…

Sin ti no soy nada / una gota de lluvia mojando mi cara / mi mundo es pequeño y mi corazón pedacitos de hielo / solía pensar que el amor no es real…

Vale, la canción es mala y no tiene ningún sentido… Pero me quedo con lo de:

SIN TI NO SOY NADA…

– Le haces peinados imposibles, que le hacen parecer una niña-payaso.

– Le abrigas hasta el cuello cuando aún hace calor. O la llevas de paseo con abrigo y sandalias.

– La coges en brazos cada vez que dice «ay».

– Le das mango en trozos inmasticables, si ella lo pide. Y ella pedir pide mucho.

– La has aficionado a la poda de flores, preparándola para un futuro laboral.

– La inmortalizas, día si y día también, en todas sus poses, acompañada de pequeños trumanianos.
– Combinas el rosa con el rojo y el amarillo con el azul como nadie.- Le dejas que tire toda la ropa al suelo mientras planchas y luego la recoges y vuelta a empezar.

– Cambias las cosas de sitio, un día si y otro también, jugando al despiste o a volverme loca.

– Me repites las cosas tantas veces que se me desconecta el cerebro. Una y otra vez, en un bucle infinito sin sentido. Porque sí, ya me he enterado que se lo ha comido todo… y te estoy preguntando otra cosa.

….

La semana pasada fue un auténtico caos en Truman, los virus atacaron por primera vez a Miss Nicaragüense, primero con una gastroenteritis y luego, sin compasión por esta familia abandonada, con un resfriado.

Con el miedo en el cuerpo de que no volviese, de que los virus no la dejasen tranquila o que encontrase un lugar mejor, miraba cada noche mi estampita de El Cautivo pidiendo porque no me faltes, porque si me faltas, esto es el fin o no… pero ¡cuánta pereza me daría tener que buscarte una sustituta! Porque aunque no lo creáis Miss Nicaragüense lleva ya en Truman Residence casi un año, haciendo del día a día toda una aventura.

Sé que lo habéis pensado, este post es por interés propio… tengo sospechas de haber sido descubierta en Truman y ya lo que me faltaba es que Miss Nicaragüense me lea y piense que nos pone muy muy un poquito de los nervios, Dios no lo quiera, nada más alejado de la realidad…
Baby (6-11 months) attached to clothesline
* Tú ni caso Miss, con lo bien que nos lo pasamos tú y yo, es envidia todo lo que tiene y si no que se quede ella, que a saber donde va todas las mañanas tan pronto…

La niña sin nombre.

(diario de) mala madre: señores de pana fina

Desde que soy madre hay algo en mi que ha cambiado. Me estoy haciendo mayor. He perdido la inocencia y no me fio de cualquiera. Pero no se vayan a pensar mal. No me fio de cualquiera cuando es de madrugada, me he perdido intentando ir a recuperar mi bólido y poner rumbo a Truman en una noche oscura y lluviosa.

Se imaginan la escena, ¿no? Pues ahí estaba yo, en una calle cualquiera del centro de Madrid, cuando un individuo, llamémosle «el rubiales de pana» se acerca y me dice: «Hola Lady MNSN» (no dijo MNSN, claro está, dijo mi nombre real). No, no era conocido, no, no era un amigo… Simplemente había escuchado a mi amiga llamarme y quiso hacer la gracieta… Pero no quedó ahí, continuó diciendo sandeces con una cara de loco de atar. Menos mal que al final de la calle divisamos un coche de policía y, tras él, un taxi que nos salvó de vete tú a saber qué desgracia…

Hoy, en la tranquilidad de Truman, me pregunto:
– ¿Estaba realmente loco? (Esto creo que no lo sabremos, pues espero no volverlo a ver).
– ¿Quería matarme, robarme o simplemente buscaba «amistad»? (Esto último no creo, iba solo y su método no era el más adecuado).
– ¿Tenía cara de loco porque vió mi cara de susto y pensó: «esta tía está mal»? (Puede ser…).

Lo que está claro es que estoy en baja forma, desentrenada, fuera del círculo de la noche… La maternidad me ha otorgado una prudencia, por llamarlo de alguna manera, extrema. Porque el miedo me duró tanto que cuando llegué al garaje de Truman Residence me temblaban las canillas de imaginar que «el rubiales de pana» saliese de detrás de la columna. Por cierto, ya les vale a las compañías de móviles no poner repetidores de señal en los garajes… Si me ataca el susodicho, no se entera ni Dios.

Ante esto, he decidido varias cosas:
– No salir en noches lluviosas.
– Preguntar el camino correcto a alguien del barrio antes de perderme y dar vueltas sin dirección.
– No dejar el coche en un garaje si es más tarde de la 1 de la mañana.
– Llevar un arma legal en el bolso por si las moscas.
– Juntarme sólo con amigas valientes, de las que dan la cara y no temen a «rubiales de pana».
– Y, por supuesto, no trasnochar si al día siguiente el PNSN está de baja paternal por exámenes y me toca NSNterremoto desde las 8 de la mañana.
– ¡Ah! Se me olvidaba: no dejar salir a la NSN hasta que cumpla… Bueno, mejor no dejarla salir, que hay mucho loco con mirada perdida por ahí…

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La niña sin nombre y sin miedo a nada.