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Historias para no dormir: los trumanianos se apoderarán del mundo…

Un trumaniano de pro siempre lleva la sonrisa pintada. Una sonrisa amable y distante a la vez. Un trumaniano de pro te saluda cuando le viene en gana; cuando está inmerso en la conversación con otros de su especie, te ignora radicalmente. Un trumaniano de pro parece distante en sus movimientos, pero aprovecha cualquier oportunidad para juzgarte. Eso sí, nunca directamente, el sarcasmo y el doble sentido son sus armas infalibles.

Como sé que muchos no tenéis el gusto de conocer esta especie, os pongo dos ejemplos.

1.

LUGAR: Truman. Área de recreo y disfrute de cartón piedra.

19’00 horas.

¡Yeahhh! Hoy estoy de suerte. Aterrizo a Truman a una hora decente. Es primavera (era primavera) el sol luce con fuerza y la NSN aún está en el área de descanso y disfrute con Miss Nicaragüense corriendo con su carrito y el pobre pocoyo dentro, sufriendo sus embistes. Es la hora punta, todo trumaniano que se precie está jugando con sus pequeños vástagos. Llevan ya al menos una hora con ellos o todo el día los más «afortunados».

(Al hacer entrada en escena la madre de la niña sin nombre, se escucha una voz fina y dulce a lo lejos…).

– «Ay, qué contenta se ha puesto de ver a su madre, la pobre». Frase en tono meloso de una madre al verme aparecer como si fuese un fantasma, que se aparece de año en año.

– «Pobre NSN, niña sin nombre y sin madre…». Traducción a idioma común, entendible para el resto de mortales.

2.

LUGAR: Truman. Área de recreo y disfrute de cartón piedra.

19’00 horas. Todo ocurre a la misma hora. Los trumanianos están programados para ello. El guión determina las siete de la tarde como la hora clave de actuación estelar. En ese momento la audiencia muestra una subida considerable en las pantallas del Show de Truman.

La NSN entre semana no se baña en la piscina hasta que uno de sus progenitores hace acto de presencia. Últimamente disfruta de baños tardíos con el PNSN y se lo pasa pipa. Pero hasta que llega el toque de queda, suda como un pobre y pequeñín cochinillo, se sofoca, dejando ver sus mofletes rosados a lo Heidi en todo su apogeo, lleva el pelo mojado y no es del agua, pero ella es feliz, feliz como una perdiz.

Miss Nicaragüense le echa agüita, la lleva fresquita y disfruta como cualquier otro bebé trumaniano.

– «Pobre NSN, suda mucho y se agobia. La lleva en pantalones largos»

–  «Me ofrezco a bañarla en la piscina».

– «Y yo?».

– «Y yo»…

(«Y yo, y yo, y yo» resuena en mi cabeza).

Decían a coro los trumanianos ayer tarde al PNSN en uno de esos días de calor infernal. Y esta vez no sobran los comentarios:

1. Pasamos de no saludarnos a que queráis responsabilizaros de mi hija en el momento piscina. No, gracias. ¡Next!

2) Mi querida Miss nicaragüense (sí florista y fotógrafa, pero querida) no le pone pantalones largos, sino unos pantaloncitos remonos que llegan hasta la rodilla regordeta de la NSN, de algodoncito bueno para que ella pueda tirarse y revolcarse sin peligro de dañarse. Y que su madre compró el domingo pasado en Baltimore a fin de que mi niña (y es mi niña y de nadie más) juegue y disfrute a lo grande de sus tardes. Y además que también se pone shorts, vestiditos, braguitas, falditas, monos… Lo que a mimedalaganaypunto, vamos que ya se ocupa su madre de mantenerla a la moda, al filo de la tendencia.

3) Cada uno toma decisiones en su vida familiar. Por mi salud mental, bastante perjudicada ya, la NSN sólo se baña en la piscina con su padre o su madre. ¡Y punto!

Estoy por mandar un comunicado o pegar un papel en el ascensor porque más importante es esta norma de «vive y deja vivir» para esta nuestra comunidad que los horarios de piscina, las reuniones para discutir sobre a qué altura cortar el césped, sobre cómo usar las zonas comunes o recoger los juguetes de los niños.

¡Un poco de orden! Que esto se nos va de las manos y ya me veo recibiendo llamadas telefónicas con mensajes en claves secretas, notas en el parabrisas del coche, visitas a deshora o bizcochos de regalo con sustancias sospechosas.

Si es que cuando no eres un trumaniano de pro… todo esto te supera. 

Scene at a Chicago public pool, ca. 1940

 

* Miedo me da qué harán con la NSN en mi ausencia… Parecen inofensivos, lo sé…

La niña sin nombre.